Por Eduin Alexander Rincón Galarza (*)
Iniciamos este domingo de ramos lo que llamamos la Semana Mayor o Semana Santa. Esta semana comienza hoy y culmina con la celebración de la Pascua del Señor Resucitado. Es en sí el tiempo más importante en la vida de quienes hemos sido llamados a seguir a Jesús como Iglesia, pues se nos presenta en cada día una síntesis de la experiencia de Jesús: vida, muerte y resurrección.
La invitación especial como comunidad universitaria es a tomar esta semana como un tiempo para “gustar y sentir” el Amor con que Dios nos ha amado en Cristo, uniéndonos a cada comunidad parroquial o de movimientos eclesiales y participando de las diferentes propuestas que van orientadas a preparar el corazón para la gran celebración.
Es un tiempo para ver el modo como Jesús concretó en la historia personal y comunitaria el amor de Dios. Tiempo santo que nos invita a la contemplación, a la interioridad. Que no se queden los días santos como “días de descanso” o como “un feriado largo” para algunos/as; movernos por ahí es despojar este tiempo de su real y fecundo sentido y colocarlo en la lógica del consumo. He allí un desafío, al igual que pasa con la Navidad. Tener el coraje de vivir los días santos con lo que cada uno nos va regalando.
Y eso es lo que proponemos desde este espacio: cada día una breve reflexión e invitación para encontrarnos con nosotros mismos, con la comunidad y con Dios que nos invita a hacer memoria viva, desde corazón y con la vida misma, para así, con un corazón agradecido y una vida dispuesta celebrar la Pascua del Resucitado, recordar y asumir la propuesta de Jesús de ser con él anunciadores/as del reino de Dios en el aquí y ahora.
No tengamos miedo de entrar en el drama de estos días santos: la pasión y muerte de Jesús, para culminar con la celebración viva de la Resurrección. Este tiempo es lindo porque se nos presenta la oportunidad, junto con Cristo, de encontrarnos con lo más frágil de nuestra humanidad, nuestras contradicciones, nuestros dolores, fracasos, etc. Porque en todo ello se nos invita a “ver cómo la divinidad” se esconde para luego dejarnos sorprender por el modo más resplandeciente de mostrarse Dios: Jesucristo Resucitado.
¿Cómo y con quiénes elijo vivir estos días de semana santa?
Que nuestra mirada se oriente a nuestros hermanos/as crucificados/as de nuestra sociedad; posarla allí en quienes están siendo deshumanizados para con ellos/as tener acciones eficaces que den sentido a lo que celebraremos en la Pascua, en especial en este año de jubileo.
¿Qué significa para mí hacer memoria de Jesús desde su entrada a Jerusalén hasta su Resurrección? ¿A qué nuevo camino me invita hoy este acompañar a Jesús?
Querida comunidad, les invitamos a vivir interna y comunitariamente este tiempo, que María nos acompañe en el andar juntos.
(*) Secretario Académico, Departamento Superior de Teología.