‘’En lo que más hacemos énfasis es que hay que actuar rápidamente’’
Vida UCALP

“En lo que más hacemos énfasis es que hay que actuar rápidamente”

Alejandro Ramírez es Jefe del Departamento de Seguridad e Higiene Universitaria, delegado rectoral de la Sede Bernal de la Universidad y coordinador académico de la carrera de Licenciatura en Seguridad. En esta oportunidad, lo entrevistamos para que nos cuente sobre el programa de capacitación que lleva adelante junto con su equipo de trabajo en nuestra casa de estudios y en otras instituciones de la región.

¿En qué contexto comenzaron con las capacitaciones de RCP al personal?

Esto empezó hace un tiempo cuando se armó la Unidad de Coordinación de Seguridad e Higiene por una cuestión normativa que la CONEAU le exigía a las universidades.

Con las capacitaciones, empezamos cuando el Rectorado nos solicitó que capacitáramos a nuestros compañeros en primeros socorros y RCP. No pensamos que se iba a transformar en una cuestión tan grande. El objetivo era que nuestro personal tuviera la posibilidad de estar entrenado en estos temas.

El Rectorado me envió a hacer un curso de RCP, aunque igualmente yo tenía un entrenamiento previo, producto de otros trabajos, y eso nos permitió preparar la capacitación del personal.

Ya con esta gestión y con el plan de capacitación que generó el Vicerrectorado Académico, empezamos a darlo formalmente. Así es que empezamos con capacitaciones de RCP en todas las unidades académicas, inclusive en las sedes de Bahía Blanca, San Martín, Bernal. Antes de esto, las capacitaciones se dictaban a demanda de cada sector o cada facultad.

¿Cómo surgió la política de instalar desfibriladores en las sedes de la Universidad?

Tuvimos la posibilidad de que -a partir de Ley de Muerte Súbita (Ley 27.159 de Prevención Integral de la Muerte Súbita), donde se habla de la obligación de tener equipos desfibriladores- nos hayan equipado en todos los edificios con equipos desfibriladores modernos; inclusive, los últimos tres equipos que se compraron son de última generación.

¿En qué se diferencian con otros equipos?

Por ejemplo, tienen la posibilidad de generar electrocardiogramas a partir de un sistema de bluetooth, para que, al momento de asistir a la persona en una emergencia, no se pierda la información que tuvieron al momento de usar el desfibrilador, sino que quede guardada. Además, uno de esos equipos nuevos fue colocado en el Colegio Manuel Estrada, en la puerta del jardín de infantes, porque está preparado para atender pacientes pediátricos.

Desde tu perspectiva, ¿qué implica tener estos equipos instalados?

Esto de tener la cobertura de desfibriladores es muy importante para nuestra institución, no solo porque necesitamos tener esa cobertura dentro de los edificios, sino también porque, al estar puesto un equipo en algún lugar, hace que esa zona sea cardiosegura, con la posibilidad de atender situaciones que puedan ocurrir en la vía pública o al frente de nuestros edificios.

Nuestro personal sabe, a partir de la capacitación, que puede utilizar este equipo desfibrilador porque justamente está para eso, está para salvar vidas y no solamente de puertas adentro. Para ser una zona cardioprotegida, es muy importante que todos los que estén alrededor del equipo -que está puesto en un gabinete especial- estén capacitados.

Si bien estos equipos modernos que se compraron, al momento que uno desprende la tapa, comienzan a hablarte en castellano y decir paso por paso lo que hay que hacer, a esto lo ayudamos con la capacitación de la gente. Son muy fáciles de utilizar porque son modernos y tienen el respaldo de una de las mejores marcas del mercado.

Por suerte, aún no fue necesario utilizar ninguno de estos equipos. Nosotros llevamos un monitoreo de cada episodio que pueda ocurrir y, hasta el momento, en ninguno hubo necesidad de utilizarlos.

Mencionaste las capacitaciones al personal, ¿en qué consisten?

El grupo de personal de seguridad de la universidad es capacitado cada 6 meses por parte de la empresa de seguridad privada en maniobras de RCP, el uso del desfibrilador y los primeros socorros. Eso hace que nosotros tengamos una información casi constante; así, cuando pasa algo en alguna sede de algún lugar, nosotros estamos informados.

Es importante, además, poder discernir entre lo que es una emergencia y lo que es una urgencia. La emergencia es cuando hay un riesgo de vida. La urgencia implica que igualmente hay que procesarlo rápido, pero no hay riesgo de vida. Se hace de forma rápida por una cuestión obviamente humanitaria y por la ART.

 

¿Comenzaron también con un programa de capacitación en otras instituciones?

Sí, hemos empezado a dar charlas sobre estos temas a instituciones con las cuales la UCALP tiene convenios firmados, como la Subdirección de Operaciones del Servicio Penitenciario para el personal de traslado de detenidos; en el Centro de Extensión Santa Clara de Asís, que tiene la universidad; con el Observatorio Socioeconómico dimos charlas en barrios carenciados, y también en empresas privadas.

En los barrios carenciados, está la dificultad de que, en los lugares donde no hay asfalto, a veces se dificulta el ingreso de ambulancias y donde puede haber otro tipo de problemáticas, como la mordedura de un ofidio o la picadura de un insecto ponzoñoso.

En relación con esto mismo, también fuimos a Meridiano V a dar una charla sobre el uso de desfibriladores, porque también pasa que se compra un desfibrilador pero la gente no sabe bien cómo se usa o para qué sirve. Ahí aparecemos nosotros, la Universidad, para dar la capacitación, abrirnos y brindar esa posibilidad.

 

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¿Qué es lo más importante para tener en cuenta en una situación de este tipo?

A nivel estadístico, muchas personas mueren solas, incluso aunque estén rodeados de gente en una tribuna de estadio de fútbol. Cuando se desploman o tienen una muerte súbita, la gente se abre, y muchos empiezan a filmar y a sacar fotos. Ahí hay que meter mano para que esa persona tenga una posibilidad de sobrevivir. Eso es lo que nosotros tratamos de impulsar.

¿Cómo está compuesta el área que coordinás?

Es importante contar que la gestión actual de la Universidad nos jerarquizó como Departamento, y ahora tengo dos compañeros, Gustavo Ranieri y Pedro Pastrán, que me acompañan a todos lados. Inclusive, muchas veces nos tenemos que dividir porque es mucha la demanda.

Hace dos semanas, hicimos una maratón porque todos los días fuimos a algún lugar a dar capacitaciones. Tuvimos la suerte de que también la Secretaría de Asuntos Preuniversitarios (Colegios UCALP) nos permitió dar las capacitaciones a nivel colegios, la cual dimos en el Campo de Deportes con los 6.os años y donde vimos, por ejemplo, primeros socorros cuando un compañero se lastima. En ese sentido, también tuvimos charlas con los preceptores, porque son la primera línea que tiene contacto con el alumno.

Y ahora estamos abocados a esto, a las capacitaciones, a equipar los edificios con desfibriladores, botiquín de primeros auxilios, y a la formación correspondiente para cada una de estas cosas, porque suele pasar que muchas veces no se sabe para qué está ahí o cómo utilizarlas. Por eso, estamos tratando de llegar a los que más podamos.

¿Qué mensaje te gustaría dejar para quienes lean esta entrevista?

Nos hemos dado cuenta de que es un tema que interesa mucho, más aún al considerar la fracción de edades que manejamos en nuestra institución. Desde el RCP o una maniobra de Heimlich de un lactante hasta una plantada de corazón de una persona mayor. Tenemos, por ejemplo, el caso del Campo de Deportes, que fue uno de los primeros lugares que tuvo un desfibrilador, con el personal capacitado y 2 botiquines, uno fijo y uno móvil.

Es importante saber algo que siempre decimos en las capacitaciones, que mientras más tiempo tardás en atender a una persona durante una emergencia, menos probabilidad de supervivencia tiene. Se calcula, por ejemplo, ante un episodio de paro cardíaco, que, aproximadamente, por cada minuto que uno tarda en atender a esa persona se reduce un 10 % la probabilidad de supervivencia.

Toda esta información es la que damos en las capacitaciones y cómo debe ser el tratamiento de la víctima en cada caso. Tiene una parte teórica y una práctica con los simuladores, los muñecos que la Universidad nos proveyó: cuatro torsos, tres de adulto y uno de bebé o lactante. A su vez, también tenemos un desfibrilador de entrenamiento, que es el mismo que está puesto en los edificios. La idea es que, cuando nosotros damos la capacitación, podemos hacerlo con un entrenador que es igual a los equipos que tenemos disponibles ante una emergencia. En lo que más hacemos énfasis es que hay que vencer el momento del shock inicial cuando, por ejemplo, se desploma una persona en el piso. Hay que tratar de vencer ese miedo y actuar rápidamente. Para eso, son necesarios las capacitaciones y el entrenamiento.

 

 

 

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