“La investigación tiene que estar al servicio de la población”
“La investigación tiene que estar al servicio de la población”
“La investigación tiene que estar al servicio de la población”

La doctora en Bioquímica Graciela de Antoni fue recientemente designada como secretaria de Investigación de la UCALP. Con mucha gentileza, mantuvo una entrevista con nuestro diario digital para presentarse ante la comunidad y compartir su visión sobre la relevancia de la producción científica en el desarrollo de los pueblos.

Además de su desempeño en distintos cargos de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, en donde se destaca la gestión como decana entre 2010 y 2014, su desarrollo laboral siempre estuvo ligado a la investigación: en los ochenta, se incorporó a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC) y al Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA), instituto que depende del CONICET, la CIC y la UNLP.

En estos espacios, participó de múltiples proyectos y se encargó de la formación de jóvenes investigadores, a los que acompañó como guía y tutora en la dirección de tesis de grado y becas de posgrado. Por su compromiso y trayectoria sobresaliente, recibió de la CIC la distinción como Investigadora Emérita.

Sobre el estado del área de investigación en nuestra casa de altos estudios, resaltó: “Me encontré con que tienen muchísimos proyectos acá, lo cual celebro. Me pone muy feliz ocupar este cargo y la idea es continuar con el trabajo que se viene realizando y profundizarlo un poco más para que crezca y gane visibilidad”.

Graciela, junto a la Rectora y las nuevas autoridades de Investigación y Arquitectura

 LA INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA, AL SERVICIO DE LA POBLACIÓN

Junto a la extensión y la docencia, la investigación es uno de los pilares de la educación universitaria. Para fundamentar esta afirmación, la bioquímica esgrimió diversos motivos. Primero, porque permite la formación de recursos humanos, que en nuestro país existen en cantidad y calidad, lo que provoca que sean codiciados en el extranjero.

Por otra parte, mencionó que la investigación potencia las habilidades a la hora del dictado de clases: “Una cosa es ejercer la docencia desde los libros o desde conocimientos que se tienen, pero que no están aplicados por quien instruye, y otra cosa es poder enseñar producto de la experiencia”, aclaró.

Por último, desde esta área se puede avanzar en el desarrollo tecnológico y científico nacional, que luego aplica los resultados obtenidos al progreso industrial, la medicina, la salud alimenticia, entre otros. “La investigación tiene que estar al servicio de la población argentina, tanto para mejorar su capacidad productiva como para buscar soluciones que resuelvan los problemas de la gente”.

EL PROYECTO KEFIR

Sus propias vivencias acompañan esta visión. Hace cuatro décadas, en el CICDA empezó a indagar en los microorganismos probióticos, que son bacterias o levaduras cuyo consumo trae beneficios a la salud. Allí, se topó con el tema de investigación que definió su carrera académica: “Durante un tiempo, trabajé con leches fermentadas y después apareció el análisis del kefir, que es un alimento ancestral que data de hace más de cuatro mil años. Básicamente, son unos gránulos que parecen coliflores pequeñas que se colocan en la leche para su fermentación. La ingesta de este líquido mejora la digestión y el sistema inmunológico”.

De esta labor, en 2004 surgió el Proyecto Kefir, liderado por la bioquímica, que propone divulgar los numerosos beneficios de este alimento y llevarlo a comedores comunitarios, para combatir patologías gastrointestinales y la desnutrición infantil. Bajo la órbita del proyecto, la doctora sigue formando a jóvenes investigadores, que serán quienes continúen y profundicen su obra.

La Secretaria de Investigación, con el equipo del Proyecto Kefir