La Iglesia católica recuerda hoy, 22 de octubre, la fiesta de San Juan Pablo II en honor a uno de los papas más recordados en la historia, por su trabajo humanitario y cercanía con los fieles.
Karol Wojtyla nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, Polonia dentro de una familia católica, que le brindó una educación en la fe desde temprana edad. Bajo la ocupación nazi el joven Karol trabajó en una cantera y luego en una fábrica química para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
En 1942 ingresó al seminario clandestino de Cracovia y fue ordenado sacerdote en 1946. Pablo VI lo nombró arzobispo de Cracovia y lo hizo cardenal en 1967. Con el fallecimiento de Juan Pablo I fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. Adoptó su nombre en honor a su predecesor. Su pontificado duró casi 27 años, siendo uno de los más largos de la historia.

Realizó 129 viajes apostólicos por el mundo; proclamó 1.338 beatos y 482 santos. Escribió 14 encíclicas y otros 70 documentos. Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, reformó el Código de Derecho Canónico y reorganizó la Curia Romana. Durante su papado, creó las “Jornadas Mundiales de la Juventud’’, una iniciativa que consiguió acercar a la iglesia con los jóvenes de todo el mundo.
El 13 de mayo de 1981 sufrió un atentado que puso en riesgo su vida y le produjo lesiones severas. Tras su recuperación, visitó en la cárcel al hombre que le disparó, para concederle el perdón. Falleció el 2 de abril de 2005 a los 84 años de edad. Fue beatificado por Benedicto XVI el 1 de mayo de 2011 y canonizado por el papa Francisco el 27 de abril de 2014. Su fiesta se celebra el 22 de octubre, fecha del inicio de su pontificado.
¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!
Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.
Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.
Bendice las familias, ¡bendice cada familia!
Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.
Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.
Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
Foto de tapa: Cortesía AICA