La Universidad Católica de La Plata tiene en su oferta formativa tres colegios preuniversitarios, que abarcan los niveles Inicial, Primario y Secundario. Uno de ellos, el Luis R. Mac Kay (foto de tapa durante la celebración de la Semana de las Artes en 2024), eligió su nombre para homenajear al abogado y político argentino, cuya trayectoria dejó una huella indeleble en el sistema educativo nacional. Al cumplirse un nuevo aniversario de su natalicio, repasamos los principales hitos de su gestión y los ideales que acompañan al colegio de la UCALP.
Nacido el 9 de abril de 1905 en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, Mac Kay ocupó diversos cargos legislativos antes de asumir la conducción del Ministerio de Educación y Justicia durante la presidencia de Arturo Frondizi (1958-1962). En sus cuatro años, promovió la creación de nuevas escuelas técnicas y brindó impulso al Instituto Superior de Formación Técnica (INTI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
No obstante, uno de sus hitos más recordados es la implementación del Estatuto del Docente (Ley 14.473). Bajo su liderazgo, se consolidó esta herramienta diseñada para dignificar el rol del maestro, estableciendo derechos y deberes claros, y garantizando la participación de los profesionales en el gobierno escolar a través de juntas de clasificación y disciplina. A este marco legal, a menudo se lo conoce como el “Estatuto Mac Kay”.
Luis R. Mac Kay, en su etapa como ministro
Además de su defensa por la profesión docente, fue un firme impulsor de la libertad de enseñanza. Tanto es así que en 1959 se puso en vigencia la Ley Domingorena (14.557), que otorgaba validez a los títulos expedidos por las universidades privadas, lo que permitió una mayor pluralidad en la oferta educativa del territorio nacional.
En un mensaje dirigido a los profesores y estudiantes al inaugurar el Ciclo Lectivo de 1960, el ministro expresó: “Al aula no se asiste por rutina ni por diletantismo. La obligación escolar no es una arbitrariedad tradicional del Estado, sino un deber social, porque el libro, la cultura y los principios morales son los nobles medios que utiliza la sociedad, cualquier sociedad civilizada, para jerarquizar sus nuevas promociones y el país”.
Creado por la Resolución Ministerial N.º 414/79, el Colegio Ministro Luis R. Mac Kay comenzó a funcionar en 1980, en el edificio de calle 16 entre 46 y 47. En la actualidad, su propuesta pedagógica lo habilita para expedir el título de Bachiller en Arte con orientación en Artes Visuales.
Sus ideas rectoras, identificadas por los directivos de la institución, se centran en cuatro nociones fundamentales:
Los alumnos diseñando una bandera en honor al Papa Francisco
A la hora de afrontar el proceso de enseñanza-aprendizaje, el colegio hace hincapié en la capacidad vincular entre el cuerpo docente y los estudiantes, estableciendo que la relación pedagógica es antes humana que académica. En ese sentido, se considera que la totalidad de la acción educativa, los dispositivos y las prácticas escolares deben tener como único y principal objeto el acompañamiento en la búsqueda de la felicidad plena de las y los jóvenes.
Por su orientación, en las aulas y pasillos se “respira” arte, con permanentes intervenciones dentro y fuera del establecimiento, que promueven la creatividad, el trabajo comunitario y la expresión tanto artística como corporal de los alumnos. Esto, mencionan sus referentes, no significa deslegitimar los otros espacios de saber, sino enmarcarlos en la propuesta educativa.
Por último, en el interés por la formación integral de los estudiantes, se reconoce el aspecto trascendental de la naturaleza humana, inspirada en el carácter confesional y arzobispal del colegio. Por ello, en el Mac Kay se honra la memoria del ministro invitando a sus miembros a ser transformadores críticos de la cultura, denunciadores de las estructuras que atentan contra la dignidad de las personas y agentes de esperanza y de comunidad.