Los docentes de Odontología Dra. María Mónica Beti, Dra. Lorena Furlan y el Dr. Diego Luis Villalba analizaron el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la evolución de la Ortodoncia, destacando los avances tecnológicos que permiten mejorar el diagnóstico, la planificación y la personalización de los tratamientos.
Señalaron que “a lo largo del tiempo, la Ortodoncia fue pasando por distintos periodos con características propias y bien definidas, hasta llegar a la época actual, en la que el descubrimiento de inteligencia artificial (IA), que combina la ciencia informática, algoritmos y recopilación de miles de datos, logra simplificar nuestro trabajo y nos conduce a un fin muy claro, que es un tratamiento personalizado”.
El trabajo -publicado en el repositorio institucional de la UCALP– recorre la evolución histórica de la disciplina y destaca el papel de la tecnología en las distintas etapas. En particular, subraya que “acercándonos al siglo XXI, la introducción del big data y la inteligencia artificial (IA) representan una gran innovación a la hora del diagnóstico, seguimiento, previsibilidad y planeamiento de nuestros tratamientos”. Asimismo, remarcan que “aunque parezca ciencia ficción, las innovaciones en el mundo digital nos permiten diseñar y fabricar brackets y aparatos ortodóncicos a medida de cada paciente”.
Los autores del artículo la Dra. María Mónica Beti, el Dr. Diego Luis Villalba y la Dra. Lorena Furlan
En relación con las posibilidades que abre la IA, explican que “si se dispone de toda la información, se la comprende y utiliza correctamente, es posible que el ordenador prediga cómo va a resultar, cómo va a quedar ese movimiento de la mandíbula o de los dientes a medida que avanza el tratamiento”.
Además, destacan que estas herramientas permiten optimizar la práctica clínica: “la minería de datos aplica estos algoritmos a los datos históricos para identificar nuevas relaciones; por lo tanto, ayudan a los profesionales a optimizar la toma de decisiones en su práctica diaria, así como a mejorar la calidad de la asistencia”.
El artículo también aborda aplicaciones concretas de la inteligencia artificial en el campo odontológico, como el uso de imágenes digitales, redes neuronales y sistemas de aprendizaje automático para la detección de maloclusiones (cuando los dientes no están alineados correctamente o cuando las arcadas dentales no encajan de forma funcional y estética al cerrar la boca), análisis cefalométricos y predicción de resultados. En este contexto, señalan que “esta tecnología podría hacer un diagnóstico precoz, lo cual nos permitiría interceptar el desarrollo de la maloclusión, proporcionando resultados más favorables”.
Finalmente, los autores reflexionan sobre el rol del profesional frente a estos avances: “La IA nos ayuda a decidir, pero la determinación final nos corresponde a nosotros como profesionales”. Y concluyen: “La IA es un medio, el fin son los pacientes. Por eso es muy importante la ética profesional, que implica una formación permanente, donde entran en juego la ética de la investigación científica y el principio de precaución”.
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