Por Eduin Alexander Rincón Galarza (*)
Con María de Guadalupe peregrinos de la esperanza
En un contexto como el actual, se nos hace más que apremiante buscar y hallar motivos para la esperanza. Hace siglos en Tepeyac, la situación de los indios era muy difícil, empobrecidos y humillados, testigo de ello era el indio San Juan Diego, ellos buscaban razones para una esperanza liberadora (como nos lo recordaba el primer domingo de Adviento, y en esos anhelos de esperanza llegó María de Guadalupe, quien lo llama “noxocoyouth” que quiere decir “el más pequeño de mis hijos”, lo cual equivale a oprimido, reducido o despreciado. Un pobre es el testigo privilegiado de la aparición de María, porque tanto en él como en ella, Dios ha puesto sus ojos (Lc 1, 47), para que viéndole miremos y acojamos al pobre, al oprimido, al despreciado, al descartado.
De allí que celebrar a María de Guadalupe sea hoy, muchos siglos después, un momento para gestar razones para una esperanza liberadora, en un contexto donde la pobreza va en aumento y muchos de nuestros hermanos y hermanas pobres claman a Dios (Sir. 21, 5) y a su vez nos interpelan (Conf. 1 Jn 3, 17) para que seamos respuesta a sus clamores.
Como comunidad no podemos quedarnos indiferentes, que como el indio San Juan Diego junto con María de Guadalupe, seamos esperanza para los demás. Que se geste en nosotros la osadía evangélica de San Juan Diego y tengamos presentes las palabras de María de Guadalupe “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?”, lo que nos ha de mover a ir sin miedo.
En esta fiesta de María, pedimos al Dios de la vida que nuestra fe sea fortalecida al celebrar a la Guadalupana, nuestros corazones confortados y movidos a ser esperanza liberadora para nuestros seres queridos y cercanos, pero también para nuestros hermanos y hermanas empobrecidos/as, que en la mirada de amor de María de Guadalupe nuestros miedos sean disipados y nuestros egoísmos refinados, para reconocer en todos y todas la dignidad infinita con que Dios nos ha creado.
Estamos prontos a iniciar el año jubilar (2025), con gratitud por tanto bien recibido y con María de Guadalupe estamos invitados/as a ser peregrinos/as de la esperanza.
Les invitamos a que al conmemorar esta fiesta podamos tener un gesto, una acción concreta para con quienes están pasando necesidad en nuestra ciudad.
(*) secretario académico, departamento Superior de Teología