¿Qué es la neuroarquitectura y porque está cada vez más en auge a la hora de construir?
¿Qué es la neuroarquitectura y por qué está cada vez más en auge en la construcción?
¿Qué es la neuroarquitectura y por qué está cada vez más en auge en la construcción?

La arquitecta Liliana García Ferré, docente e investigadora de la facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de La Plata (UCALP), fue mencionada en una nota publicada por la prestigiosa revista Forbes, que aborda la creciente relevancia de la neuroarquitectura a nivel global. En diálogo con el diario de la UCALP, García Ferré compartió su mirada sobre el impacto de esta publicación, el presente de la disciplina y los desafíos que enfrenta su implementación.

Es un honor que la revista Forbes haya seleccionado primero a la Universidad Católica de La Plata y segundo a la facultad de Arquitectura y Diseño como referentes para hablar de un tema tan específico y relevante que urge en estos días. A nivel personal, es un honor que el doctor arquitecto Raúl Lamas, decano de la facultad de Arquitectura y Diseño, me haya convocado para realizar esta entrevista en una publicación de prestigio”, expresó.

LA NEUROARQUITECTURA Y SU INFLUENCIA EN EL BIENESTAR HUMANO

Consultada sobre cómo definiría la neuroarquitectura y por qué cree que está cobrando tanta relevancia,  sostuvo: El hombre siente una necesidad concreta e intrínseca de conexión con la naturaleza que se remonta a sus orígenes y la lleva cargada en sus códigos cerebrales. Un espacio óptimo que materialice esta conexión, puede promover la disminución de estrés, acrecentar los niveles de concentración, mejorar la habilidad para desarrollar tareas de forma eficiente. La neuroarquitectura desarrolla, respaldada por la neurociencia, un contenido teórico que analiza los efectos que el entorno posee sobre el comportamiento humano”.

En ese sentido, citó al arquitecto argentino Héctor Cámpora, quien define la neuroarquitectura como “la ciencia que estudia cómo el espacio afecta a la mente humana”. Y agregó: “Es intimar con el cerebro para entender cómo funciona en los espacios que favorecen ciertos estados de ánimo, junto con los que concuerdan con nuestro bienestar, no sólo físico, sino mental”.

Además, señaló que según un ensayo de Elizondo Herrera “fabricamos más oxitocina y serotonina relacionadas con la relajación y el disfrute, si nuestros entornos son agradables. Debemos ser racionales y pragmáticos, sin duda, pero sólo hasta un punto, y sin perder de vista que los elementos arquitectónicos de los distintos espacios públicos y privados afectan los ánimos y la forma de pensar de sus moradores”.

La arquitectura y la mente han estado unidas a lo largo de la historia. En su reflexión, García Ferré recordó que “Confucio, ya en el siglo V antes de Cristo, Laozi, Vitruvio, los neurocientíficos Fred Gage, Peter Erikson, Edelstein, los psicólogos Epstein, como así también los arquitectos Richard Neutra, Louis Kahan, Héctor Cámpora, entre muchos otros, brindan sus aportes teóricos a la neuroarquitectura”.

Mencionó también que Cámpora “como resultado de todos sus estudios, en el año 2003, funda la Academia de Neurociencia para la Arquitectura, ANFA, en San Diego, California, y desde entonces, profesionales de distintas áreas trabajan en forma interdisciplinaria para conocer cómo el entorno influye en el cerebro humano”.

FORMACIÓN, DESAFÍOS Y APLICACIÓN CULTURAL 

Sobre la importancia de la cultura en la percepción de los espacios y la aplicación de la neuroarquitectura en distintas regiones del mundo, explicó: “Un aspecto importante que se tiene en cuenta al materializar la conexión del hombre con la naturaleza es respetar el origen de cada individuo considerando su contexto geográfico, social y cultural”.

Desde su experiencia en investigaciones anteriores, señaló que “se priorizan en Oriente algunos patrones biofílicos respecto de Occidente como la iluminación, las sensaciones, la luz, la sombra, la conexión con la naturaleza, la presencia de agua”.

Mientras que en Occidente “la herencia cultural no se presenta de forma tan exacerbada como en Oriente, dando lugar a proyectos corporativos más innovadores y vanguardistas”.

Y añadió: “En Oriente, puntualmente los colores, las texturas, las formas, los materiales, reinterpretan el contexto local estableciendo un correlato con la tradición y paradigmas que enlazan lo antiguo y lo nuevo. En Occidente, la neuroarquitectura no prioriza el uso del color y las texturas, en cambio, la morfología, la sustentabilidad y la tecnología son los principales criterios de bienestar y vivencia del espacio”.

En otro tramo de la entrevista, y haciendo foco en la experiencia sensorial, afirmó que “la neuroarquitectura aplicada en los distintos espacios puede provocar sensorialidades y percepciones diverosímiles en los procesos cognitivos y emocionales, dependiendo de la influencia de diferentes disciplinas, como la iluminación, la biofilia, el color, la textura, la morfología, la cultura. El mejoramiento de estas condiciones permite al usuario obtener respuestas fisiológicas y psicológicas positivas que mejoran su desempeño, confort y bienestar”.

Al hablar sobre la luz natural y artificial, indicó que es importante que el cerebro “pueda reconocer el paso del tiempo a lo largo del día y reciba la luz natural correspondiente”, mientras que la luz artificial “puede predisponer al usuario para diferentes estados emocionales” dependiendo de su temperatura. Subrayó que “la luz cálida es la que produce atmósferas acogedoras, relajantes, mejora el estado de ánimo de los usuarios”, y que “la luz fría es la temperatura adecuada para no forzar los ojos y mantener los niveles de atención”.

Respecto a los colores, comentó que “hay una conexión entre los colores y nuestra memoria” y que la planificación arquitectónica debe integrarlos “para crear lugares lúdicos con enfoques sensoriales y emotivos”. Añadió que el color “produce un impacto fisiológico, psicológico y simbólico”.

Consultada sobre los desafíos que enfrentan los arquitectos argentinos para incorporar la neuroarquitectura, señaló: Es un tema muy incipiente y siempre frente a las innovaciones y a lo desconocido, el ser humano presenta pensamientos confusos y temerosos. Por eso considero importante el estudio y la investigación de estos temas y que tengan difusión frente a los profesionales a través de los colegios de arquitectos, de las universidades, de los centros de investigación”.

Destacó también que “incorporar esta ciencia al pensamiento en el proceso proyectual del diseño, hará visible estos nuevos productos arquitectónicos, permitiendo que se despierte el interés político e implementando estos temas a la agenda de gestión territorial y código urbano”.

Finalmente, habló de cómo se incorpora este enfoque en la formación de arquitectos en la UCALP: “Desde el punto de vista académico, se considera que es importante plantear temas innovadores para promover la formación de los estudiantes, profesionales e investigadores, como así también generar un impacto en el área docente y pedagógico. Se incorpora esta temática en el armado curricular para la Facultad de Arquitectura y Diseño del AUCALP en las asignaturas Seminario, Proyecto Fin de Carrera y Diseño 5 Proyecto Fin de Carrera”.