Vivir en Argentina me permitió ser una persona más capaz y decidida. Fueron 4 meses y medio en los que estuve conociendo personas de todo el mundo, lugares increíbles y varias facetas de mi misma que ignoraba tener.
Rápidamente me adapté a las condiciones climáticas y en lo personal, disfruté las diferencias culturales. Esperaba un país completamente diferente a Colombia, me emocionaba la idea de vivir de forma distinta. La comida por ejemplo, nunca fue un obstáculo. Todo lo contrario, siempre estuve dispuesta a probar la gastronomía que me ofrecía Argentina. La vestimenta fue uno de los cambios más abruptos, pues jamás había tenido que usar tanta ropa. Sin embargo, no solo aprendí más de moda, sino que ahora me siento más fuerte y menos ingenua con la idea de vivir el invierno en cualquier otro país extranjero.
Por su parte, la música sí que me sorprendió. Había tenido contacto con buena parte del rock argentino desde pequeña, pero ignoraba la variedad rítmica y cultural que poseía Argentina. Ahora que conozco más, me siento más completa y satisfecha.
Por supuesto extrañaba mi país, pero Argentina y su gente me motivaron a vivirla, a experimentar más de lo que imaginaba. Por eso, tengo la fortuna de contar muchas anécdotas en tan poco tiempo. Desde mi primer viaje completamente sola, a compartir con amigos argentinos en múltiples fechas patrias, me convirtieron en una persona que valora más los momentos únicos e irrepetibles de la vida. De cada una de esas experiencias tengo grandes recuerdos y valiosas lecciones para mi vida que ahora siento, me convirtieron en una persona más valerosa.
El intercambio académico también me permitió crecer como una estudiante con vocación y una compañera con aptitud. Desde un comienzo hubo una muy buena relación con los profesores y tutores, con los que llegamos a compartir una bonita amistad. En general la Universidad siempre estuvo en contacto con nosotros. De alguna u otra forma, siempre nos facilitaron la estadía. Por ello, el trato cordial y el profesionalismo que siempre mostraron, estaremos inmensamente agradecidos.
Podría hacer una larga lista de cómo en el cotidiano cambió mi vida estando en Argentina, pero voy a concluir con el vivir diario en La Plata y el fútbol, mi otra gran pasión. La Plata me recibió justo cuando acababa el verano. Alcancé a vivir a pleno el otoño, y justo la mitad del invierno. Pude apreciar la belleza del paisaje platense en la transición de las 3 estaciones. Además, pude disfrutar de la gran oferta cultural que ofrece la ciudad. Y dado que es una ciudad referente para los estudiantes, pude conocer personas de toda Argentina, pero también muchos extranjeros.Así mismo también pude apreciar el amor futbolero de los platenses. Desde la histórica participación de la selección nacional en el pasado mundial, el clásico de la ciudad, la visita al estadio municipal, y por supuesto el poder jugar y compartir con amigas, son experiencias gratificantes que me marcaron de la forma más sensible posible.
Llegué el 15 de marzo de 2014 con la convicción de vivir plenamente el tiempo que estuviese en ese maravilloso país, y volví a Colombia el 3 de agosto de 2014 con la convicción de volver a visitar Argentina. Estoy satisfecha, conmovida y agradecida con lo que viví gracias a mi intercambio.