En 2021, Gastón Scaglia unió su interés por la biología, la medicina y la preparación física para comenzar la carrera de Kinesiología y Fisiatría, de la que se recibió en febrero de este año. En su recorrido académico, caracterizado por las instancias prácticas y el aprendizaje de maniobras, tuvo un desafío particular: debido a una atrofia en el nervio óptico de ambos ojos, su visión se encuentra reducida. Esta situación la sorteó a base de organización, la optimización de sus otros sentidos y un profundo deseo de aprender.
“Básicamente, las cosas que están muy lejos o son muy chicas no las puedo ver. Las letras y los objetos los veo muy borrosos o directamente no los distingo. Por ello, algunos gestos con la cara o los ojos son imperceptibles para mí”, destacó Gastón. El joven reconoció que, al principio, le costaba dialogar con los docentes sobre este tema: “No quería ninguna diferenciación ni trato especial”.
Luego de atravesar su primer año en el esquema de semipresencialidad por las secuelas de la pandemia de covid-19, descubrió una disciplina apasionante: “Siempre me gustó mucho aprender sobre el cuerpo humano pero, además de eso, me encontré con una carrera que es linda, muy humana y te da la posibilidad de acompañar, rehabilitar y solucionarle problemas a las personas”, mencionó.

El protocolo de evaluación del kinesiólogo indica que existen cuatro instancias: 1) inspección visual, para detectar anomalías en la postura y el modo de caminar; 2) palpación superficial (piel) o profunda (músculos); 3) percusión (pequeños golpes sobre el cuerpo del paciente); y 4) auscultación (escuchar los sonidos internos).
En tres de ellas, el graduado aseveró no tener ninguna dificultad. Es más, se siente sumamente cómodo con el tacto: “Me manejo mucho con la palpación, se me da bastante bien. Cuando hacíamos las prácticas en las materias, muchas veces me proponía como paciente para que el docente realizara la técnica en mí; así sentía cómo debía ser, cómo moverme, dónde estaban los apoyos y los agarres”. En la misma línea, resaltó que solía practicar las maniobras con sus compañeros, algo fundamental en su formación.
En su camino académico, señaló que fue muy importante el acompañamiento del Departamento de Orientación Educativa (DOE) y del sistema de tutorías de la universidad, que se contactaron con él para abrirle las puertas ante cualquier dificultad en la carrera.
Sobre su participación en clase, al no poder divisar las presentaciones de PowerPoint o las anotaciones en el pizarrón, Scaglia adoptó una postura activa, de escucha permanente e intercambio con los profesores tras el cierre de cada lección. Asimismo, se acostumbró a pedir los materiales en formato digital para poder escanearlos con un programa y estudiar.
Los estudiantes de Kinesiología, en el espacio de prácticas de diagonal 73 y 46
En la actualidad, se encuentra trabajando en un centro de rehabilitación de Gonnet, donde atiende a adultos mayores que presentan diversas patologías neurológicas, como párkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y accidentes cerebrovasculares (ACV). En el horizonte, sus metas son claras: “Me gustaría tener mi espacio propio y, obviamente, ofrecer una atención de calidad”.
Mientras tanto, sostiene su aprendizaje constante: busca posgrados para continuar su capacitación, se informa sobre las novedades disciplinares y prueba nuevas técnicas que lo asistan en su deseo de mejorar las condiciones de vida de sus pacientes.