En una Iglesia Catedral colmada de fieles, laicos, religiosos y religiosas, ciudadanos y personas del clero, el Arzobispo de la provincia eclesiástica de La Plata, Monseñor Víctor Manuel Fernández, inició su Ministerio pastoral en la arquidiócesis platense tras la firma del juramento de Fidelidad hacia el Santo Padre, que realizó por la mañana.
Con mucha alegría y entusiasmo, el nuevo Arzobispo agradeció las constantes muestras de afecto que recibió por parte de toda la comunidad que arribó a la ciudad platense desde diferentes puntos del país. Acompañado por los Obispos Auxiliares, Monseñor Alberto Bochatey y Monseñor Nicolás Baisi, en conjunto con sacerdotes y prelados de otras diócesis, Monseñor Fernández desembarcó en Plaza Moreno, donde, luego de ser recibido por la comitiva compuestas por autoridades, ingresó al templo.
Su ingreso a la Iglesia Catedral se produjo en un clima de aplausos interminables y constantes gestos fraternos, que eran retribuidos de forma continua por el Arzobispo, quien se detenía para saludar a los presentes. La procesión hasta el altar fue, sin dudas, un hecho significativo, dado el recibimiento con el que contó el purpurado.
Allí, todo estaba preparado para su inicio ministerial, puesto que los sacerdotes, canónigos y obispos lo aguardaban para el comienzo de una nueva etapa en la Iglesia platense. Monseñor Fernández realizó la reverencia en el altar y aguardó a que el Canónigo Fernando García Enríquez concluyera la lectura de las letras apostólicas de la designación de Fernández como nuevo Arzobispo, firmada por el Papa Francisco.
Iniciada la celebración eucarística y luego de exhibir la Mitra y el Báculo como principales ornamentos que marcan autoridad episcopal, Monseñor Víctor Fernández leyó la homilía que contenía sus primeras palabras al frente de la Iglesia platense.
El prelado se expresó en un diálogo fraterno e inició con el recuerdo de la frase “cuando digan sí, que sea sí” (Mt 5:37) y se remitió a lo que expresa puramente el Evangelio, reafirmando la idea de que “ese sí es también una nueva alianza en mi vida, una alianza con el pueblo de Dios en esta Arquidiócesis de La Plata”.
Sobre su llegada a la ciudad de La Plata, el exrector de la UCA manifestó su deseo de permanecer por un largo período en la región, de mimetizarse entre todos los habitantes y fieles de la comunidad: “Quiero vivir aquí, quiero ser de aquí, quiero hundir mi camino en este lugar y dejar mi vida entre ustedes”, reconoció con gran felicidad, así como también enfatizó sobre su aspiración de “estar mucho tiempo aquí”.
En un gesto de humildad, el Arzobispo aclamó por el afecto y la cordialidad de toda la comunidad y añadió; “Les pido que me reciban, con mis límites, como el pastor que el Señor quiere darle a esta diócesis para acompañarla y conducirla”.
Sin embargo, el prelado no pudo obviar el contexto en el cual se produjo su inicio ministerial e hizo alusión a lo ocurrido “en nuestro país hace dos días”. “Es inevitable mencionarlo. Se habla de salud pública. Pero en Argentina hay alrededor de 240 muertes maternas por año. De esas, más del 80 % no son por aborto. Porque más de 200 mujeres mueren porque llevan su embarazo desnutridas o enfermas”, puntualizó Mons. Fernández.
Asimismo, el purpurado dejó en claro que, ante esa situación, “tampoco se definió un sistema de acompañamiento para embarazos no deseados, de asistencia a las mujeres pobres, de facilidades para la adopción y de tantas otras posibilidades que podrían ayudar a resolver muchas situaciones sin la muerte de los pequeños”.
Igualmente, quien fue nombrado Obispo en el año 2013 aseveró que “más allá de todo, a los creyentes nos mueve la esperanza, y no tenemos que cansarnos de correr hacia adelante, sembrando el Evangelio lleno de bien y de belleza”.
Con un profundo análisis sobre la difícil situación que atraviesan muchos sectores de la sociedad argentina, Mons. Fernández le imploró a los jóvenes “que no se dejen vender sueños falsos”, a la vez que anheló que ellos “busquen el sentido de la vida, la fraternidad, la justicia, una vida digna para los pobres, y tantos valores por los que sí vale la pena gastar las energías y dar la vida”.
Por su parte, Monseñor Fernández resaltó la importancia de “esta Arquidiócesis, donde ahora me inserto plenamente; ya tiene 111 años y yo no puedo ignorarlo”. Además, aseveró que la Arquidiócesis platense “está llamada a ser ese árbol que despliega sus ramas llenas de vida y que acoge a todos, que da cobijo y consuelo”.
Otro de los pasajes más característicos de su homilía fueron amparados por lo que Fernández intentará sean los estandartes de su ministerio pastoral, en la búsqueda de “más fe, más vida en las comunidades, más amor fraterno, más y más de presencia de Dios, más mística, más contemplación, más caminos de paz, más fervor misionero, más alegría de seguir a Cristo”, y con esto, bregó por “menos pobreza, menos injusticia, menos sufrimiento en las familias pobres, menos gente que viven indignamente”.
Además, Mons. Fernández enunció que otra de sus intenciones será “recoger todo lo bueno que se ha sembrado en este lugar durante tantos años, con progreso, trabajo y cultura, que nos hagan sentir agradecidos a Dios y felices con nuestros logros, e ir aún por más”. “La arquidiócesis debe ser un poliedro, como dice Francisco”, recordó el prelado oriundo de la ciudad de Córdoba, dejando en claro que recibirá a quienes, aun no profesando la fe católica, busquen también el bien para con la humanidad.
En otro sentido, el flamante Arzobispo reconoció al ahora prelado emérito y antecesor, Monseñor Héctor Aguer, por su “capacidad intelectual y su cultura”, resaltando también que, a través de “su palabra clara y directa”, permitieron que resonaran con gran fortaleza “sus reclamos sobre la ética pública o sobre la defensa de la vida”.
El exrector de la Facultad de Teología de Buenos Aires no pudo evitar recordar su pasión cristiana al resaltar la figura de Jesucristo, quien, desde su visión, es “el ser humano más coherente, más íntegro, más admirable y bello que pudo haber pisado esta tierra. Un hombre que lo dio todo, que se identificó con los pobres, con los últimos, con los descartados, y que espera que también lo hagamos nosotros, sus discípulos”.
“Pero al mismo tiempo es más que humano, es el Hijo de Dios vivo que me rescata y me libera del vacío y del sinsentido. Es mi amigo que me sostiene con su gracia. Es fuente de paz, de alegría y de esperanza”, relató el nuevo pastor.
Monseñor Fernández también dio gracias a Dios por poder contar con “dos excelentes auxiliares, llenos de capacidades, generosos, entregados, conocedores de la Diócesis, como lo son Monseñor Alberto Bochatey y Monseñor Nicolás Baisi”.
Es oportuno destacar que, sobre cada línea de la homilía, cada mensaje que expresaba era recepcionado con gran ovación y aplausos por parte de todos los que se encontraban en el templo.
Estuvieron presentes en el inicio del ministerio pastoral del Arzobispo Víctor Manuel Fernández alrededor de treinta obispos y ciento cincuenta sacerdotes, así como también autoridades de los diferentes municipios que abarca la Arquidiócesis de La Plata: Berisso, Ensenada, Magdalena, Verónica y Punta Indio.
Se hallaba también la Gobernadora de la Provincia de Buenos, María Eugenia Vidal; el Vicegobernador, Daniel Salvador; el Jefe Comunal de la ciudad de La Plata, Julio Garro; el Intendente de la ciudad de Berisso, Jorge Nedela; el de Punta Indio, Hernán Yzurieta, y el de Magdalena, Gonzalo Martín Peluso, entre otros funcionarios.
Es válido destacar que, Monseñor Víctor Manuel Fernández recibirá del Nuncio Apostólico el Palio Arzobispal, que será otro de los ornamentos que marcarán su autoridad y jurisdicción como Arzobispo el próximo 14 de julio.
Fuente arzolap