Cada 13 de abril se celebra en la Argentina el Día del Kinesiólogo, en conmemoración a la creación, en 1937, de la primera escuela universitaria de kinesiología en la Universidad de Buenos Aires, iniciativa impulsada a partir del trabajo pionero de la doctora Cecilia Grierson (1859-1934), la primera médica argentina quien dejó un legado fundamental para la disciplina.
En ese marco, la directora de la carrera de Kinesiología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UCALP, Lic. Virginia Burguener; la coordinadora de carrera, Lic. Jacqueline Farina; y el coordinador de Práctica, Lic. Juan Pablo Venice (foto de tapa), reflexionaron sobre el presente de la profesión, su crecimiento y los desafíos que plantean hoy el avance de la tecnología y la inteligencia artificial.
“Actualmente la disciplina tiene una importancia preponderante en el sistema de salud, no solamente en el cuidado y la rehabilitación de todas las funciones físicas para mejorar la calidad de vida de los pacientes, evaluándolos, tratándolos, sino también abarcando un aspecto fundamental de prevención. En el ámbito hospitalario, en terapia intensiva, el kinesiólogo es parte importante del esquema de salud y esto se ha demostrado, por ejemplo, durante la pandemia”.
En cuanto a la formación, remarcaron que “como equipo directivo, creemos que los objetivos siempre tienen que ver con la solidez de los conocimientos, pero no es lo único. No es solo aprender, sino que la misión universitaria está basada en los lenguajes humanos, en la cabeza, el corazón, las manos”.
Entre otros conceptos, los profesionales subrayaron: “Podemos ver al paciente desde un punto de vista biopsicosocial, entender que su sintomatología no pasa solamente por el dolor físico, sino también por distintos tipos de dolores como el interior, sentimental, visceral y psicológico, como puede ser por desamor o por una pérdida laboral, que también influyen directa o indirectamente en el estado del paciente”.
Alumnos de la carrera realizando sus prácticas
Respecto al avance de la tecnología, explicaron que “el desafío es acompañar a alumnos y docentes a familiarizarse con las inteligencias artificiales, para que sea una herramienta y ayuda en la formación”, y agregaron que “la IA ya está empezando a tener impacto, sobre todo en cómo manejamos la información. Hoy permite recolectar, organizar y analizar datos, lo que ayuda a tomar decisiones más precisas. Además, empieza a aparecer en nuevas formas de rehabilitación, con herramientas que acompañan al paciente en su casa, mejoran la adherencia al tratamiento y su calidad de vida”.
“La IA no viene a reemplazar al kinesiólogo sino a potenciarlo -agregaron-. Puede ayudar en el seguimiento de los pacientes o en el uso de software y dispositivos que trabajen la recuperación funcional. Pero lo más importante es que libera tiempo al profesional para enfocarse en lo que ninguna tecnología puede reemplazar que es el contacto humano, el criterio clínico y la relación con el paciente”.
Sobre la inserción profesional, indicaron que “la demanda no ha mermado, eso es lo primero que tenemos que rescatar. Hoy por hoy los consultorios de kinesiología siguen estando llenos”.
Alumnos y autoridades en una actividad de extensión realizada en la Plaza San Martín
Finalmente, dejaron un mensaje para los futuros kinesiólogos: “Felicitarlos porque la carrera es muy linda, humana y no cualquiera está preparado. En esta disciplina estamos acostumbrados a trabajar con muchos pacientes a la vez, lo que genera estrés emocional y mental que a veces tenemos que sortear… Pero siempre hay recompensa cuando el enfermo mejora”
Burguener, Farina y Venice destacaron que “al éxito no siempre se llega por un camino de rosas, más bien todo lo contrario, hay que golpearse. Por eso es muy bueno que nunca dejen de formarse, hoy por hoy en nuestra carrera la formación constante es el secreto de ese éxito tan anhelado y también es formar nuestra caja de herramientas”.