Los directores de secundaria analizan el nuevo régimen académico
Los directores de secundaria analizan el nuevo régimen académico
Los directores de secundaria analizan el nuevo régimen académico

En medio de la preocupación de la comunidad educativa por la implementación del nuevo Régimen Académico (RA), aprobado el año pasado y que se implementará a partir de este miércoles 5 de marzo, los tres directores de los colegios secundarios de la UCALP explicaron los principales cambios y dieron su parecer sobre el impacto del RA en la cotidianeidad de sus instituciones.

Con la calma que requiere su cargo, Sergio Stazi (Estrada), Alejandro Lluch (Mac Kay) y Maximiliano Casal (Garicoïts) pusieron paños fríos a los temores por la normativa de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia (DGCYE) y coincidieron en que el nuevo régimen tan solo viene a blanquear cuestiones que ya se resolvían en las instituciones de la Universidad. No obstante, marcaron algunos desafíos organizativos que deberán afrontar en los próximos años.

¿Cuáles son los principales cambios?

Para comenzar, el más resonante fue la eliminación de la repitencia: a partir del 2025, los estudiantes no deberán volver a cursar todo el año, sino aquellas materias que no hayan podido aprobar con 7 (siete). Para ello, tendrán distintos periodos de intensificación a lo largo del año en donde deberán acreditar los contenidos. En cada ciclo lectivo, los chicos podrán cursar un total de doce materias anuales y pueden tener un máximo de cuatro asignaturas pendientes de acreditación. Si poseen más, deberán recursar las faltantes.

Para acompañar el recorrido de los estudiantes y establecer acuerdos sobre las materias a acreditar o recursar, se creará el Equipo de Definición de Trayectorias Educativas (EDTE), conformado por docentes, preceptores, directivos e integrantes del Equipo de Orientación Escolar (EOE), quienes se reunirán periódicamente con los alumnos para ayudarlos a organizarse en la intensificación o cuando deban recursar.

Las asistencias también sufrieron modificaciones, pues ahora se permiten hasta 28 ausencias anuales, que serán contabilizadas por los preceptores. Sin embargo, para aprobar cada materia se debe tener un 75 % de asistencia, por lo que el cuerpo docente tendrá que llevar un registro clase a clase de las inasistencias. Si se superan las 28 faltas, el estudiante no quedará libre y seguirá concurriendo al establecimiento.

La no repitencia y la organización de las materias

“A nosotros nos parece bárbaro que se elimine porque nunca fue un problema en el Estrada”, mencionó Stazi (foto abajo) y aclaró: “En esta institución, cuando advertimos que alguno de los chicos está medio bajoneado y está desaprobando las materias, rápidamente activamos los mecanismos institucionales para saber qué le está pasando y cómo lo podemos ayudar. Hablamos con ellos e incluso con sus familias. Por eso, en febrero no tenemos casos de grandes dificultades pedagógicas”.

Siguiendo esta línea, Lluch destacó: “Que no haya repitencia solo legaliza distintas cuestiones que venimos haciendo. En la comunidad del Mac Kay, tenemos una pedagogía del vínculo, en la que nuestra calidad educativa no reside en la cantidad de saberes que pueden acreditar al final de una materia lectiva, sino en la calidad del vínculo que han construido alumnos y docentes. Ahí ocurre el aprendizaje”.

Por otro lado, Casal se refirió a la implementación del EDTE y afirmó que “ese equipo será el encargado de hacer un análisis particular, personalizado de cada alumno que ha quedado con más de cuatro materias. Ese análisis debe ser profundo y complejo, porque si un alumno debe recursar matemática de 4.º, tiene que salir de su aula en 5.º, y tal vez se pierda una materia importante. Ahí, es clave consensuar con los estudiantes y los docentes para definir lo que más le convenga en su trayectoria”.

Intensificación y profundización de la enseñanza

La intensificación de la enseñanza, que se heredó del periodo pandémico y que está pensada para que los estudiantes acrediten los contenidos adeudados, fue una constante en las instituciones educativas en los últimos años, pero aún no estaba reglamentada en profundidad. Para este Ciclo Lectivo 2025, se definieron seis instancias: la de febrero –antes del inicio de clases–;  una al comienzo del ciclo lectivo (marzo); otra en las dos semanas previas al receso invernal; una cuarta a su regreso; la anteúltima en las últimas semanas de noviembre; y la sexta en diciembre.  

Como se van a emplear varias semanas para intensificar los contenidos, el docente deberá reducir el caudal informativo. “Durante el año escolar, estos periodos te llevan alrededor de un mes y medio, casi dos, por lo que habrá una menor cantidad de clases en la planificación anual. Entonces, vamos a priorizar contenidos”, resaltó el director del Estrada.

Ahora bien, si durante el periodo de clases el docente estará abocado en intensificar con ciertos estudiantes, ¿qué pasa con los que vienen aprobando la materia? En esas semanas, ese alumno deberá profundizar los contenidos, con actividades de mayor envergadura que les permitan ahondar en los temas acreditados. “Lo que se propone acá es que se vayan trabajando con contenidos transversales, con actividades que refuercen o que ayuden a desarrollar capacidades y habilidades”, contó Maximiliano (foto abajo).

Esto, por supuesto, trae ciertas preocupaciones al cuerpo docente, al considerar las dificultades de tener en simultáneo alumnos intensificando y profundizando: “Cuando nos reincorporamos en febrero, realizamos reuniones por departamento, para que los profesores entren en diálogo y puedan pensar entre todos estrategias para utilizar en esos periodos, con proyectos que se pueden llevar a cabo y posibles materiales”, recordaron desde el Garicoïts.

Asistencias: contemplar la realidad del estudiante

Como se aludió más arriba, en el nuevo RA se suben de 20 a 28 faltas para el estudiante, obligándolo a completar una asistencia del 75 % por unidad curricular para aprobar. El directivo del Mac Kay analizó los fundamentos de esta medida y aseveró que “desde la pandemia hubo una apertura a la plasticidad, que fue en detrimento de la contracción a la permanencia, a la asistencia y a la puntualidad. La lógica de los documentos plantean que la asistencia, la puntualidad y la permanencia, por ser un derecho del estudiante, se aprende; es una habilidad a aprender en la escuela”.

Además, resaltó que “los colegios empezaron a hacer excepciones para las faltas, por ejemplo, el padecimiento mental, que es un provocador de la falta de permanencia en la escuela. Nosotros entendemos que es un debilitante académico serio, con lo cual el colegio es el que tiene que adaptar todas sus formas y lo hemos hecho así de manera sui generis”.

La mirada a futuro

De algún modo, el 2025 representa un primer roce con lo propuesto por la DGCyE en el nuevo Régimen Académico Marco del nivel secundario. En los próximos años, se verán realmente los alcances del RA y la respuesta institucional que se pudo dar desde los establecimientos educativos de la provincia de Buenos Aires.

Para los directores de los colegios UCALP, la intención es mantenerse alerta y seguir de cerca su implementación. “Después de lo que hicimos en pandemia, no quedan dudas de que los docentes tenemos una capacidad de adaptarnos y de reinventarnos muy grande. Entonces, usemos nuestro criterio y caminemos juntos, esto es un desafío para todos”, subrayó Maximiliano Casal.

Desde el Estrada, Sergio Stazi llamó a la unidad de la comunidad educativa: “Como docentes viejos, tenemos la tarea de acompañar mucho a los jóvenes para que no se desalienten. La invitación para los profes es ser pacientes y esperar, no vamos a tirarnos de los pelos cuando todavía no sabemos cuánto nos va a afectar. Creemos que estamos preparados para esto y si no, haremos lo que sabemos hacer: estudiar y aprender”.

“Las acreditaciones se van dando en los términos que los estudiantes propone y puede, y eso cambia las reglas. Siempre le digo a los profes que no hay mérito en enseñar al que quiere aprender, porque ese alumno aprende solo. El mérito y la virtud profesional es ir a buscar a la orilla al tipo que está ahí y que muchas veces no puede, no quiere o no le sale. Ahí hay que ir a buscar a los chicos y guiarlos en su paso por la secundaria”, concluyó Alejandro Lluch.