El Jardín de Infantes José Manuel Estrada celebró su tradicional Pesebre Viviente, un encuentro cargado de emoción que marcó la despedida de las últimas salas del jardín. Padres, madres, hijos e hijas participaron juntos en esta representación que recreó la historia del nacimiento de Jesús, un momento lleno de simbolismo y unión familiar.
La jornada inició con palabras de las directoras del jardín, quienes destacaron la importancia de este cierre de etapa. Explicaron que: “hoy celebramos el final de una etapa muy especial en nuestras vidas, llenos de sentimientos de afecto, respeto y agradecimiento. Atesoramos muchas vivencias que recordaremos siempre y que nos acompañarán en cada etapa que comienza. Con gran emoción despedimos grandes momentos en nuestro amado jardín, donde aprendimos a querer, a compartir y a ser felices. A las docentes, gracias por su compromiso y por llenar nuestros días de sonrisas, emociones y enseñanzas. Y a nuestras familias, gracias por su amor infinito. Muchas felicidades y que Dios y la Virgen de Guadalupe los iluminen.”

La representación del pesebre estuvo acompañada de la bendición del capellán, el Padre Guillermo Encinas, quien invitó a las familias a traer sus imágenes del Niño Jesús y los pesebres para ser bendecidas.
Este encuentro no solo permitió rememorar el espíritu navideño, sino también ser parte de un momento único en la vida de las familias que despiden su paso por el jardín, dejando recuerdos imborrables y la esperanza de nuevos comienzos. Con el cálido aplauso de los presentes, el Pesebre Viviente cerró una etapa, dejando en el aire un profundo sentimiento de gratitud y fe compartida.