En la dinámica política argentina se ha vuelto habitual escuchar una explicación recurrente ante cada crisis, interna o golpe electoral: “el problema no fue la medida, sino cómo se comunicó”. Esta premisa, instalada como una verdad incuestionable en la opinión pública, fue puesta bajo la lupa en un reciente trabajo de investigación elaborado por el docente e investigador de la Universidad Católica de La Plata (UCALP), Dr. Diego Furnari.
Publicado en nuestro repositorio institucional y en la revista académica Question/Cuestión (de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP), el artículo titulado “Entre lo técnico y lo simbólico. La comunicación como chivo expiatorio de la política argentina (2016-2025)” desarma lo que el autor define como un “fusible institucionalizado” al que echan mano los gobernantes para desviar la atención de los verdaderos problemas de fondo.
A partir del análisis cualitativo de 24 episodios clave ocurridos durante distitntas gestiones de Gobiernos nacionales, la investigación pone al descubierto una constante transversal: los dirigentes apelan a la estrategia de admitir una “falla técnica o pedagógica” menor —alegar que faltó claridad o que falló el canal— para no discutir el núcleo de la decisión política cuestionada.
“La comunicación suele usarse como un chivo expiatorio o una excusa instrumental para no asumir los costos políticos de los fracasos de gestión, los cortocircuitos internos en las coaliciones o la evidente desconexión con la realidad social“, sostiene el trabajo.
Los números del informe resultan reveladores: aunque en el 75% de los casos analizados la versión oficial justificó el conflicto aduciendo un “error de comunicación” o mala elección de los canales, el estudio determinó que en el 100% de las situaciones la causa raíz radicaba en problemas estrictamente políticos o simbólicos (medidas impopulares, fracturas en los equipos de gobierno o falta de credibilidad).
El estudio advierte que concebir a la comunicación como un simple remate técnico o una herramienta para “vender” anuncios ex post es un error conceptual profundo. La comunicación y la gobernanza son dimensiones inseparables: cuando una medida fracasa o genera un amplio rechazo social, rara vez se debe a la “falta de pedagogía” o a que “la gente no entendió”, sino a un quiebre de confianza entre la dirigencia y la sociedad.
En esa línea, la investigación concluye que apelar sistemáticamente a la coartada de la “mala comunicación” termina desgastando aceleradamente el capital simbólico de los propios gobernantes. Para superar este círculo vicioso, el informe señala la necesidad de que la clase política abandone las excusas instrumentales y enfrente los debates públicos con mayor responsabilidad, coherencia estratégica y transparencia democrática.
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FOTO: ILUSTRATIVA WEB