El camino de un estudiante con autismo en su primer año universitario
El camino de un estudiante con autismo en su primer año universitario
El camino de un estudiante con autismo en su primer año universitario

Es muy buena persona. Tiene sus obsesiones, sus mañas, pero no tiene maldad. No sabe lo que es la maldad. Por más que ya sea grande, para nosotros siempre va a ser nuestro nene y, mientras podamos, lo vamos a acompañar y ayudar”.

El testimonio pertenece a Cecilia y Mauricio (foto), madre y padre de un estudiante con autismo que recientemente completó el primer año de la licenciatura en Sistemas que ofrece la Facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería (FACEI) de la Universidad Católica de La Plata (UCALP). Un verdadero logro y va por más.

En diálogo con el diario digital de la UCALP, contaron cómo tomaron la decisión de anotarlo en una carrera universitaria, los temores y desafíos que eso conlleva, el acompañamiento institucional que recibieron y la adaptación de su hijo al nuevo entorno académico.

Desde muy chiquito, siempre la apasionó la matemática. En el jardín, aunque no hablaba, sabía escribir y tenía una facilidad con los números que era sorprendente. Hasta el día de hoy, vos le hacés una cuenta matemática, que uno no la puede sacar sin calculadora y él te la resuelve muy rápido. Por eso, cuando estaba por terminar el secundario, hicimos un test vocacional con un psicólogo y la orientación fue en sistemas o programación”, mencionaron.

El trastorno del espectro autista (TEA) se trata de una condición del desarrollo, que a menudo aparece en los primeros 2 a 3 años de la vida. Entre otras cuestiones, involucra desafíos persistentes en la comunicación social, intereses restringidos y comportamientos repetitivos.

                                          La Facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería, ubicada en diagonal 73 y 47

Con el campo disciplinar establecido, restaba definir la institución. En este punto, la elección por la UCALP fue pragmática: “Nosotros queríamos un régimen educativo estructurado, que respete los horarios y días de cursada. Como se empezó a manejar solo en micro (N. del R: ellos viven en Los Hornos), hubiera sido problemático para la organización familiar que venga hasta la Facultad en el centro de La Plata y se tenga que volver porque no hubo clases”.

En las primeras jornadas del Ciclo Lectivo 2025, la incertidumbre era total: “Nos tiramos el lance. No sabíamos si iba a ir bien o mal, era como una prueba piloto. Nos preocupaba bastante la parte teórica, porque a él le cuesta mucho explayarse en un examen escrito, pero la verdad que estamos recontra contentos. Lo vemos todas las tardes estudiando, preparándose; va feliz a cursar y, aunque es exigente y quiere aprobar todo, es muy importante que esté motivado y ocupado”.

DESARROLLAR LO SOCIAL

Fruto de sus experiencias anteriores, en donde fue escolta de la Bandera Nacional en el secundario, a Cecilia y Mauricio no les inquietaba el desempeño académico de su hijo. En cambio, sí les preocupaba lo social, algo sin tanta presencia en etapas previas: “Si bien hace muchos esfuerzos por vincularse, no tiene tantos amigos. Él se encariña con las personas, pero si cambia de grupo o esa persona se aleja por otras cuestiones, no le afecta emocionalmente. Es un poco más reservado en ese sentido”.

En el inicio, la atención estaba puesta en cómo iban a recibirlo el grupo y los profesores. Conforme fueron pasando las primeras semanas y meses en FACEI, esos temores se disiparon: “Hace poco, quiso ir a un cumpleaños de un compañero, al que fueron chicos de la cursada. También, se juntó con varios de ellos a ver un partido de la selección. Ver como lo han integrado al grupo y la emoción que tiene por pasar tiempo con jóvenes de su edad, nos da mucha tranquilidad”.

A veces, cuando lo paso a buscar después de una materia, estaciono y me quedo un rato en el auto, mirándolo hablar con todo el mundo. Yo lo dejo. Esos momentos me dan una satisfacción tremenda, porque sé que algo estamos haciendo bien”, rememoró Cecilia.

En la previa y durante este proceso, no estuvieron solos: desde el primer acercamiento a la institución, contaron con el Departamento de Orientación Educativa (DOE), a cargo de Teresa Valerga, con quien tuvieron diversas entrevistas para ayudar al estudiante (y a la familia) a integrarse de la mejor manera en la vida universitaria. Además, para sortear las vicisitudes del primer año, se le designó un tutor –derecho garantizado para todos los ingresantes-, rol que ocupa el docente Gustavo Bergada.

LA PROYECCIÓN A FUTURO

Vamos semestre a semestre”, repiten cuando se les consulta sobre qué esperan para su futuro académico. Lo que tarde en completar la carrera no les quita el sueño, ya que advierten su motivación y su proyección en el horizonte: “Es muy ambicioso, quiere avanzar en la carrera para acceder a un trabajo que le permita tener su dinero, ahorrar y comprarse sus cosas tecnológicas”.

Si uno mira para atrás, él era un nene bueno que no emitía sonido, que no hablaba. Por supuesto que siempre queremos más y seguiremos trabajando para que tenga las herramientas necesarias para largarse a la vida él solo y que pueda desarrollarse plenamente”, concluyeron.