La conmemoración del Día del Maestro invita a reflexionar sobre el sentido de la enseñanza y el rol de la escuela en la sociedad, recuperando la figura de Domingo Faustino Sarmiento, el principal impulsor del sistema educativo argentino. Sin embargo, las instituciones escolares actuales afrontan nuevos desafíos, planteados por las tecnologías y el trabajo sobre lo vincular y lo comunitario, lo que obliga a situar el legado del “padre del aula” en el contexto de un siglo XXI dinámico y complejo.
Para comprender esta transformación, la profesora de Historia y directora suplente del colegio secundario José Manuel Estrada, María de los Ángeles Márquez (foto de abajo), reflexionó sobre el impacto del prócer sanjuanino. “Sarmiento es producto de un momento clave, en el que el país comenzaba a organizarse legal e institucionalmente. En ese marco surge la Ley 1.420 (1884), con la que la educación adquiere carácter obligatorio y gratuito”, señaló, y agregó: “Él fue el promotor de una escuela que fuera la misma para todos; de allí el uso del guardapolvo blanco como símbolo de esa igualdad”.
Consultada sobre qué se transmite en las aulas respecto de la trayectoria del expresidente de la Nación (período 1868-1874), Márquez aludió a sus ideas de integración e inclusión, así como a su interés por la alfabetización de la sociedad tras los resultados del primer censo del país en 1869, los cuales mostraron que más del 70 % de los argentinos no sabía leer ni escribir. “Debemos reconocerle su carácter innovador y su preocupación por la capacitación y formación constante de los docentes, algo que en la actualidad sigue siendo fundamental”, mencionó.

Sobre esto último, la directora —quien también se desempeñó como inspectora— recalcó que la realidad escolar se presenta lógicamente distinta de aquella época fundacional, debido a la heterogeneidad del cuerpo estudiantil, la diversidad de proyectos educativos y la irrupción permanente de las redes sociales. Por ello, la labor cotidiana del docente exige otras competencias: “Tienen que ser muy creativos y estar actualizados con los contenidos, recursos y problemáticas. Y, por sobre todas las cosas, tienen que tener la cabeza muy abierta, porque los chicos hoy te sorprenden con sus respuestas y con la información que manejan”.
Esa flexibilidad que caracteriza a la pedagogía actual parte de una convicción que se mantiene inalterable: la escuela, en especial tras las experiencias durante y pospandemia, debe seguir siendo un espacio de contención y construcción de vínculos comunitarios. “No hay mejor lugar para un chico que la escuela, porque primero está la familia y después este es el ámbito donde se lo escucha, contiene y acompaña. Nosotros somos formadores de personas”, enfatizó.
“Nuestra motivación se encuentra en reconocer que en cada uno de nuestros estudiantes está el futuro de la patria; por eso la profesión requiere de mucha responsabilidad y empatía”, afirmó.
Para brindar un mensaje a la comunidad educativa en esta jornada celebratoria, rescató una frase del papa Francisco, pronunciada en una audiencia en el Vaticano con educadores jesuitas en 2024: “La educación es una tarea a largo plazo, con paciencia, donde los resultados a veces no son claros. Incluso Jesús al comienzo no tuvo buenos resultados con los discípulos, pero fue paciente, y sigue siendo paciente con nosotros, para enseñarnos que educar es esperar, perseverar e insistir con amor”.
Foto de tapa archivo UCALP: comienzo del Ciclo Lectivo 2026 en el colegio José Manuel Estrada