Formarse como educador es, en palabras que podrían rozar la poesía cotidiana, una firme apuesta a la comunidad. No sólo aprender saberes, sino encender vocaciones y aportar al tejido humano que sostiene las escuelas y universidades. Estudiar en la UCALP, según quienes la eligen, agrega a ese recorrido un diferencial que combina rigor académico, formación humanística y sentido de pertenencia que acompaña la vocación docente.
Martiniano Stremi, reciente graduado de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la facultad de Humanidades, contó cómo se fue forjando ese camino: “Ha sido una decisión libre e intencional haber elegido la UCALP como casa de estudios. Este último sentido de ‘casa’ lo comparto junto al instituto del Seminario Mayor San José, donde me formé como laico en Filosofía.”
“Comencé en la UNLP, institución a la cuál le agradezco especialmente la calidad educativa en el primer año de la carrera, pero en un momento sentí como católico que quería contribuir a la intelectualidad cristiana desde adentro. Fue entonces que decidí continuar en la UCALP, ‘Nacida del corazón de la Iglesia’ (Ex Corde Ecclesiae). Luego entendí que la mejor contribución de mi parte pasaba por formarme y, llegado al momento, ser profesor. Cursé la Licenciatura a distancia y la experiencia fue muy enriquecedora“.
“Agradezco especialmente a mis profesores, quienes siempre me acompañaron para llegar a la meta como Andrea Carlos (Didáctica), Duilio Bompadre (Gestión), Graciela Vieguer (Tesis), Gabriela Marenzi (Discapacidad) y, Elizabeth Vierheller (Pedagogía).”
Martiniano Stremi al recibir su diploma en el Rectorado de la UCALP
Acerca de los rasgos formativos que marcaron su trayectoria, Stremi destacó la relevancia de lo humanístico. “Existe una tradición curricular, transversal a la vida universitaria, a la que comúnmente se la denomina el Core Currículum. Sin dudas, las universidades católicas del mundo se disponen de un modo especial para concretar este aspecto de formación general en humanidades. Desde este lugar destaco especialmente la elección de aquellas materias de corte general que se ven al inicio de la carrera. Puede que uno lo piense a modo de queja ‘uy, tengo que pasar por esto’; sin embargo, estoy seguro que marcan muy bien el camino formativo que un profesional humanista necesita. Me permito una mención especial para Antropología Filosófica, mi favorita.”
Su tesis, que abordó la capacitación empresarial desde la perspectiva de las ciencias de la educación, fue para él un puente entre la vida profesional y el trabajo académico. Al respecto, contó que “a medida que avancé en la carrera, tuve la oportunidad de ingresar a trabajar en distintos aspectos de la vida empresarial. Al mismo tiempo, realicé algún proyecto a gran escala de cultura institucional. Consideré que mi tesis debía captar mi escenario de vida actual, haciendo las necesarias vinculaciones con los aspectos teóricos de mayor interés. En otras palabras, me gusta la filosofía, la psicología de la educación, la pedagogía y las instituciones; fue por ahí”.
“El mayor aprendizaje de este proceso es el abanico de posibilidades que brinda el licenciarse en carreras humanísticas, específicamente en las Ciencias de la Educación”
Sobre su gran desempeño en la carrera (9,43 de promedio general) Stremi reflexionó: “Creo que el promedio podría haber sido de siete u ocho, y aun así la capacidad y el esfuerzo sería equivalente al que tuve. A partir de la sociología de la educación, sabemos bien que el desempeño académico está atravesado por distintas dimensiones, así como de capitales heredados. Esto no niega el valor del mérito personal, pero sería acotado pensarlo de modo individual.”
Y destacó: “Pienso esta trayectoria como una cuestión comunitaria y personal. Soy hijo de grandes trabajadores, amigo de excelentes estudiantes y personas, novio de una académica increíble y miembro de movimientos parroquiales. ¡Mira vos si uno podría arrogarse un promedio meramente individual! Imposible.”

Actualmente maestrando en Filosofía en la UCA, explicó el motor de su decisión y dijo que “mi enfoque fue la filosofía. Desde ahí quiero pensar, escribir y dialogar. Es el esqueleto y, a la vez, el martillo de mi formación. Creo que es lo que realmente me apasiona y en lo que descubro mi actual vocación. El vínculo con las Ciencias de la Educación está a la vuelta de la esquina. Pero la Filosofía es algo que no puedo explicar muy bien, sin dudas hay un amor ahí.”
“La educación se ejerce en el continente de la cultura, tal como diría Jerome Bruner. La función simbólica, transmisiva, reproductiva y formativa de la cultura hace que el vínculo constituya un cuerpo sólido y líquido de conocimientos.”
Consultado acerca de los desafíos que enfrenta la educación en la Argentina, trazó preocupaciones y prioridades: “Ahora es tiempo de seguir pisando las aulas para llegar a aportar cosas interesantes y nutritivas a la arena del sistema educativo. Podría decir que me importa especialmente como garantizar la función pedagógica de los docentes en las aulas actuales. Por otro lado, me preocupa cómo se alinean la visión institucional que vemos en los proyectos, con las prácticas que de hecho acontecen”.
“Creo que sigue siendo un desafío la vieja y siempre nueva tensión entre la importancia en los contenidos, el vínculo personal y las metodologías de enseñanza”
El diploma del nuevo profesional en Ciencias de la Educación
Finalmente, habló de proyectos y horizonte profesional. El flamante Licenciado en Ciencias de la Educación declaró que “estudio para aprender y enseñar. De alguna manera, todos los demás efectos vienen por añadidura. Soy Scout y el sistema propio del escultismo te hace vivir en esa clave; ‘ayer te educaron y hoy vos tendrás que educar’. Hoy mi corazón está puesto ahí, quien sabe. Naturalmente voy a seguir la trayectoria académica hacia el doctorado porque eso es lo que me permitirá seguir aprendiendo para dar mejores clases. Paso a paso como diría aquel DT de fútbol.”
La entrevista cerró con una afirmación sobre la enseñanza como vocación: “En mi mirada no hay nada más grande que un profesor. Lo que provoca, lo que omite, lo que pregunta, lo que responde. Ojalá uno pudiera decir algún día que fue un profesor.”