El Día de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, también conocida como la Virgen de la Medalla Milagrosa se celebra cada 27 de noviembre en el catolicismo. Durante esta jornada se utiliza su ornamento como un sacramento para solicitar su intervención y gracia divina.
Esta advocación de la Santísima Virgen se originó en 1830 por iniciativa de Santa Catalina Labouré, una joven francesa devota del catolicismo, de la Congregación de las Hijas de la Caridad, que hizo acuñar una medalla de la Virgen María, despidiendo rayos de luz de sus manos y pisando la cabeza de un dragón, que representa al demonio.
Alrededor se lee: “Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos”. Las curaciones y milagros atribuidos a esta medalla hicieron que se la llamara “Milagrosa”. Estos mismos milagros y la visión de Santa Catalina, constituyeron una preparación inmediata a la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, que se produjo 24 años después.

Los primeros ejemplares fueron acuñados en 1832, con la aprobación de la Iglesia Católica. Inmediatamente, la Medalla Milagrosa se popularizó en Francia y luego en otros países del mundo. Catalina Labouré falleció en 1876, y en 1947 el Papa Pío XII la declaró santa.
Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa que te manifestaste a Santa Catalina Labouré, como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria. En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales y te confío en particular la gracia que me atrevo a implorar de tu bondad, para que la encomiendes a tu Divino Hijo y le ruegues concedérmela si es conforme a su Voluntad y ha de ser para bien de mi alma.
Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mi Virgen Poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias para que a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del Cielo.
Amén
*Foto: Aci Prensa