(*) Por Máximo Galliani
Los líderes de las principales potencias de Europa parecen querer dar un radical cambio de perspectiva de la cuestión Israel-Palestina para el mes de septiembre. Tanto París como Londres buscan suspender su apoyo a Israel.
Es difícil encontrar un origen al conflicto entre ambas fuerzas militares, ya que principalmente proviene de un complejo contexto histórico que se acrecienta con el paso de los años. Pero, en una forma de acercarnos a la actualidad, el comienzo del ataque del 7 de octubre de 2023 se debió a un violento avance del grupo Hamás, con incursiones terrestres, marítimas y aéreas hacia el pueblo israelita.
El objetivo de esta operación militar era capturar rehenes civiles y presionar a la política local. La consecuencia fueron más de 1200 muertes, miles de prisioneros y el comienzo de una guerra que está lejos de terminar.
El último enfrentamiento entre las fuerzas israelíes y palestinas empezó hace más de un año. Sin embargo, aún no se encontró una solución pertinente al conflicto bélico. A pesar de las intromisiones de potencias mundiales, tales como Estados Unidos y los países europeos, las negociaciones y la búsqueda por alcanzar un acuerdo de paz siguen sin llegar a buen puerto.
Máximo Galliani, alumno avanzado de la UCALP e integrante del IAPE
Más de 60.000 personas han muerto en Gaza desde el inicio de la guerra con Israel, según el ministerio de Salud de la fuerza palestina. Además, el último bombardeo israelí en Nuseirat dejó 30 fallecidos, la mayoría mujeres y niños, según la Defensa Civil en Gaza. Por último, en las recientes noticias del plano internacional, se habló sobre una hambruna preocupante debido a falencias políticas en el territorio palestino.
Debido a estos últimos acontecimientos, el Primer Ministro británico, Keir Starmer, anunció el día 29 de julio: “Siempre he dicho que reconoceremos un Estado palestino como contribución a un proceso de paz adecuado. En el momento de máximo impacto para la solución de dos Estados, con esa solución ahora amenazada, este es el momento de actuar”.
En otras declaraciones, Starmer apuntó que busca que Israel declare un alto al fuego en Gaza y permita el ingreso de ayuda humanitaria. De igual manera, recibió de 250 de los 650 legisladores de la Cámara de los Comunes de Reino Unido, la firma de una carta instando al gobierno a reconocer un Estado palestino.
En la misma línea, el presidente galo Emmanuel Macron, ya había avisado el 24 de julio en la red social X: “Fiel al compromiso histórico con una paz justa y duradera en Oriente Medio, he decidido que Francia reconocerá al Estado de Palestina. Haré un anuncio formal al respecto en la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo septiembre”.
Junto a estas declaraciones de ambos líderes, se sumó el apoyo de países como Australia y Canadá, que buscan también el reconocimiento palestino, previamente otorgado por España, Irlanda y Noruega en 2024.
El mandatario francés, Emanuel Macron
Ante el anuncio de Macron, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró: “Condenamos enérgicamente la decisión del presidente Macron de reconocer un Estado palestino junto a Tel Aviv tras la masacre del 7 de octubre. Esta medida premia el terrorismo y corre el riesgo de crear otro Estado aliado de Irán”.
Asimismo, mencionó que esta ayuda a Palestina, en realidad, sería un peligro de aniquilamiento a su pueblo, ya que los palestinos quieren “un Estado en lugar de Israel”.
El enérgico aliado en la causa de Israel, Donald Trump, le restó importancia a lo vociferado por el mandatario francés y la calificó como “una declaración sin ningún tipo de peso”. Algo similar dijo el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, al afirmar que “Estados Unidos rechaza enérgicamente el plan de Emmanuel Macron de reconocer un Estado palestino en la asamblea general de ONU”.
Trump (EE. UU.) y Netanyahu, juntos en Florida
Evidentemente, Israel perdió fuertes e históricos apoyos de las potencias europeas, debido a la gran cantidad de muertes civiles que ocasionaron los recientes ataques al grupo Hamás. Todo apunta a que Benjamin Netanyahu está forzado a instalar políticas humanitarias para solucionar este conflicto y finalizar esta guerra, para que, de esa forma, Israel vuelva a tener un respetado apoyo de los países europeos.
Ya son 142 de 193 los países que reconocen a Palestina, y en los últimos tiempos, la influencia de Macron está “contagiando” a demás países para que tomen su mismo punto de vista. Por ende, la cuestión de la hegemonía israelí está en peligro.
¿Podrán Estados Unidos e Israel triunfar en su postura de oposición a una naciente nación palestina?, ¿o las ideas de Macron y Starmer lograrán su cometido y veremos un nuevo país?
(*) Estudiante avanzando de la Lic. en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la UCALP e integrante del Instituto de Análisis Político y Electorales (IAPE)