Investigación para potenciar el patrimonio ferroviario de Tolosa
Investigación para potenciar el patrimonio ferroviario de Tolosa
Investigación para potenciar el patrimonio ferroviario de Tolosa

Saliendo de la estación de 1 y 44, en su camino a Plaza Constitución, el Tren Roca tiene su primera parada en Tolosa, a unas quince cuadras del punto de partida. Esta estación no es como las otras: en el predio de 1 y 528, conviven centros culturales, canchas de fútbol infantil y sedes del Ministerio de Salud de la provincia. Pero, fundamentalmente, se encuentra el Museo Ferroviario, lugar administrado por los integrantes del Ferroclub Argentino, una asociación civil sin fines de lucro que promueve este medio de transporte y preserva su material histórico.

En el predio, la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UCALP llevó a cabo un proyecto de investigación que buscó elaborar un diagnóstico de la situación actual del patrimonio, para presentar un plan maestro que incluya estrategias de intervención y gestión, con la finalidad de incorporar el Museo Ferroviario a una propuesta cultural para el barrio y la ciudad.

El proyecto estuvo a cargo de las arquitectas Silvia Bruzzo y Vanina Iturra (que ya habían trabajado en la puesta en valor de una capilla en Domselaar), junto a Gisela Ruffolo, investigadora en formación, quien para su tesina -expuesta en 2020- había analizado el estado patrimonial de dicho museo. “Conociendo el gran trabajo que realizó Gisela en su proyecto final de carrera y, a partir de que la alumna contaba con propuestas que no había llegado a exponer en su tesina, la invitamos a participar de la convocatoria”, relató Silvia Bruzzo.

LA VINCULACIÓN EMOCIONAL CON EL PREDIO

Luego de recabar el material teórico correspondiente y estudiar estructuralmente este lugar, pasaron a la siguiente etapa, que consistió en entrevistas a usuarios del museo, para conocer sus valoraciones con relación al espacio y su significación. “Fue notorio ver como la mayoría de los miembros del Ferroclub poseían una relación intrínseca con el barrio, con los antiguos talleres ferroviarios o con el medio de transporte en sí”, explicó Silvia y sumó: “Esto se da a través de sus propias vivencias, ya que algunos miembros recordaban su infancia, viajes con familiares y el tiempo que pasaban jugando con amigos en estos terrenos”.

“Para ellos, la presencia de este lugar no solo significa reencontrarse con el pasado, sino dar a conocer la historia que nos atraviesa. Son conscientes del  material tangible e intangible que en estos espacios transmiten y por eso los cuidan tanto”.

El PLAN MAESTRO Y LA FORMACIÓN DE INVESTIGADORES

Para elaborar el plan maestro, que ya fue presentado a las autoridades del Ferroclub como un insumo clave para una futura implementación, el equipo del proyecto dividió el predio en diversas áreas, analizando sus usos actuales y los de antaño: “En el plan, decidimos conservar los elementos originales que se encuentran en el lugar y realizar las intervenciones necesarias para su puesta en valor, añadiendo nuevas propuestas que se adapten a los usos contemporáneos, procurando no alterar la esencia ni las configuraciones originales de los espacios”.

Una de las funciones de la investigación es divulgar a sus colegas los resultados obtenidos o los procesos analizados a partir de un determinado objeto de estudio. En el caso del grupo de Arquitectura, tuvieron una activa participación en jornadas y congresos nacionales y del exterior, entre los que se destacan su exposición en el XVII Congreso Internacional sobre Patrimonio Edificado (2023, en Costa Rica) y en el III Congreso Internacional de Patrimonio Cultural Inmaterial  (2024, en San Antonio de Areco y Colonia del Sacramento, Uruguay).

De igual modo, es elemental encargarse de capacitar y acompañar a los futuros investigadores, que serán los continuadores, aquellos que interrogarán la realidad desde su campo disciplinar. Para las directoras del proyecto, ocupar este rol con la joven arquitecta Gisela Ruffolo fue fundamental: “Como docentes, creemos en la necesidad de fomentar la investigación, de enseñar y formar. La experiencia trabajando con Gisela fue muy enriquecedora, con un proceso de ida y vuelta en el que, con el avance del proyecto, pudimos advertir su entusiasmo con la investigación y con los resultados que fuimos obteniendo”.