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Modelos fisiológicos que explican, el estrés y la fatiga corporal

Este artículo pretende rastrear los fenómenos fisiológicos que ocurren al someter al cuerpo a los efectos del estrés. Una de las manifestaciones importantes es la fatiga corporal.

Mosso A. 1919 sostuvo: “La fatiga nerviosa es el fenómeno preponderante y la fatiga muscular también en el fondo es un agotamiento del sistema nervioso”, por lo tanto, cuando nuestro cuerpo queda sometido a tensiones, se produce un efecto biológico creado por el encéfalo en respuesta a estímulos reales o imaginarios.

A nivel muscular se producen altas concentraciones de lactato, el acido láctico se desarrolla en los músculos, solamente en condición anaeróbica, y el organismo al estar sometido al estrés realiza contracciones musculares sostenidas y repetidas, no logra alcanzar su ciclo de oxigenación, la fatiga corporal debido a contracciones musculares sostenidas, va acompañada de un aumento del ácido láctico.

Otro fenómeno al cual se enfrenta nuestro cuerpo, en respuesta al estrés es el cumplimiento de los requisitos para la vida, que incluyen un estrecho intervalo de temperatura corporal y de composición de la sangre. El encargado de su regulación es el hipotálamo, que regula los valores en respuesta a los cambios del ambiente exterior.

Este proceso es denominado homeostasis, que es el mantenimiento del ambiente corporal interno, dentro de un estrecho margen fisiológico, el cual alteramos al someter a nuestro cuerpo, a los efectos emocionales.

Las reacciones bioquímicas de muchas células del organismo, están delicadamente ajustadas para ejecutarse a unos 37ºC y, una variación de más de unos pocos grados, puede resultar en catástrofe. Otros ejemplos de la regulación homeostática son la regulación precisa del volumen, la presión, la salinidad y la acidez de la sangre, como también las concentraciones de oxígeno y glucosa.

Existen numerosas respuestas fisiológicas, que desencadena nuestro cuerpo en respuesta al estrés, estas ayudan a proteger al cuerpo y al encéfalo de los peligros que inicialmente se desencadenen. A dosis crónicas, el estrés tiene efectos perjudiciales insidiosos, éste provoca la liberación de la hormona esteroide cortisol y de la corticosterona que es un glucocorticoide liberado junto a él desde la corteza suprarrenal.

La corticosterona también se convierte en aldosterona por efecto de una enzima, la aldosterona sintetasa. La aldosterona actúa en la conservación de sodio, potasio y eleva la presión arterial. El cortisol y la corticosterona viajan por el torrente sanguíneo hasta las células cerebrales provocando un cambio del metabolismo energético de las células del encéfalo.

¿Y qué ocurre cuando nos enfrentamos a los efectos del estrés crónico?, ¿El cortisol y la corticoesterona en descargas crónicas, matan neuronas? Bruce McEwen y cols. de la Rockefeller University, y Robert Sapolsky y cols. de la Stanford University, estudiaron este tema en el encéfalo y encontraron que muchas dendritas de neuronas receptoras de corticosterona, perdían su conductibilidad y al poco tiempo sus neuronas morían.

Estudios posteriores (Sapolsky y Cols.) sugirieron que lo que lesiona al hipocampo es el efecto directo del cortisol. Estos efectos del cortisol y la corticosterona en el estrés, se asemejan a los efectos del envejecimiento sobre el cerebro.

En el humano, la exposición a los horrores de las guerras, y todo tipo de violencia extrema, pueden provocar el trastorno crónico del estrés, con síntomas de aumento de la ansiedad, alteraciones de la memoria y pensamientos intrusivos. Los estudios por neuroimagen han demostrado de manera consistente cambios degenerativos en los encéfalos de las víctimas, sobre todo en el hipocampo.

Prof. Lic. Verón Ramón Omar – MP 1398Kinesiólogo Fisiatra – UCALP

 

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