El director del Observatorio Socioeconómico de la UCALP, Rodrigo Martin, expuso de forma virtual en el XI Congreso Internacional de Cátedras Scholas, que se desarrolló recientemente en Bali (Indonesia) bajo el lema “Inteligencia artificial y sentido humano”. A partir de su experiencia con el Indicador de Integración y Desarrollo del Gran La Plata, Martin propuso mirar la IA desde sus efectos concretos: qué tareas cambian, quién gana autonomía y cómo se distribuyen el tiempo y la productividad.
El encuentro reunió a universidades, gobiernos, empresas, líderes religiosos y organizaciones sociales de todo el mundo, con el objetivo de reflexionar sobre uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo garantizar que la inteligencia artificial esté al servicio de la dignidad humana, la fraternidad y la paz.
En este marco, el director del Observatorio formó parte del Ágora 6, dedicada a los nuevos y antiguos trabajos, con una lectura histórica y antropológica de la automatización. Allí, disertó sobre “El futuro del nosotros-pueblo en la era de la inteligencia artificial agéntica” (N. del R.: la IA agéntica es un sistema capaz de planificar, decidir y ejecutar acciones de manera autónoma, sin supervisión humana).
Scholas Occurrentes es una organización internacional de derecho pontificio creada por el papa Francisco en 2013. Su red vincula universidades públicas y privadas mediante una idea de universidad en salida: enseñar desde problemas reales, investigar para comprenderlos y transformar conocimiento en acciones con impacto social.

En su intervención, buscó construir distintos aportes a la temática:
“El Congreso mostró que la IA ya no puede evaluarse únicamente por precisión, velocidad o ahorro. Cada sistema redistribuye capacidades, riesgos y poder. La cuestión central es si esa transformación amplía la autonomía humana o profundiza dependencias existentes”, destacaron los referentes del Observatorio.
En virtud de esto, señalaron que “el desafío no consiste en humanizar la máquina, sino en preservar y fortalecer la humanidad de las decisiones. Sobre esta cuestión, el rol de la Universidad es fundamental para producir evidencia, formar criterio, abrir conversación pública y diseñar respuestas con anclaje territorial”.