Recibidas solidarias: ''El todo es más que la suma de las partes''
Vida UCALP

Recibidas solidarias: “El todo es más que la suma de las partes”

Federico Oroquieta, oriundo de la ciudad de Trelew, provincia de Chubut, se graduó de la carrera de Contador Público de la UCALP el 6 de octubre del año pasado. Cuando se enteró del programa de Recibidas Sustentables y Solidarias de la universidad, quiso participar a la distancia, dado el interés que le despertó esta iniciativa. Es por esto por lo que organizó una colecta solidaria de alimentos entre familiares y amigos, y los donó a la institución Comedor del Corazón de su ciudad.

¿Cómo comenzó esta decisión que tomaste de organizar una colecta y donar los alimentos a un comedor de tu ciudad?
Esta historia comienza cuando, justamente antes de rendir mi último final, recibo un mail de Julieta (Julieta de Lasa) sobre las recibidas sustentables. Cuando lo abrí, era una invitación a un zoom que se hacía con alumnos próximos a graduarse, para plantearles esta nueva propuesta que había iniciado la universidad. Me conecté para interiorizarme y me pareció muy buena propuesta, muy buena iniciativa. En esa reunión, estaba Julieta (de Lasa), que fue quien nos comentó de qué se trataba el proyecto, en qué consistía y cuál era el fin. Esto, a mí, me pareció bastante llamativo y muy buena idea. Son esos proyectos que hay que poner un poco su granito de arena para que funcionen; yo creo mucho en el concepto de la sinergia, en el que el todo es más que la suma de las partes. Las recibidas tienen una tradición muy instaurada en nuestra sociedad, como esto de tirar huevos, y es muy difícil de cambiar. Se puede hacer algo diferente sin desperdiciar alimentos, sin ensuciar los edificios; me vino esa intriga de pensar si se puede cambiar esa estructura, ese enfoque.

La propuesta original era cambiar alimentos no perecederos por un kit de recibida sustentable en su facultad. Pero, como yo estaba lejos, planteamos la idea de que podríamos hacer la donación a una institución de mi ciudad (Trelew), más que nada también para que trascienda esta idea y ese proyecto, que considero importantes y que se tienen que dar a conocer, más que nada, por la finalidad que tienen que es ayudar a otras personas, sobre todo en el contexto socioeconómico que vivimos hoy en día. No desperdiciar los alimentos (huevos, harina, aceite), que justamente son los que nos tiran, y cambiarlos por un kit en el que todos los elementos que tienen son biodegradables y no contaminan. A nivel personal, uno dice: “quiero aportar acá, quiero participar”.

Le mandé un mail a Julieta y le comenté mi idea, y le pareció muy buena. Le comenté que soy de Trelew, que acá había un comedor que se llama Comedor del Corazón, un lugar que alimenta diariamente a casi sesenta familias. Por tener familiares cercanos al comedor, me interioricé en la situación y me pusieron en contacto con el comedor; a su vez, le comenté a Julieta que se podría llegar a hacer la donación a este lugar. También le comenté que quería hacer una (donación) en La Plata, sobre todo por el sentido de pertenencia, porque es como mi segunda casa.

¿Cómo fue el momento en que llevaron las donaciones de alimentos?
Fue como una pelota de nieva que empieza chiquita y va creciendo y cada vez se hace más grande; esto es lo que más me gustó. Llegamos al punto de pactar una entrega, donde llevamos los alimentos y donde también les llevé una resolución del proyecto, justamente para dar a conocer de dónde surge y para que se sepa quiénes son los promotores de esta iniciativa. La gente estuvo muy agradecida, se sorprendieron con esto, les pareció muy buena la idea al punto de decirme que estaría bueno poder implementar este tipo de proyectos acá en la zona. Más que nada porque surge de una institución como una Facultad, que acá también tenemos. Pensar, por ejemplo, que puedan probar o hacer una iniciativa parecida para que los próximos graduados tomen el concepto de lo que es una recibida sustentable y solidaria. Ver si se puede implementar, fomentar este tipo de acciones y que trasciendan, que venga de La Plata y que se lleve adelante acá en Chubut sería ideal.

¿Eso es lo que te interesa, que se promueva esta iniciativa?
Mi idea es incentivar a los futuros egresados a participar de estas iniciativas, más que nada porque creo que uno no está acostumbrado a vivir la realidad que vive la gente destinataria de estos alimentos. A mí me llegó mucho; tomás conciencia de la realidad, de los problemas socioeconómicos cuando estás ahí, cuando llegás al comedor. Llevé una donación importante de alimentos, una donación muy linda, como te dije, y pensaba que iba a servir para un montón de tiempo para poder alimentar a las familias, a los chicos. Un hombre del comedor me dijo, que le iba a durar aproximadamente 3 días. Ahí te ponés a pensar en la realidad, y la verdad que es chocante, porque, si bien uno sabe que estas cosas pasan, hasta que no estás ahí y no lo sentís, no es lo mismo. Por eso pensé que, yo como graduado, tengo que participar en un proyecto donde sé que puedo ayudar, y no solo yo, sino también los que vengan después; eso sería lo ideal. Pienso que, si con un solo alumno egresado hicimos esto, con la cantidad que se egresan todo el tiempo, algo más podríamos hacer.

Se trata de eso, al momento en que uno se va a recibir, pensar en vez de hacer una recibida tradicional, donde me tiran huevos, me tiran harina, me tiran aceite, que es lo hace falta en cualquier comedor, podríamos hacer una donación entre todos los amigos y familiares que van a festejar, juntamos las cosas y las donamos. Y, a la vez, yo festejé con el kit que me dio la Facultad y no tengo nada que envidiarles a las otras recibidas, la pasé genial y hasta tiene la ventaja que no ensucias los lugares y no tenés ese olor, que encima después tiene que limpiar el personal de limpieza de la universidad. Es una movida que uno por ahí no la siente, pero el otro sí. Son todos aspectos positivos desde todo sentido.

Este concepto de sinergia del cual hablé es justamente eso, todas las partes involucradas, la Facultad, la institución, los graduados, los administrativos, los mismos comedores… todos aportamos para que funcione. Quiero agradecer también a las autoridades de la Facultad, al decano Ricardo José Sánchez Trapes, a Natalia Tito (directora de la carrera de Contador Público), que tuvimos una reunión con ellos y se involucraron, a los administrativos y a Julieta.

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