“Lo mejor que podemos hacer con un incendio es prevenirlo, que nunca empiece”
“Lo mejor que podemos hacer con un incendio es prevenirlo…”
“Lo mejor que podemos hacer con un incendio es prevenirlo…”

Cualquiera sea el contexto o geografía, la posibilidad que ocurra un incendio asusta a la población, consciente del desastre humano, ambiental y material que provoca. En las grandes ciudades –y en las zonas urbanas en general-, su efecto suele ser devastador, al coexistir una alta cantidad de individuos en escasos metros cuadrados.

A raíz de los recientes casos en el casco urbano de La Plata, como el incendio de un depósito de la zona céntrica, el diario digital de la UCALP dialogó con Carlos Gustavo Chapasian, ingeniero ambiental, licenciado en Seguridad e Higiene y docente de la facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería (FACEI), quien alertó sobre los peligros de la sobrecarga eléctrica y explicó cuáles son las medidas que debemos adoptar en nuestros hogares y entornos laborales para garantizar una correcta prevención.

Los incendios, que son combustiones fuera de control que impactan en materiales no destinados a quemarse, a menudo son causados por fallas eléctricas, especialmente en hogares y comercios. Estas fallas pueden poner en riesgo no solo el lugar afectado, sino también a vecinos o edificios enteros, como en el caso de los departamentos verticales”, contó Carlos.

A modo de ejemplo, el ingeniero se refirió a los enchufes, que no solo se multiplican en las nuevas construcciones por la alta demanda de dispositivos electrónicos, sino que nunca parecen alcanzar, por lo que se usan alargues o extensiones; las famosas “zapatillas”. Entonces, en simultáneo pueden estar conectados celulares, notebooks, una pava eléctrica y estufas de cuarzo, entre otros. “Lo que sucede allí es una gran exigencia a la instalación, que se puede manifestar en el punto más débil, con un cortocircuito en la zapatilla, o producir un sobrecalentamiento, que puede dar inicio a un incendio”.

En el caso de la arquitectura más antigua, las instalaciones eléctricas suelen ser precarias y no están preparadas para el consumo de los artefactos modernos. Asimismo, en muchas oportunidades carecen de los sistemas de protección diseñados para evitar las fallas, como tableros con llaves térmicas (protege de sobrecargas y cortocircuitos) y disyuntores (salta cuando detecta fugas de corriente). “En las casas viejas, se recomienda siempre revisar el cableado, porque el original suele tener un envainado de tela, que es prácticamente una mecha para un incendio”, expresó con preocupación.

CÓMO PREVENIRLOS Y COMBATIRLOS

Además de su labor como docente de FACEI, trabaja hace más de dos décadas en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), en el complejo industrial de La Plata. Allí, desempeñó diversos roles, como supervisor de mantenimiento, analista de operaciones, auditor y, actualmente, es coordinador de medio ambiente. Por su vasta experiencia, al referirse a las medidas de seguridad, aseveró: “Lo mejor que podemos hacer con un incendio es prevenirlo, que nunca empiece. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que la prevención es la mejor inversión que se puede hacer, para no depender de los matafuegos o rociadores”.

Yendo a los sistemas puntuales para los hogares y espacios laborales, destacó que en general se utilizan tres:

  1. Detectores de humo, que se ubican en los cielorrasos y se activan en caso de que partículas de humo ingresen a su cámara. De ser así, se activa una alarma que indica en qué sector está sucediendo y se alerta a bomberos para que actúen.
  2. Uno de antaño, pero igualmente efectivo, son los rociadores, que también se sitúan en los cielorrasos y permiten aplicar agua a presión cuando detectan un exceso de calor dentro de un área determinada.
  3. El más conocido y, a la vez, el más complejo es el matafuego. Como es el único que manipulan las personas, en situaciones de emergencia la reacción debe ser veloz: “Para usarlo, se saca el seguro del gatillo, se apunta a la base del fuego a no más de tres metros y se acciona el gatillo”, explicó Chapasian.

FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN

Atender a la seguridad eléctrica, actualizando el cableado, evitando sobrecargar los tomacorrientes e incluyendo disyuntores y térmicas, es un buen punto de partida para prevenir incendios. Por otra parte, tanto en nuestros hogares como en los lugares de trabajo, deviene fundamental incorporar y/o ubicar algunos de los sistemas para detectar o extinguir el fuego y recibir las capacitaciones pertinentes para conocer su uso.

Ahora bien, el licenciado en Seguridad e Higiene agrega un elemento más: el mantenimiento. “Para los sistemas, tenés que tener gente idónea o alguna empresa que se dedique al mantenimiento, porque estamos hablando de métodos que están en situación de reposo pero, en caso de necesitarlos, tienen que estar en óptimas condiciones”, aclaró.

Por ello, insiste en una máxima: para abordar la temática de incendios en zonas urbanas, la mirada debe ser integral, enfatizando en la prevención y el armado de los espacios que habitamos; luego, focalizando en qué sistemas nos pueden servir según el uso y la cantidad de personas que ocupen un lugar; y, como último recurso, estar capacitado para la extinción.