Claves para reconocer dificultades en el desarrollo del lenguaje
Claves para reconocer dificultades en el desarrollo del lenguaje
Claves para reconocer dificultades en el desarrollo del lenguaje

Los Trastornos del Desarrollo del Lenguaje (TDL) son dificultades persistentes que afectan la adquisición y el desarrollo. Para conocer sus principales características, las señales que pueden advertir las familias y la importancia de una consulta oportuna, la coordinadora de la carrera de Licenciatura en Fonoaudiología de la Sede Bahía Blanca, Lic. Cristina Domínguez (foto de tapa) explicó distintos aspectos vinculados con su detección y abordaje.

Los TDL pueden comprometer diferentes componentes del lenguaje, como el vocabulario, la comprensión, la construcción de frases, los sonidos del habla y el uso en situaciones comunicativas. Se trata de un trastorno heterogéneo, por lo que no todos los niños presentan las mismas dificultades ni con la misma intensidad.

En los primeros años de vida pueden observarse señales como la aparición tardía de las primeras palabras, un vocabulario reducido, dificultades para construir frases acordes a la edad, o dificultades para comprender y expresar lo que quieren comunicar. También pueden presentarse dificultades para aprender palabras nuevas o para utilizarlas en situaciones cotidianas.

En este sentido, Domínguez destacó que es importante considerar el desarrollo del lenguaje en su conjunto y observar su evolución, ya que “no se trata solamente de cuánto habla un niño, sino de cómo comprende, cómo se expresa y cómo utiliza el lenguaje para comunicarse con los demás”.

SEÑALES A LAS QUE PRESTAR ATENCIÓN

“Entre las señales que pueden observar las familias o los docentes se encuentran el uso frecuente de gestos para comunicarse, expresiones muy generales como “eso” o “la cosa”, dificultades para encontrar palabras, para contar lo que hizo, para seguir una conversación o para comprender instrucciones, especialmente cuando son más extensas o complejas”, comentó la fonoaudióloga.

También resulta importante observar si estas dificultades comienzan a repercutir en otros aspectos de la vida cotidiana, como el juego, la interacción con otros niños o los aprendizajes escolares. Por ejemplo, puede resultar difícil participar en juegos con reglas, seguir determinadas rutinas, aprender canciones o rimas o comprender algunos conceptos.

La evaluación fonoaudiológica permite conocer las características particulares del desarrollo comunicativo y lingüístico del niño y determinar si necesita orientación, seguimiento o un abordaje específico.

Sin embargo, una señal aislada no permite establecer que exista un trastorno. “Lo importante es observar la evolución y el impacto que esas dificultades tienen en la comunicación y en la participación del niño. No es suficiente observar únicamente cuándo comenzó a hablar un niño, sino también cómo comprende, cómo se expresa, cómo incorpora vocabulario, cómo construye sus frases y cómo utiliza el lenguaje en diferentes situaciones”, explicó la Lic. Cristina Domínguez.

LA IMPORTANCIA DE LA DETECCIÓN TEMPRANA

La detección temprana permite reconocer las dificultades y actuar oportunamente, en una etapa en la que se están desarrollando habilidades esenciales para la comunicación, el aprendizaje y la interacción social. Identificarlas permite conocer las necesidades particulares de cada niño y planificar estrategias de acompañamiento adecuadas. También posibilita orientar a las familias y articular acciones con docentes y profesionales de otras áreas.

                                 Alumnas de la carrera en la Sede Bahía Blanca en una actividad de extensión

“La detección temprana no significa apresurarse a establecer un diagnóstico, sino estar atentos al desarrollo, evaluar cuando existen señales de preocupación y brindar los apoyos necesarios en el momento oportuno”, señaló Domínguez.

El fonoaudiólogo cumple un papel fundamental tanto en la evaluación como en el abordaje de los trastornos del desarrollo del lenguaje.

A partir de la evaluación, se pueden identificar sus fortalezas y las áreas que requieren mayor acompañamiento. Esto permite establecer objetivos de intervención acordes a las características y necesidades de cada niño, trabajando aspectos como la comprensión, el vocabulario, la construcción de frases, la narración o el uso funcional del lenguaje.

EL ACOMPAÑAMIENTO DE LAS FAMILIAS

El acompañamiento de las familias también ocupa un lugar fundamental, porque la comunicación se construye y se fortalece principalmente en situaciones cotidianas: durante el juego, las conversaciones, la lectura compartida, las rutinas y diferentes experiencias que el niño vive con las personas que lo rodean. La familia conoce profundamente al niño y puede aportar información sobre sus formas de comunicarse, sus intereses, sus fortalezas y aquellas situaciones que le generan mayores dificultades.

Ante una preocupación relacionada con el desarrollo del lenguaje, Domínguez considera que “es válido consultar a un/a fonoaudiólogo/a y no es necesario esperar. Eso permite observar el desarrollo comunicativo y lingüístico de manera integral, conocer las fortalezas y dificultades de cada niño”,  concluyó la coordinadora de la carrera de Licenciatura en Fonoaudiología de la Sede Bahía Blanca.