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Más exámenes, menos estrés

¿Estás en época de exámenes? Queremos que lo pases bien; tomalo con calma y seguí algunos tips para organizarte antes, durante y después.

ANTES DEL EXAMEN

La preparación de un examen es quizá la parte más compleja de todas, porque varía de acuerdo a cada estudiante, y no existe un único método que garantice el éxito. Para una correcta preparación, es importante tener en cuenta muchos aspectos distintos: el plan de estudios, el plazo que poseés, las condiciones del examen, etc.

Para que nada se te pase, repasamos lo que necesitás hacer antes de dar un examen:

– Conocer la normativa: Conversá con tu profesor o buscá en el sitio de tu universidad cuáles son exactamente las condiciones que rigen los exámenes.

– Conseguir el material: Es aconsejable que esta etapa la dediques para completar tus apuntes con documentos y materiales de apoyo. Podés revisar aquellos temas en los que no te sientas del todo seguro y complementarlos con información de libros (por ejemplo, la serie cuadernos de cátedra de la Editorial UCALP), sitios de internet o consultas particulares con compañeros y docentes.

– Elaborar un plan de estudio: Es simple, para estudiar, necesitás un plan. Antes de que llegue el día de la prueba, debés calcular exactamente el tiempo que tenés para estudiar, el que en verdad dedicarás al estudio, la cantidad de temas que debes repasar, y finalmente darle a cada contenido un día específico para estudiarlo. Es importante elaborar un plan que puedas cumplir, y que realmente lo hagas, por lo que no solo debés dividir los temas, sino también pensar en un lugar de estudio adecuado y en renunciar, por algunos días, a actividades sociales extras que puedan quitarte tiempo de estudio.

– Buscar una técnica de estudio: Prelectura, lectura comprensiva, subrayado, esquema, notas al margen, resúmenes, memorización… Existen tantas técnicas como estudiantes en el mundo. Lo importante es que encuentres una que se adapte a vos, que te permita aprender lo que necesitás, o que combines distintas técnicas hasta lograr el resultado deseado. El método Robinson es uno de los más extendidos: consiste en 5 pasos: explorar el texto, hacerse preguntas sobre lo que se lee, leer lo que marcamos o consideramos como más importante, recitar en voz alta el texto y, finalmente, repasar todo para dar un cierre a la lectura.

DURANTE EL EXAMEN

Cuando el día llega, no hay tiempo de volver atrás y corregir lo que no se hizo del todo bien. Es hora de armarse de valor y confiar en los conocimientos adquiridos, la eficacia del tiempo de estudio y la preparación realizada. Para ello es importante dominar los nervios y enfrentar esta etapa con confianza.

Es fundamental saber a qué tipo de examen debemos enfrentarnos para prepararnos mejor y saber qué se espera de nosotros en la prueba. Existen distintos tipos, pero repasamos los 4 más comunes para que sepas qué hacer en cada situación:

– Exámenes orales: Mientras unos los odian, otros los adoran porque permiten salir de esa presión más rápido que los escritos. Si bien cada persona puede encontrar una forma distinta de hacerlo, lo importante es relajarse y hablar con tranquilidad, concentrarse en transmitir lo que se sabe y no preocuparse por la mirada atenta del profesor. Quizá lo más difícil sea lidiar con la ansiedad o la timidez, que se potencian al tener poco tiempo para considerar las respuestas; sin embargo, organizándose y estudiando con tiempo, esto se puede resolver. Al prepararse para un examen oral, se recomienda repasar la información en voz alta.

– Exámenes de preguntas cortas: Aquí se requiere ser concisos y decir lo justo y necesario. Puede parecer difícil la idea de eliminar los conocimientos accesorios y centrarse únicamente en los principales, pero, a fin de cuentas, resultará más fácil a la hora de estudiar, pues con buenos resúmenes se puede lograr una preparación óptima para este tipo de exámenes.

– Tema para desarrollar: En este caso, es importante controlar el tiempo que se dedica a cada tema, porque, cuando se solicita el desarrollo de más de una temática, el estudiante puede centrarse demasiado en una y olvidar el resto. Además, es fundamental dar al tema un enfoque adecuado y ocuparse de los aspectos principales.

– Tipo test: Para algunos estudiantes, resultará más sencillo tener todas las opciones a la vista y considerar que alguna de ellas es la correcta, mientras que para otros puede generar mayores momentos de confusión. Es necesario poder trabajar rápidamente y leer en profundidad cada consigna, a fin de evitar las trampas y pequeños cambios que los profesores pueden colocar entre las diferentes opciones para despistar a los alumnos.

Sea cual sea el tipo de examen al que debas enfrentarte, es importante que te prepares con tiempo y que tomes en cuenta todas las variables que conocés para que ese día no te encuentre mal parado. No vayas mucho tiempo antes al salón, y tampoco con poco tiempo antes del examen, asegurate de tener todo lo que necesitás, usá el tiempo sabiamente, intentá calmar tus nervios, leé cada cosa que escribas y, sobre todo, recordá por qué estás ahí.

Sabemos que puede ser difícil, pero un examen es un paso más en el camino por alcanzar un objetivo mayor, un paso que deberás dar si querés llegar a tu meta.

DESPUÉS DEL EXAMEN

Una vez que ha pasado el peor momento, es hora de relajarte. Ahora toca disfrutar, desconectar y volver a la rutina diaria poco a poco, pero sin descuidar el estudio, pues, si el curso aún no ha terminado, no podés dejar de lado tus obligaciones o luego te resultará complicado retomar el hilo.

Si las cosas no han salido muy bien y te has llevado una desilusión que considerás que es injusta, no olvides que podés conversar personalmente con el profesor para comprender el resultado o bien acercarte al Departamento de Tutorías (tutorias@ucalp.edu.ar). ¿Sabías que el tutor es un docente universitario quien es capacitado especialmente para acompañar al estudiante, atendiendo a su individualidad e integridad, para ayudarlo a aprovechar, de la mejor manera, su paso por la Universidad?

Más allá del resultado, acabás de pasar por un momento de tensión, así que deberías pensar en retomar tu rutina y vida social haciendo eso que disfrutás tanto.

¿Recordás todos esos planes que te tocó hacer a un lado mientras estudiabas? ¡Es hora de retomarlos!

 

Fuente: Universia.

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