Técnicas de estudio y salud emocional, las principales barreras para los estudiantes universitarios
Técnicas de estudio y salud emocional, las principales barreras para los estudiantes universitarios
Técnicas de estudio y salud emocional, las principales barreras para los estudiantes universitarios

Un estudio de la psicóloga y psicopedagoga Lic. Aimé Valdez (foto de abajo), publicado en el último número de la revista Persona de la facultad de Humanidades de la UCALP, analiza las principales dificultades que atraviesan los estudiantes de nivel superior en Argentina. Entre las conclusiones más destacadas del relevamiento, el 48,5 % de los encuestados señaló la inexistencia o inadecuación de técnicas de estudio al ingresar a la carrera, mientras que el 88,9 % afirmó haber experimentado sentimientos de enojo y frustración durante el proceso de aprendizaje.

La investigación enfatiza que las problemáticas académicas y el porcentaje de egresos en la educación superior –menor al 50% según el censo de 2010- no responden a un único factor, sino a un fenómeno multidimensional donde confluyen cuestiones cognitivas, de planificación y socioemocionales. En ese sentido, los datos expresan obstáculos vinculados a la gestión del tiempo, la atención sostenida y la memorización de contenidos extensos.

Sobre el impacto de las técnicas de estudio, la profesional resaltó: “El análisis más fino de los datos sugiere un matiz importante: la mayoría de los encuestados utilizaba al menos una técnica (resúmenes, subrayado, esquemas). El problema parecería residir no en la ausencia absoluta de recursos, sino en la dificultad para seleccionar cuándo y cómo aplicar cada estrategia según el tipo de contenido y la demanda de la tarea”.

Para elaborar su trabajo, Valdez relevó la opinión de 315 personas a partir de un formulario de 20 preguntas difundido en todo el país. Los criterios de inclusión fueron tener nacionalidad argentina y haber cursado o estar cursando estudios superiores (terciarios o universitarios).

Un aspecto clave que remarca la autora es el contexto temporal del relevamiento: la investigación fue llevada a cabo en 2023, de manera previa a la irrupción e intensificación del uso de herramientas de inteligencia artificial generativa. Por ello, esta radiografía obtenida representa las dinámicas de aprendizaje tradicionales y plantea, al mismo tiempo, el desafío de indagar en qué medida las nuevas tecnologías modifican, potencian o agravan estas dificultades explicitadas.

DISPLACER Y PROCRASTINACIÓN

Enojo y frustración fueron dos estados emocionales que aparecieron constantemente entre los alumnos consultados por la especialista. “La alta prevalencia de sensaciones negativas también se refleja en la alteración de la rutina que acompaña a los períodos de mayor exigencia académica: reducción de actividades placenteras, abandono del deporte, alteraciones del sueño y aislamiento social; síntomas que, si se cronifican, pueden derivar en cuadros de mayor complejidad”, mencionó.

En el desglose de los factores que inciden en el recorrido universitario, el trabajo aborda las dinámicas de procrastinación y los motivos que conducen a la deserción. La postergación habitual de tareas, en la que coincide el 60 % de los participantes, surge asociada a la falta de autorregulación y a la dificultad para planificar metas a largo plazo. Asimismo, la evaluación del entorno muestra que una porción significativa atribuye sus dificultades a una preparación previa insuficiente durante la escuela secundaria, especialmente en lo relativo a la enseñanza de metodologías de estudio (42 %).

En sus conclusiones, propone tres líneas de intervención prioritarias:

  1. El diseño e implementación de programas de entrenamiento en estrategias de aprendizaje —especialmente metacognitivas— tanto en la escuela secundaria como en el primer año universitario.
  2. La atención al bienestar emocional de los estudiantes, incorporando dispositivos de apoyo que aborden la ansiedad ante las evaluaciones y promuevan la autorregulación.
  3. El fortalecimiento de la articulación entre el nivel secundario y el superior, con especial énfasis en la orientación vocacional y en la preparación de los ingresantes para las exigencias propias de la vida universitaria.

Para leer el artículo completo, se puede acceder a través del siguiente enlace.