Navidad: motivo para la auténtica felicidad
Navidad: motivo para la auténtica felicidad
Navidad: motivo para la auténtica felicidad

*Por Eduin Alexander Rincón Galarza

Al sentir-pensar las palabras para esta Navidad, brotaba la pregunta: ¿cómo hallar motivos para la felicidad en este tiempo? Tiempo de guerras, de empobrecimiento, de crisis migratoria, de indiferencias de todo tipo, tiempo en donde los clamores de la humanidad y de la creación se hacen más intensos. Creo que es precisamente desde ahí donde resulta más urgente la búsqueda de aquello que nos mueva a ser felices de manera auténtica y desde allí trabajar por la paz con justicia social, por la fraternidad, la acogida, el cuidado de la Casa Común, el cuidado de lo humano. Es decir, ser y vivir una feliz Navidad.

La realidad nos invita a buscar y recuperar el sentido de la Navidad, no podemos quedarnos indiferentes cuando Dios nos revela un nuevo tiempo, un nuevo modo de vivir. Cuesta sacar la Navidad de la lógica del mercado y la apariencia y colocarla ahí en la lógica del asombro, del encuentro, de la gratuidad, de la hospitalidad, del amor. Tenemos el desafío de humanizar la Navidad y en medio de tantos dolores y angustias, ser Navidad, haciéndonos prójimo, al modo de Cristo.

El tiempo de Navidad es una invitación a profundizar la mirada e ir más allá, a hacer un alto en el camino, para hallar en lo cotidiano las señales discretas de la Buena Noticia, para renovar el deseo y la decisión de acoger a Jesús, el “Dios con Nosotros”, darle espacio y tiempo para que su Presencia la captemos con una sensibilidad mayor, y redescubramos que está ahí en esa situación que podamos estar pasando, en esos vínculos que requieren perdón y reconciliación, en los deseos que precisan ser ordenados, en la vida misma que es lugar de encuentro.

Invitamos a cada lector, lectora a dedicar un momento de contemplación para responder la pregunta con que iniciamos, para hallar esos motivos para la auténtica felicidad hoy en su vida. La certeza del corazón que les comparto es que en Jesucristo, Dios nos ha dado el mayor motivo para la felicidad. Allí el sentido último de la Navidad: el reconocer, aceptar y vivir el regalo de Amor de Dios en Jesucristo.

Deseamos como comunidad que sus corazones, sus vidas, sus vínculos se hagan pesebre una vez más para acoger la fragilidad del Niño Jesús, que hoy se nos presenta en la fragilidad humana, en las vidas de quienes la están pasando mal, principalmente nuestros niños/as, nuestros ancianos/as, nuestros hermanos/as que están en situación de calle, etc. Muchas vidas, muchos rostros nos van desvelando discretamente a Dios y son invitación para que seamos Navidad.

Esta Navidad nos va preparando para el jubileo, y no está de más invitar a renovar y fortalecer nuestra esperanza, una esperanza liberadora, que nos sea fuerza para ser buena noticia en la vida y la historia de los demás.

Les invitamos a practicar el amor (1ra Jn 3, 17), siendo Buena Noticia para nuestros hermanos/as pobres con un gesto concreto.

A toda la comunidad universitaria y a quienes nos leen,  ¡FELIZ NOCHE BUENA, FELIZ NAVIDAD!

* Secretario Académico del Departamento Superior de Teología