(*) Por Sebastián Iaconis
¿Sabías que la UCALP acompaña cada sábado por la noche a las personas en situación de calle (PSC) de La Plata con un dispositivo de escucha y encuentro? En la parroquia Nuestra Señora del Valle, donde funciona la sede de Vino la Vianda de la Pastoral Social, un grupo de voluntarios nos reunimos a cocinar sopa y, luego, salimos a distintos puntos de la ciudad para entregarla e iniciar una conversación con ellos. El objetivo es que puedan compartir sus experiencias, sentires y necesidades, construyendo lazos de confianza.
Actualmente, numerosas personas fluyen entre dormir en un hospedaje temporario o a la intemperie, algunas atravesadas por la soledad, la incertidumbre y la hostilidad del entorno, y otras sostenidas por redes de cuidado, apoyo y promoción. A este respecto, la iglesia católica postuló en su constitución pastoral, a través del Concilio Vaticano II (1965), que los cristianos deben sentir como propias las alegrías, esperanzas, tristezas y angustias de toda la humanidad, especialmente de los más pobres. Bajo esta corresponsabilidad, la UCALP asume un compromiso social que se traduce en múltiples acciones y propuestas.
Una de ellas es el Voluntariado, coordinado por las áreas de Extensión y Pastoral junto con el estudiantado voluntario, el cual posee hasta el momento tres líneas de trabajo: con las infancias del barrio El Palihue, a través del CAYSS “Santa Clara de Asís”; en la cárcel, dictando talleres en los Pabellones Literarios; y con las PSC de la ciudad, a través del mencionado dispositivo.
Los voluntarios, preparando la sopa en la parroquia
La situación de calle no es sencilla de comprender ni de abordar por varios motivos. Por un lado, implica la paradoja de que estas personas están tanto invisibilizadas en sus derechos como hipervisibilizadas para ser despreciadas. Además, nos suelen invadir múltiples representaciones sociales que influyen en cómo interpretamos su realidad (Jodelet, 1986; Moscovici, 1979), instaladas por los medios de comunicación y los discursos socioculturales, lo que produce en nosotros, muchas veces, prejuicios negativos y discriminatorios (Arce y Di Iorio, 2019). Es decir, a veces dejamos de encontrarnos con una persona concreta para encontrarnos únicamente con aquello que creemos saber sobre ella.
En este sentido, para trabajar con PSC es necesario romper con estos prejuicios, tal como relató un voluntario: “Pensé que me encontraría con personas enojadas, pero encontré en ellas una fuerza y voluntad únicas, que lo único que buscan es una vida mejor, digna, y que, a pesar de todo, mantienen la esperanza de que en algún momento sus vidas puedan ser eso y no sufrimiento o indiferencia”.
Esa vida está cargada de una dignidad infinita que todos poseemos de manera intrínseca, más allá de cualquier circunstancia (Dicasterio para la Doctrina de la Fe, 2024). No obstante, de manera frecuente nos cruzamos con personas cuya dignidad es vulnerada, razón por la cual en la encíclica Fratelli tutti (2020) el Papa Francisco nos propuso la parábola del buen samaritano como una guía para la reconstrucción de un mundo marcado por el dolor, señalando que la sociedad debe tomar la decisión de involucrarse directamente con las heridas del necesitado cuando se lo encuentra, sin “pasar de largo”.
“Para mí es una obligación ciudadana, moral y humana, porque como cristiano, como persona, como argentino, no puedo ser indiferente ante una situación tan injusta y deshumana”, compartió otro de los voluntarios.

¿Cuáles son estas heridas? Jorgelina Di Iorio (2020), especialista en el tema, señala que la situación de calle consiste en un proceso continuo de vulneración de derechos y desposesión material, simbólica y afectiva, producto de múltiples formas de violencia (estructural, institucional, social y relacional), lo que genera estos escenarios de exclusión social de manera histórica y crónica.
Es decir, la PSC no es solo alguien que no tiene dónde dormir, sino alguien para quien lo único constante en su vida es lo efímero y lo incierto, siendo a su vez receptora de atributos socialmente desacreditadores que dan lugar a procesos de estigmatización (Goffman, 1963/2003).
La calle también es un modo de vida atravesado por redes de relaciones, donde cada uno configura su propia estrategia de supervivencia para el día a día. En este sentido, una PSC puede ser tanto una persona que duerme en el espacio público como aquella que se desenvuelve en él como trabajador informal, más allá de si tiene o no dónde hospedarse.
En La Plata existe una red de organizaciones que aborda distintas dimensiones de la problemática, principalmente la alimentación, además de la salud, la higiene y los consumos problemáticos. En este entramado solidario, el Voluntariado no busca abordar una dimensión que ya está cubierta; su aporte específico es el de generar, en las propias veredas, refugios y espacios de trabajo informal, encuentros que permitan construir vínculos de confianza.
La sopa o bebida caliente que se comparte cada sábado es, así, una oportunidad para acercarse, escuchar y disputar la hostilidad que los rodea. Esta propuesta de “samaritanear” reconoce al otro en la dignidad que todos compartimos, acompañando sin invadir y construyéndole un puente hacia la red de organizaciones. Porque nadie se salva solo, pero tampoco nadie salva al otro solo.
Si te interesa el estudio de esta problemática, te invitamos al Ciclo de charlas “Personas en situación de calle: pistas para reflexionar sobre un fenómeno en aumento desde una mirada integral”, de la Licenciatura en Trabajo Social – CCC de la UCALP.
(*) Agente de Pastoral y uno de los coordinadores del Voluntariado de la UCALP
Referencias bibliográficas:
Arce, C., & Di Iorio, J. (2019). Prejuicios y discriminación hacia personas en situación de calle. En XI Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XXVI Jornadas de Investigación. XV Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. I Encuentro de Investigación de Terapia Ocupacional. I Encuentro de Musicoterapia. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires.
Concilio Vaticano II. (1965). Constitución pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo actual. Santa Sede.
Dicasterio para la Doctrina de la Fe. (2024). Dignitas infinita: Declaración sobre la dignidad humana. Santa Sede.
Di Iorio, J., Seidmann, S., Rigueiral, G., & Abal, Y. (2020). Circuitos socio-asistenciales para población en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires: Representaciones sociales y prácticas. Psykhe, 29(1), 1–13.
Francisco. (2020, 3 de octubre). Carta encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social. Santa Sede.
Goffman, E. (2003). Estigma: La identidad deteriorada. Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1963).
Jodelet, D. (1986). La representación social: fenómenos, concepto y teoría. En S. Moscovici (Ed.), Psicología social II: Pensamiento y vida social. Psicología social y problemas sociales (pp. 469–494). Paidós.
Moscovici, S. (1979). El psicoanálisis, su imagen y su público. Huemul. (Trabajo original publicado en 1961).