Valentina Mariam Parada Martínez llegó desde Concepción, sur de Chile, para vivir una experiencia única en la Universidad Católica de La Plata (UCALP). Estudiante de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, decidió postularse al programa de intercambio internacional tras haber quedado con las ganas en una primera oportunidad durante la pandemia.
“Siempre quise hacerlo porque siento que es una instancia única para poder conocer un país, no solamente como si estuviera de vacaciones, sino desde la educación, sus costumbres y cultura. Siento que trae muchas cosas buenas, se puede aprender también lo que uno está estudiando con otra visión, desde otra perspectiva, y eso es muy enriquecedor”, expresó.
Su elección por Argentina y por la UCALP no fue casual. “Yo decidí venir a este país porque ya había estado dos veces de vacaciones, y me gustó mucho la esencia que tiene, es como mágico”, subrayó Valentina, quien actualmente cursa la carrera de Nutrición, con prácticas en diversas instituciones de la región.
“La UCALP la elegí porque era la que estaba más cerca de Buenos Aires y fue la única universidad que abrió las puertas para hacer el intercambio, que es muy valioso porque es práctico. Por lo general, solamente se hace de cátedra, y esta vez se abrió ese campo tan necesario de la práctica”, señaló.

La diferencia climática fue uno de los primeros impactos: “Es diferente y ahí me juega en contra en comparación de donde vengo, ya que acá el clima es húmedo, entonces en verano el calor sofocante. Y en invierno, el frío es más intenso que en la ciudad donde vivo”.
En el ámbito académico, Valentina ya había realizado prácticas en su país, lo que le permitió comparar las dos experiencias con mayor claridad. Remarcó que los contenidos son similares, aunque hay diferencias notorias en el acceso a recursos, los que a veces escasean y “se hace lo que se puede con lo que se tiene”.
Con entusiasmo y gratitud por lo vivido, Valentina no duda en recomendar la experiencia: “Se pueden saber muchas cosas, pero cuando se llega a un lugar nuevo te das cuenta que casi nada es igual. Entonces, hay que volver a reinventar lo que ya una aprendió en su país y ponerse a prueba como persona… Te enseña a ser resiliente. También te abre puertas y conocés gente muy linda… la verdad, lo recomiendo totalmente”, concluyó.