En estos tiempos de pandemia, confusión y cuarentena, las palabras del poeta argentino Pedro Bonifacio Palacios hoy sirven como mensaje de esperanza para la sociedad que atraviesa un momento de incertidumbre a causa de la enfermedad por coronavirus.
Piu Avanti
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…
¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
Almafuerte
El Piu Avanti, una de las obras maestras de Almafuerte, como se lo conocía a Pedro, tiene una historia particular, relacionada especialmente a la ciudad de La Plata, donde el poeta conoció a Félix J. Tettamanti, a quien le dedicó los “siete sonetos medicinales”.

La ex coordinadora gral. de Extensión de la UCALP, Prof. Graciela Tettamanti, nieta de Don Félix, le contó a Vida UCALP la peculiar historia de amistad entre su abuelo y Almafuerte, quien escribió los “siete sonetos medicinales para Don Félix J. Tettamanti” en un momento penoso de este último.
“Felix viajó de Cañuelas a La Plata el día de la Fundación, el 19 de noviembre de 1882, donde tomó la decisión de constituir su familia y su vida en esta ciudad”, contó Graciela.

Graciela recordó que, “mientras Félix construía su casona de calle 50 entre 12 y 13, creó con su esposa un hogar de 11 hijos; fundó con otros amigos el Banco Río de la Plata (Hoy Santander Río), a la vez que atendía su estudio de procurador en la capital. Pasados muchos años, Almafuerte se radicó en La Plata, donde se conocieron en algún acto del Partido Socialista”.
“Don Felix J. Tettamanti admiraba a Pedro B. Palacios, por lo que se creó entre ellos, una sólida e inquebrantable amistad. Almafuerte visitaba con frecuencia la casa, muchas veces se encerraba en la biblioteca de Don Félix y siempre compartían una Hesperidina”, recordó Graciela Tettamanti
Así fue que, en un duro momento para su amigo, Almafuerte le dedica ese conjunto de poemas “medicinales”, que hoy son muy conocidos, y que es, ya que todos los descendientes las recitan ante cualquier flaqueza, como la que estamos atravesando.