Escritor e ilustrador, dos artistas para un mismo texto

Escritor e ilustrador, dos artistas para un mismo texto

Tanto en los encuentros virtuales como así también presencialmente, en Literatura infantil existen momentos de reflexión, análisis, y experimentamos la belleza de los textos literarios. El lector en esa experimentación da con los símbolos, con los indicios del texto. La literatura infantil es por sobre todas las cosas literatura, además reflexionamos sobre el acto de leer y damos vida al libro con la lectura. Esta va acompañada del valor que le damos a las palabras, a los cambios de voz para cada personaje, que el docente como modelo de lector imprime, y, con esa lectura, se mantiene al receptor atento en esa urdimbre de palabras para construir sentido.

En literatura infantil, tenemos muy presente al mediador, que es la persona que acompaña la lectura con el gesto, el ademán y la onomatopeya, para complementar esta tarea. Además, se hace hincapié en el acto de leer, pues en ese instante se decodifican las ilustraciones en los libros álbum, ya que estos constituyen libros objeto, y cada ilustración es una obra de arte en sí misma, porque nos comunica, acompaña y profundiza el sentido del texto, aporta argumento a la acción y, muchas veces, un guiño al lector. Palabra e ilustración, escritor e ilustrador, son dos artistas para un mismo texto. Muchas veces el mismo escritor cumple la función de ilustrador, como en el caso de David McKee, Babette Cole, Anthony Browne, por citar a algunos.

 

Cuando hablamos de literatura, estamos hablando de arte. La literatura es, sobre todas las cosas, arte. Es ficción, intertextualidad, poeticidad y multiplicidad de sentido. Muchas veces decimos, hablando de literatura en general, “ese texto tiene un estilo realista”, es algo que coincide con la realidad. La literatura no es realidad; es una desviación artística de ella. Y la literatura infantil o destinada para la infancia es literatura, no es un género menor; la llamamos así porque, de alguna manera, hay un destinatario, de eso no hay duda, pero es literatura.

La familia, el maestro, el bibliotecario como mediador y como modelo de lector son quienes acercan el texto a los niños/as. Los primeros lectores leen a través del mediador hasta que adquieren una lectura autónoma.  La literatura nos conduce en el acto de leer a otros espacios, a otros mundos, a otros tiempos y simbólicamente a estrechar la mano de los autores que fueron los que generaron el texto, ese artefacto que se convierte en obra artística cuando ve la luz, cuando está en contacto con su receptor, con el destinatario de sus símbolos. Cuando un adulto lee un cuento a un niño, se dibuja imaginariamente un triángulo que une tres vértices, un libro, un niño y un mediador.

Al leer literatura, el niño/a se conecta con sensaciones, con emociones, con ritmos interiores. Dejémonos seducir por la literatura, por sus palabras. Acerquemos cuentos, poesías obras de teatro a los niños/as, para que puedan abordar la palabra estética. Dice Soledad Puértolas: “Las palabras son capaces de convocar a imágenes muy poderosas en el terreno de lo literario”. La literatura infantil puede emocionarnos, porque la historia o sus personajes nos conmueven y porque nos conduce a un espacio con la imaginación adonde se recrea esa bella ficción para mantenernos en tensión, puesto que nos atrae con sus palabras.

Lic. Roberto Coco

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Autor: UCALP

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