El CAYSS y la vocación universitaria de ayudar al prójimo
El CAYSS y la vocación universitaria de ayudar al prójimo
El CAYSS y la vocación universitaria de ayudar al prójimo

Por Mateo Leyes (*)

Por la calle 122 hacia el sudeste de La Plata, se llega al barrio El Palihue, en el límite con Berisso. Es una zona golpeada por las necesidades, pero, sin embargo, se la nota feliz, brillante y con mucha vida familiar. Los chicos juegan a la pelota mientras van y vienen por esquinas en donde se criaron. En este barrio —precisamente en 98 entre 124 y 125— se encuentra el Centro de Aprendizaje y Servicio Solidario (CAYSS) Santa Clara de Asís, que le debe su nombre a la fiel seguidora de San Francisco de Asís, quien colmó su vida de alegría por el servicio, dejando sus privilegios y lujos para tomar el camino de la austeridad y la ayuda al prójimo.

Las siglas AYSS hacen referencia a la metodología de enseñanza que la Universidad implementa en el Centro, el aprendizaje y el servicio solidario, en busca de generar proyectos educativos que son implementados por los alumnos y mantienen un carácter de aprendizaje.

El Papa Francisco explica que el AYSS articula “los 3 lenguajes”: el de la cabeza, el de las manos y el del corazón.

La Secretaria de Extensión, María de los Ángeles Wlasiuk (Maru), politóloga egresada de la UCALP, propuso la ayuda a la comunidad por parte de la Universidad y desde el 2023, gracias a un convenio con el Centro de Formación Profesional Domus Dei, el proyecto se hizo realidad con sede en El Palihue. La iniciativa siempre fue acompañada e impulsada por la gestión del Rectorado, encabezada por la Rectora, Rita Gajate, y el Vicerrector Académico, Sebastián Piana.

“Nosotros abrimos este espacio de manera permanente y estable. No es que la Universidad va y viene, pues está todo el tiempo en contacto con la comunidad. Tampoco nos vamos de vacaciones, en enero pasado estuvo abierto para generar contacto con las familias y eso, sin dudas, nos da la posibilidad de sostener un vínculo de confianza”, expresó Maru, y agregó que “el objetivo es que la Universidad pueda tener proyectos de doble intención: por un lado, la enseñanza y el aprendizaje de los alumnos prácticos, y, por el otro, el servicio solidario a la comunidad”.

Todos los proyectos de aprendizaje y servicio que se desarrollan en el CAYSS tienen tres características: los protagonistas son los estudiantes; hay una curricularización, es decir, un proceso de aprendizaje de contenidos; y finalmente un servicio. Cuando se evalúa una idea, se tiene que verificar que se den esas tres cosas.

CUBRIR LAS NECESIDADES

Las necesidades que se buscan cubrir cuando se brinda un servicio solamente se pueden conocer al estar en contacto con la comunidad. “Primero, se va al barrio, a conocerlo, para hacer un balance de lo que necesitan los vecinos. No se busca resolver todas las necesidades porque sería muy pretencioso, se trabaja en entender las oportunidades que tienen los lugares, tratando de promover a las personas… eso es otra perspectiva diferente”, sostuvo Wlasiuk.

Y agregó: “Se busca identificar las preocupaciones de las personas, pero también las cosas buenas, pues nosotros estamos aprendiendo todo el tiempo. La idea es que los alumnos puedan poner en práctica sus conocimientos. Si solamente fuera ayudar, sería un voluntariado; pero al existir la doble intención, se aplica contenido de las materias, eso se le llama curricularizar”.

En el Centro Santa Clara de Asís, se pueden encontrar tres programas estables: “… el consultorio jurídico gratuito, la ayuda para armar el CV que brinda la Facultad de Ciencias Económicas y el programa ´En boca´ de Odontología, donde se hace atención primaria a la comunidad y se tratan patologías específicas con derivación a la Sociedad Odontológica La Plata (SOLP), espacio en el que se atiende a la gente con los materiales adecuados”.

Todos estos programas fueron, en primer lugar, proyectos que pasaron por un proceso de planificación y tuvieron que tener el visto bueno del Comité Asesor de Extensión. “Las planificaciones de los proyectos, las tienen que formalizar los docentes porque son los que tienen las herramientas pedagógicas, pero luego lo operativizan los chicos”.

Los proyectos para el Centro pueden tener su origen en una cátedra que voluntariamente ofrece una práctica, o bien se pueden presentar en el marco de las convocatorias anuales de Extensión. En este último caso, la Secretaría anuncia en redes que se abre el espacio de recepción de ideas para ser evaluadas por el Comité Asesor de Extensión sobre la base de una planilla estandarizada. Los proyectos que mayor puntaje obtengan, según esa base, reciben el financiamiento por parte de la Universidad, consistente en viáticos, movilidad, materiales y horas al docente que supervisa, mientras que los alumnos tienen una beca del 5 % de descuento en la cuota durante los meses que intervengan, además de los refrigerios y el transporte”.

Hoy se están poniendo en marcha 10 proyectos de la convocatoria, aunque no todos en el Santa Clara. Este miércoles se dio comienzo a una idea conjunta de las Facultades de Arquitectura y de Exactas e Ingeniería para tratar problemas edilicios previamente advertidos por la cátedra de Higiene y Seguridad.

LA VOLUNTAD DE AYUDAR APRENDIENDO

Gabriel Lezcano es alumno del último año de Psicología y colabora en el Voluntariado que se realiza los sábados de 14 a 17 horas. “Realizamos distintas actividades recreativas, como juegos, dibujo, pero también damos apoyo escolar para ayudar a los chicos con sus tareas, o bien proponemos ejercicios para quienes no tienen. Nuestro horario es desde las 14:00 hasta las 16:30, aproximadamente, y, en algún momento dentro de ese horario, damos una merienda con alimentos que nosotros traemos. Lo normal es tener entre 12 y 15 chicos, pero, si hacemos alguna actividad que interese en el barrio, el número se puede disparar a 30”.

La extensión de la página web de la UCALP que habla sobre el Centro Santa Clara señala, entre los objetivos del Voluntariado, el acompañar y brindar apoyo a realidades desafiantes de nuestra sociedad.

El “profe” Gabriel, como los chicos del Centro le dicen, es parte de un proyecto para dar ayuda psicológica a los más chicos. “Nuestra idea surgió cuando empezamos a trabajar con los niños. Los conocimos y, después de un tiempo, nos dimos cuenta de que hay muchas cuestiones en cuanto a la gestión de las emociones y el contacto con otros que pueden llegar a ser problemáticas. Gracias a nuestros estudios, pudimos captar ciertos detalles, lo que nos llevó a presentar el proyecto hacia nuestros profesores y pudimos programar seis encuentros, que tienen como idea no mostrar la naturaleza de taller y estar más abocados a que sea un juego, que es llevado por nosotros, los alumnos”.

(*) Estudiante de la carrera de Periodismo de la UCALP.