Situación de calle: organizar la esperanza a partir del trabajo colectivo
Situación de calle: organizar la esperanza a partir del trabajo colectivo
Situación de calle: organizar la esperanza a partir del trabajo colectivo

(*) Por Sebastián Iaconis

Entre las calles y diagonales de la ciudad de La Plata, seguramente has encontrado personas que viven en situación de calle, en condiciones en las cuales la vida ha sido vulnerada y descartada en todas sus dimensiones. Las cifras de esta población marginada se tornan confusas, pero siempre alarmantes, y nos inquieta la pregunta de qué hace la Iglesia Católica y la sociedad misma con sus instituciones para ayudar estas realidades. Es esta pregunta la que trataremos de organizar en una respuesta concreta.

Las estadísticas de situación de calle siempre han prestado a confusión y debate, lo que nos exige, en primer lugar, hacer una aproximación teórica para que entendamos de qué hablamos cuando nos referimos a personas en situación de calle. Por lo tanto, el primer indicador —y el más evidente— lo podemos describir como la situación de calle en acto, es decir, la persona que efectivamente vive y duerme en la intemperie; mientras que, por otro lado, podemos describir un subíndice, un conjunto de indicadores que señalan la situación de calle como una realidad en potencia. Hablar de la potencialidad es explorar en la persona su inestabilidad habitacional, su fragilidad económica, la ruptura de sus redes de apoyo, entre otros indicadores.

El ejemplo más claro de la situación de calle en potencia es el de las personas que no están durmiendo en la vía pública, pero pasan casi todo su día trabajando en la misma desde la precariedad extrema, ya sea como cuidacoches o cartoneros, o pidiendo dinero en la entrada de los cajeros automáticos. En estos casos, no podemos ignorar que están atravesadas por la misma urgencia.

Por lo tanto, cuando hablamos de este tema no hacemos referencia únicamente a pernoctar en las veredas o plazas, sino que nos abrimos a un entendimiento mucho más complejo que no se reduce a las categorías “sinhogar” o “sintecho”. Esto nos permite dar cuenta de aspectos dinámicos: la persona que hoy está en situación de calle en acto, en algún momento, podría conseguir una pensión o un lugar donde dormir por las noches en el día de mañana; y viceversa, quien hoy tiene esa posibilidad, quizás mañana no.

LA NECESIDAD DEL TRABAJO COLECTIVO

En este sentido, la situación de calle es una problemática multidimensional en la que se ponen en juego distintas desigualdades, necesidades y violencias. Por mencionar algunas de las más usuales sin pretender ser exhaustivo, encontramos la dimensión econométrica, la habitacional, la nutricional, la sanitaria, la de salud mental, la de género, la de consumos problemáticos, entre otras.

Esto nos permite entender que el problema no se resuelve con una vianda a la semana, sino que es un trabajo que debe ser integral entre distintos actores.

Lo señalado no implica que su resolución sea únicamente desde el multiasistencialismo -aunque es sumamente vital para la dignidad de la persona humana- y no todo se resuelve con las capacidades individuales o la voluntad de “salir adelante”.

Desde el Pacto Educativo Global, el Papa Francisco nos invitaba a repensar los modelos económicos y políticos que descartan a poblaciones enteras, y esto nos habilita a repensar las causas holísticas, es decir, sociales, culturales y políticas, que provocan esta situación.

Yendo a la realidad concreta de cada organización que pone el cuerpo para defender la dignidad de la persona humana, vale preguntarse: ¿cómo se podría abarcar la totalidad de la problemática cuando los recursos de cada organización, tanto económicos como humanos, son escasos?

                       La organización Vino la Vianda, quien da comida y asistencia a las personas en situación de calle

Las organizaciones sociales deben conformar un trabajo colectivo interinstitucional, interseccional e interdisciplinario, porque una organización solidaria no está delimitada por los límites de una institución, sino que es un conjunto de organizaciones de todo tipo, ya sean sociales, religiosas, educativas, sindicales y políticas. Una articulación prolija y respetuosa bajo un mismo objetivo general: construir la esperanza.

Si bien la vianda es determinante en los momentos más urgentes de una persona en situación de calle, es más un habilitador, un puente que permite a la organización solidaria acercarse a esa vida y acompañarla en el resto de las dimensiones.

Por eso, cada organización no debe limitarse a transformarse en un delivery de productos caritativos, sino en “artesanos de esperanza” como había mencionado una vez el Papa Francisco.

LOS CAMBIOS EN LA ARQUIDIÓCESIS DE LA PLATA

La llegada de Tucho Fernández como arzobispo de La Plata permitió la renovación de la Pastoral Social, de la mano del entonces asesor Padre Alejandro Blanco, creando así un área específica llamada Situación de Calle en el año 2018.

Bajo la convicción de que las personas tienen un corazón solidario más allá de las diferencias, el área buscó generar una mesa interinstitucional con distintas organizaciones sociales para poder tener un panorama completo del trabajo cotidiano. La idea era que cada organización social pudiera adueñarse de un día específico de la semana para que no haya excedentes de viandas en la misma persona, ni tampoco que haya días sin ayudar a los más necesitados.

Bajo la presencia activa de organizaciones como Noches Solidarias, Callejeros Nocturnos, Sindicato Gráfico, Fundación Si, Sumando Voluntades, Seguros Rivadavia, Más Que Palabras y la Iglesia Metodista, entre otros, se advirtió la ausencia de organizaciones asistiendo los lunes. Entonces, la Pastoral Social asumió el compromiso de cubrir ese día con la creación de la organización Vino la Vianda en el año 2018.

Así, la Iglesia platense fue siempre articuladora y promotora de un trabajo en conjunto con diversas organizaciones bajo el mismo objetivo de hacer del mundo un poco más habitable para los marginados, generando redes de apoyo entre instituciones, abordando juntos diversas problemáticas y urgencias, afrontando colectivamente con esperanza el mundo hostil del descarte.

Un claro ejemplo fue con el inicio de pandemia de covid-19, donde la organización dio su fruto y se pudo diseñar un trabajo más articulado no solo entre los grupos, sino también junto al gobierno provincial y el municipal, afrontando colectivamente la urgencia sanitaria en la situación de calle.

DESAFÍOS ACTUALES

Pero no todas las organizaciones pueden sostener su actividad en el tiempo. Algunas tuvieron que detener sus actividades por limitaciones de los voluntarios, por falta de recursos y donaciones, por la ausencia de manos solidarias.

Los tiempos actuales son alarmantes: en los últimos años, las distintas organizaciones identificaron un incremento abrupto de la cantidad de personas en situación de calle, tanto en acto como en potencia.

Además, muchos voluntarios también se vieron perjudicados en su economía individual, teniendo que tener más de un trabajo para costear su vida, perdiendo así el tiempo de continuar con sus acciones solidarias y, de este modo, su organización perdiendo su fuerza.

Por eso, creemos que es importante sumarse a las organizaciones ya existentes, reforzarlas no solo desde las donaciones, sino también desde el ofrecimiento del tiempo y las energías.

El Pacto Educativo Global del Papa Francisco, en su quinta clave, nos proponía una educación que nos permita abrirnos a los más vulnerables para formar ciudadanos responsables, para involucrarnos en las realidades sin esconderlas bajo la alfombra. Pero no para que veamos al necesitado como un receptor de productos caritativos, sino como a un hermano merecedor de un trato digno, más allá de cualquier circunstancia.

                                     El equipo de Voluntarios de la UCALP, colaborando junto a Vino la Vianda

Entonces, si te preocupa la situación de calle y si tenés tiempo, desde la Pastoral UCALP te ofrecemos un listado de organizaciones que las asisten, para que puedas comunicarte con ellas a través de Instagram y sumarte.

Lunes

Martes

Jueves

Viernes

Sábado

Domingo

Otras organizaciones que colaboran son la Cruz RojaCáritas La Plata, el centro barrial Puertas Abiertas del Hogar de Cristo y, por último, durante el mes de julio el municipio puso a disposición un tráiler de trabajadores sociales en Plaza Moreno, donde podrán recibir desayuno, almuerzo y cena.

Si sabés de alguna organización más y su contacto, no dudes en comentarla.

(*) Agente de Pastoral y responsable del Voluntariado de la UCALP