Cada 17 de septiembre, se conmemora en nuestro país el Día del Profesor en honor al aniversario del fallecimiento de José Manuel Estrada (1842-1894), uno de los pioneros de la educación argentina y gran exponente de la docencia secundaria y universitaria del siglo XIX. Para celebrar esta labor fundamental para la formación de jóvenes y adultos, dialogamos con Federico Cimino, docente de la carrera de Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas.
El profesor reflexionó sobre el rol de los docentes, aquello que considera fundamental transmitir a los estudiantes y los desafíos que plantea actualmente la enseñanza ante la diversidad en las aulas y el uso de la tecnología.
“Un docente debe ser capaz de dejarles a los alumnos, más allá del conocimiento, la pasión con la que encaran proyectos, el compromiso, la curiosidad, la capacidad de diálogo, aspectos que en definitiva trascienden el ámbito del aula y son insumos van a llevar toda su vida”, expresó Cimino.
Al referirse a su propia vocación, señaló que “lo que más me inspiró es el legado que otros grandes docentes, a lo largo del camino, me supieron transmitir. Y lo que más valoro de dedicarme a enseñar es, sin duda, el contacto con los alumnos, la presencia en el aula con ellos, compartir nuestras experiencias personales, más allá de los conocimientos específicos…El día a día en ese mundo aúlico es único”.
Para el profesor, uno de los principales desafíos consiste en comprender las distintas realidades de quienes integran un aula. “El aspecto fundamental que enfrenta un docente para mantener motivados a sus estudiantes e incentivar el pensamiento crítico, tiene que ver fundamentalmente con entender que esos alumnos/as con los que compartimos el aula no son únicamente seres racionales, son también seres emocionales, cada uno con su historia, que configuran distintas personalidades, identidades…Entonces el desafío pasa por integrar esas diferencias y construir algo que sea trascendente para todos”.

También se refirió al lugar que ocupa la tecnología en los procesos educativos: “Es importante entender que debe ser una herramienta al servicio de los docentes y los estudiantes en los espacios de trabajo, y no un fin en sí mismo”.
Sobre las transformaciones en las formas de enseñar, volvió a hacer hincapié en que “se ha modificado fundamentalmente por la diversidad y la heterogeneidad en el aula, lo que impulsa al docente a ser capaces de diseñar espacios, encuentros, programas con nuestros estudiantes que rompan con la estructura absolutamente lineal y unidireccional que tuvo tradicionalmente la educación”. Y consideró que “debemos generar espacios de diálogo y de reflexión más que de imposición”.
“La figura del profesor es, sin dudas, determinante. Me parece que más allá de la transmisión de conocimientos tenemos que ser capaces de reinventarnos, adaptarnos a los tiempos actuales y ser capaces de gestionar y transmitir a nuestros estudiantes otro tipo de habilidades, enfocadas en la vida, en su desarrollo como profesionales y como personas”, concluyó.
La Universidad Católica de La Plata saluda a todos los profesores y profesoras en su día, quienes, como decía José Manuel Estrada, optaron por “una forma de vida que se asume desde la labor diaria, las exigencias, la lucha, el agotamiento, la esperanza y la alegría de hacer lo que eligieron ser”.