Especialización en Derecho de Familia, el valor de una formación con identidad propia
Especialización en Derecho de Familia, el valor de una formación con identidad propia
Especialización en Derecho de Familia, el valor de una formación con identidad propia

La facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) continúa fortaleciendo su propuesta de posgrado con la Especialización en Derecho de Familia, una carrera dirigida por la Dra. Úrsula Basset (foto tapa) y coordinada por la Dra. Carolina Santi (foto abajo), que combina formación jurídica, práctica profesional y una mirada humanista para el abordaje de las problemáticas familiares.

Con casi tres décadas de trayectoria y acreditaciones sucesivas de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), la especialización se consolidó como un espacio de formación destinado a profesionales que buscan profundizar sus conocimientos y desarrollar herramientas para intervenir en conflictos familiares desde una perspectiva integral.

Son 29 años —casi 30— de acreditaciones sucesivas de CONEAU, no es una carrera que se reinventa cada temporada sino una escuela con identidad propia y sostenida en el tiempo. Nació como una formación personalizada, artesanal, que enseña a partir de problemas reales y está fuertemente orientada a la práctica, y ese espíritu lo cuidamos hasta hoy. Trabajamos en grupos reducidos, donde pensamos juntos los enormes desafíos que la familia enfrenta en el mundo actual”, destacó Basset.

La directora explicó que, con el paso del tiempo, la propuesta académica fue adaptándose a las necesidades de quienes ya ejercen la profesión. “Diseñamos una carrera corta —un año y medio— que permite recibirse a través de una práctica profesional, quitando el peso del trabajo monográfico de investigación (que sigue siendo una opción para quien lo prefiera). Es más asequible para el profesional que ya está en ejercicio. Y la modalidad de cursada combina lo presencial con lo virtual, con una ventaja que nuestros alumnos valoran muchísimo: ¡un fin de semana al mes queda libre! Formarse, hoy, también es una cuestión de tiempo, y nosotros lo respetamos”, afirmó.

UNA MIRADA JURÍDICA CON SENTIDO HUMANO

Uno de los pilares de la especialización es la formación ética y humanística, entendiendo que el Derecho de Familia requiere una comprensión profunda de las personas y de las relaciones que las atraviesan. “Porque el ser humano es el centro del derecho. Y ese ser humano es, esencialmente, familiar. Contar con una familia o no contar con ella, que acompañe o que cause sufrimiento, es decisivo: para el niño que empieza a vivir, para el adulto que cifra allí sus alegrías y sus penas, y hoy más que nunca para las personas mayores, que dependen sobre todo de sus entornos familiares”, expresó Basset.

Y sostuvo: “El derecho está al servicio de ese ser humano. Una familia sin una estructura jurídica mínima —donde cada miembro reciba lo que le corresponde— es injusta y a veces violenta. El derecho existe para enderezar las patologías de la familia y acompañar la eventualidad del amor. Por eso, una mirada solo técnica se queda corta, formamos profesionales que entienden la norma pero que nunca pierden de vista a la persona que hay detrás.”

La familia es el mejor lugar para recibir y acompañar la vulnerabilidad, y el derecho vela sobre ella con mil mecanismos: la obligación alimentaria, los deberes de cuidado, las penalidades frente al abandono, los instrumentos que crean y reconocen cuidados alternativos. Ahí está una de sus mayores bellezas: la de servir a los más frágiles.

En ese sentido, la directora remarcó que la carrera busca formar profesionales capaces de intervenir con rigor técnico y sensibilidad frente a situaciones de vulnerabilidad. “Nuestra carrera enseña a manejar esas herramientas con precisión técnica y con sensibilidad humana, que es la combinación que marca la diferencia en un tribunal, una mediación o en un estudio. El egresado aprende a leer el conflicto en toda su complejidad y a intervenir con responsabilidad, sabiendo que detrás de cada expediente hay una historia que puede protegerse o dañarse según cómo se actúe”, señaló.

  Dra. Úrsula Basset y la Dra. Carolina Santi junto al Decano Miguel Gonzales Andía en una jornada de derecho de familia

LOS NUEVOS DESAFÍOS

La especialización también incorpora el análisis de los desafíos que plantean la bioética, la ciencia y las transformaciones de las relaciones familiares. “El derecho tiene aquí una tarea delicada, cuidar que la biotecnología no se desinscriba de los fenómenos humanos que acompaña. Ser hijo sigue siendo una institución compleja, como lo es ser padre. El derecho no debería borrar elementos de la biografía de las personas ni operar sobre sus trayectorias vitales, sino encontrar los modos de que la interacción con las nuevas tecnologías proteja —y no empobrezca— la riqueza de lo humano”, sostuvo.

Tenemos una materia específica dedicada a los desafíos que la bioética y la ciencia plantean a las nuevas relaciones de familia. Es de las áreas donde el profesional formado marca una diferencia real: estos temas ya están en los tribunales y en los estudios, y quien no se especializa llega tarde.

Asimismo, destacó la importancia del trabajo interdisciplinario como una característica distintiva. “Partimos de una convicción: lo humano es complejo, y no se deja comprender desde una sola disciplina. Por eso nuestra carrera integra la interdisciplina de manera estructural, con materias que abordan específicamente la dimensión bio-socio-espiritual de toda persona, porque aspiramos a pensar la familia en todas sus dimensiones”.

UNA COMUNIDAD QUE TRASCIENDE LAS AULAS

Otro de los aspectos que Basset valoró es el vínculo que se genera entre docentes y estudiantes, y que continúa más allá de la obtención del título. “Es, sencillamente, una maravilla. Al final del camino se forma una gran familia. Como la formación es personalizada, esa cercanía se sostiene en el tiempo, nos volvemos a encontrar, los egresados regresan —muchos como docentes—, se suman a las jornadas, participan en actividades de investigación. La carrera no termina el día del título, abre la puerta a una red que acompaña toda la vida profesional”, afirmó.

“Una especialización seria no solo suma contenidos: cambia la mirada. Enseña a intervenir con la prudencia y la profundidad que estos conflictos exigen. Eso es exactamente lo que buscamos formar”.

La diversidad de perfiles que participan de la especialización también enriquece el proceso de aprendizaje. “Siempre tenemos alumnos y docentes que enriquecen el aula desde la función pública, la magistratura, el Ministerio de la Defensa, el ejercicio de la profesión o la mediación. Esa mezcla de miradas es riquísima y ayuda enormemente a ver cada problema desde distintas perspectivas. El que recién empieza aprende del que lleva años de tribunales; el experimentado se renueva con las preguntas del más joven. Ese intercambio es parte del valor real de estudiar con nosotros”, expresó.

“La Universidad ofrece un régimen de porcentaje de becas para funcionarios y empleados públicos de los tres poderes y niveles del Estado, y para los graduados de la Casa, entre otras”.

Finalmente, la directora invitó a los profesionales interesados a sumarse a la propuesta académica de la UCALP. “Que vengan. Lo esperamos con alegría para acompañarlos en este proyecto. Que va a encontrar una carrera con casi 30 años de trayectoria, un cuerpo docente de juristas destacados de todo el país, una modalidad pensada para su vida real y, sobre todo, una comunidad que lo va a recibir como propio. Dar este paso es apostar por una forma más humana y más profunda de ejercer el derecho”, concluyó.

Para poder inscribirse escribir a info@ucalp.edu.ar o por WhatsApp al 221-6052018