Por Arq. Guillermo Rubén García (*)
Ante los recientes fallos estructurales registrados en edificaciones urbanas y que son de conocimiento público, resulta fundamental analizar las causas técnicas que comprometen la estabilidad de los inmuebles. Como especialista en conservación preventiva, considero que la detección temprana de patologías no es solo una medida de mantenimiento, sino una acción directa para salvaguardar vidas. Los edificios emiten señales de alerta ante un riesgo de colapso; la clave reside en saber interpretarlas de manera profesional.
En los diagnósticos técnicos, la corrosión en el hormigón armado aparece como uno de los factores de mayor peligro. El ingreso de humedad provoca que el acero interno aumente su volumen, generando una presión interna que fragmenta el concreto. Este fenómeno, observable a través del “descascaramiento” o la aparición de manchas de óxido, indica que la armadura ha iniciado un proceso de degradación que reduce su capacidad portante de forma acelerada.
Un factor de riesgo determinante es el exceso de carga sobre las estructuras originales. Un entrepiso estándar suele estar diseñado para resistir aproximadamente 200 kilogramos por metro cuadrado. Sin embargo, la acumulación de agua por desagües obstruidos o la disposición de tierra y maceteros pesados puede superar la resistencia de diseño. El agua no solo debilita la cohesión de los materiales mediante filtraciones, sino que representa un peso muerto adicional que fatiga la estructura hasta el punto de rotura.
Para una correcta evaluación de riesgos, se deben monitorear los siguientes indicadores:
La normativa vigente en materia de conservación de edificios exige inspecciones periódicas obligatorias. Es responsabilidad de los propietarios y administradores garantizar que un profesional matriculado realice estos informes técnicos. No deben efectuarse modificaciones estructurales ni incorporarse sobrepesos sin una evaluación previa; cualquier cambio en la distribución de cargas puede comprometer la integridad global del edificio.
En conclusión, la protección de los habitantes depende de la aplicación rigurosa de los principios de ingeniería civil estructural. La prevención técnica es la única herramienta eficaz para evitar siniestros y garantizar la longevidad del patrimonio construido.
Al realizar el recorrido de mantenimiento, se debe prestar especial atención a los siguientes indicadores de riesgo:
Nota de Seguridad: Esta guía es una herramienta de monitoreo visual y no reemplaza el Informe Técnico de un profesional matriculado. Ante cualquier hallazgo positivo en estos puntos, se debe proceder al vallado preventivo del área y convocar a un ingeniero o arquitecto de inmediato.
(*) Director de la carrera de arquitectura FAD UCALP. Miembro experto PRERICO, ICOMOS International Scientific Committee on Places of Religion and Ritual, docente y Director Ejecutivo del Instituto de Desarrollo Urbano y Territorial Sostenible, Fundación Ciudad de La Plata.