El Papa instó a transformar las universidades en un espacio acogedor, en una casa del corazón
El Papa instó a transformar las universidades en un espacio acogedor, en una casa del corazón
El Papa instó a transformar las universidades en un espacio acogedor, en una casa del corazón

El Papa Francisco visitó la Pontificia Universidad Gregoriana, con ocasión del Dies Academicus de la tradicional universidad, fundada en 1551 por san Ignacio de Loyola. El pontífice ofreció para la ocasión una lectio magistralis, que duró unos 45 minutos y fue ampliamente aplaudida.

Con casi 3000 estudiantes de 121 naciones, la Gregoriana es la universidad pontificia más antigua de Roma. Ofrece una amplia educación académica que abarca materias como Teología, Filosofía, Derecho Canónico, Historia de la Iglesia, Ciencias Sociales y Estudios Interreligiosos.

“Tengan cuidado cuando el pensamiento se convierta en ideología”, advirtió el Papa en su lectio magistralis, en la que pidió a la universidad jesuita un “examen de conciencia”.

“Menos sillas, más mesas sin jerarquías, una al lado de la otra, todos mendigos del saber, tocando las heridas de la historia”, indicó Francisco, que instó a transformar la universidad “en un espacio acogedor, en una casa del corazón”, porque “el cuidado de las relaciones necesita un corazón que dialogue, un corazón que una fragmentos y, con los fragmentos de los demás, construya puentes donde encontrarnos, un lugar de investigación para la cultura del encuentro y no del descarte, un lugar de diálogo entre pasado y presente, entre tradición y vida, entre historia y relatos”.

Entre otros conceptos, expresó que “ningún algoritmo podrá sustituir a la poesía, la ironía y el amor”. De ello está convencido el Papa, que en la lectio magistralis definió como todavía “actuales” las palabras de Don Milani “sobre la escuela como un hospital, que trata a los sanos y rechaza a los enfermos, pero que perdiendo a los pobres perdería la escuela”. De ahí la invitación a “humanizar el conocimiento de la fe, encender y reanimar la chispa de la gracia en lo humano, cuidando la transdisciplinariedad en la investigación y la docencia”.

“¿Están aplicando Evangelii gaudium?”, preguntó Francisco a los presentes. Y añadió: “¿Están considerando el impacto de la inteligencia artificial en la enseñanza y la investigación? Los estudiantes necesitan descubrir el poder de la imaginación, entrar en contacto con sus emociones y saber expresar sus sentimientos. Aprendes a ser tú mismo, a encontrarte cara a cara con grandes pensamientos, sin atajos que te quiten la libertad de decisión, empujándote hacia la alegría del descubrimiento. De los errores se aprende”.

El Papa Francisco elogió luego el “actualizar lo libre” incluido en el carisma ignaciano, “en las indicaciones, métodos y objetivos”. “Es la gratuidad la que hace a todos servidores sin amos”, explicó el Papa: “Servidores unos de otros, todos agradecidos por la dignidad de cada uno, ninguno excluido. Y la gratuidad, que nos abre a las sorpresas de Dios, es la gratuidad que hace virtuosos a los maestros sabios, es la gratuidad que educa sin manipular ni obligar. Es la gratuidad de Dios, que da siempre el primer paso, hacia todos, sin excepción, en un mundo que parece haber perdido el corazón”. La esperanza del Papa jesuita para la Gregoriana es la de “una universidad con olor a carne y a pueblo, que no pisotee las diferencias en la ilusión de una unidad que no es más que homogeneidad”.

Fuente: AICA