“Lo que buscó Francisco fue abrir un diálogo con todos”
“Lo que buscó Francisco fue abrir un diálogo con todos”
“Lo que buscó Francisco fue abrir un diálogo con todos”

En el marco del ciclo de conversatorios “El legado humanista del Papa Francisco” que lleva adelante la capellanía de la Facultad de Humanidades, el arzobispo de La Plata y gran canciller de la UCALP, monseñor Gustavo Carrara, brindó una charla en la que analizó la tercera encíclica de Francisco, Fratelli Tutti, publicada hace cinco años. “Con su mirada acerca de la fraternidad y amistad social, el Papa nos propuso una forma de vida con sabor a Evangelio”, aseveró.

Esta jornada, que se llevó a cabo en el Salón Santa Teresa de dicha unidad académica, contó con una gran convocatoria, que incluyó la presencia de autoridades rectorales, decanos, referentes de Extensión y del Departamento Superior de Teología, directores de carrera, docentes y estudiantes.

Luego de una introducción a cargo del decano de Humanidades, Lic. Marcelo Etchegaray, y el capellán de la facultad, Pbo. Pablo Pastrone, quienes recuperaron todo lo expresado en conversatorios anteriores, tomó la palabra el arzobispo, quien valoró la capacidad de Francisco de conmover a una gran cantidad de individuos: “Sin apartarse de su inspiración cristiana, lo que buscó fue abrir un diálogo con todos. Si hay algo que, después de fallecer, a mí me admiró mucho, es como su pensamiento llegó incluso a los que estaban más lejos, a personas de otras religiones que se sintieron identificadas con él”.

En relación con la encíclica, destacó dos insistencias, claves del pensamiento del primer Papa latinoamericano: “La primera es la apertura universal al amor, que no es geográfica, sino existencial. Implica amar a aquel que tengo más cerca y por ahí no lo registro en el mundo de mis intereses. Decía Francisco: ‘cada hermano y hermana que sufre, abandonado o ignorado por mi sociedad, es un forastero existencial, aunque haya nacido en el mismo país’”.

La segunda, subrayó, consiste en el amor a lo local. “Si no amamos lo propio, la propia tierra, nuestra cultura, difícilmente podamos abrirnos a lo universal. Es bueno ansiar el desarrollo y, desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, desear el desarrollo humano integral, pero no queremos que se dé de tal manera que sea un universalismo homogeneizador del mundo, autoritario, abstracto, que todos tenemos que ser iguales y que terminemos diciendo ‘¡qué mal, soy argentino!’, o ‘mejor hubiera nacido en otro lado’”, explicó.

LA DIGNIDAD, EJE CENTRAL DE FRATELLI TUTTI

Si ustedes me preguntaran cuál es el eje central de la encíclica, les diría que es la dignidad inalienable de la persona humana, más allá de todas circunstancias: un bebé en gestación, un anciano, alguien que está en la cárcel, que sufre la pobreza, que tiene un límite o una discapacidad; todos tienen una dignidad inalienable e inviolable”, mencionó Carrara.

Siguiendo esta línea, alertó sobre la propagación de discursos racistas y aporofóbicos: “El cuidado de los más frágiles es un valor evangélico y las expresiones racistas o de rechazo al pobre no están en el Evangelio. El amor fraterno como un mandamiento es algo que brota de él. Por eso, tenemos que revisar nuestro lenguaje y nuestro modo de proceder”.

Para el cierre de la jornada, los oyentes realizaron sus consultas y presentaron sus reflexiones al arzobispo sobre lo conversado.