Del jardín a la escuela: el desafío de empezar una nueva etapa
Del jardín a la escuela: el desafío de empezar una nueva etapa
Del jardín a la escuela: el desafío de empezar una nueva etapa

La transición de los niños y niñas del jardín de infantes a primer grado es un proceso fundamental en su desarrollo educativo. Para facilitar este cambio, la escuela implementa diversas estrategias que buscan acompañarlos en su adaptación a las nuevas rutinas y desafíos que implica el inicio de la educación primaria. El diario digital de la UCALP entrevistó a las docentes de primer grado Florencia Stiz, Laura Pérez  y Claudia Centurelli (foto de abajo) quienes se preparan para recibir a los más pequeños del colegio.

Según explicó la Claudia Centurelli, la transición se da de manera gradual, con actividades lúdicas y propuestas cortas que permiten a los niños ingresar paulatinamente a los hábitos escolares. “Se los recibe con juegos y actividades amenas para que el cambio no sea tan abrupto”, detalló.

Entre los principales desafíos que enfrentan los niños  en este proceso de cambio, Laura Pérez  destacó la necesidad de adquirir nuevos hábitos. “En el jardín trabajan en mesas grupales, pero en la primaria tienen mesas individuales, deben aprender a ubicarse en el espacio, a mirar el pizarrón, a permanecer sentados durante un tiempo prudencial. Son cambios significativos que abordamos con paciencia y acompañamiento”.

Para facilitar la adaptación, “la institución cuenta con un proyecto de articulación que permite a los niños conocer previamente el salón y algunas de las dinámicas escolares. Desde la última sala del jardín se organizan jornadas en las que visitan el edificio escolar, lo que les permite familiarizarse con el nuevo entorno” explicó Florencia Stiz.

LA FAMILIA ES FUNDAMENTAL

El rol de las familias también es clave en este proceso. Por ello, antes del inicio del ciclo lectivo se realiza una reunión informativa con los padres. “Les explicamos cómo será esta etapa, les pedimos que acompañen a sus hijos, que eviten comparaciones y que refuercen su seguridad y confianza”, señaló Laura Pérez. Además, a lo largo del año se los invita a participar en distintas actividades dentro del aula para reforzar el vínculo con la escuela.

Si bien no se han detectado diferencias significativas en la adaptación de los estudiantes, las docentes coinciden en que la tecnología ha cambiado algunas dinámicas. “Notamos que cuesta captar la atención de los chicos, ya que están muy habituados a las pantallas, pero trabajamos con paciencia para generar hábitos adecuados de aprendizaje”, señalaron.

El desarrollo de la autonomía es otro aspecto central en primer grado. “Buscamos que manejen sus útiles, que se ubiquen en el espacio y que adquieran hábitos de estudio. También les enseñamos a ver el error como parte del aprendizaje para que pierdan el miedo a equivocarse”, afirman las docentes.

El cambio también impacta en la socialización, ya que los niños pasan de un entorno más reducido a una escuela con mayor cantidad de alumnos. “Al principio se sienten abrumados por la cantidad de pares en el patio, y extrañan el recreo largo del jardín” comentan las maestras. “Sin embargo, con el tiempo se adaptan a la nueva dinámica”.

Para identificar a los chicos que requieren mayor apoyo en la adaptación, las docentes observan ciertas señales, como el temor a equivocarse, la frustración ante los errores y la presión por parte de las familias. “Es fundamental que los padres acompañen a sus hijos con amor y con el refuerzo positivo, celebrando cada pequeño logro, ya que para ellos escribir en el renglón o hacer la letra parejita es un gran desafío”, coinciden las docentes.

Con un trabajo conjunto entre maestras, familias y niños, la transición del jardín a la escuela primaria puede ser un proceso enriquecedor y exitoso, a fin de sentar bases sólidas no solo para el aprendizaje futuro, sino también para el desarrollo personal de cada uno de los alumnos y alumnas que, dentro de unos días, comenzarán una nueva etapa en sus vidas.