Con el objetivo de generar un espacio comunitario de acompañamiento, promoción y cuidado de la salud, con especial énfasis en las áreas de nutrición y fonoaudiología, se desarrolló en la sede UCALP de Bahía Blanca el proyecto extensionista “Alimentando con palabras”.
La iniciativa estuvo dirigida por Bautista Klampachas y contó con un equipo de trabajo integrado por las docentes Cristina del Valle Domínguez y Martina Pezzutti, junto a estudiantes de distintas carreras entre los que estuvieron Alfonsina Ricchieri, Delfina Balvidares, Delfina Segura, Julia Altamirano, Luisina Guerrero Piussi, Luna Castillo Lemarchand, Martina Trujillo, Ornella Sassi, Morena Salamanca, Sofia Irribarra, Valentina Clark y Valentina Colussi.
La propuesta se realizó durante cuatro meses y estuvo orientada a fortalecer el vínculo entre la universidad y la comunidad barrial, abordando problemáticas concretas desde una perspectiva integral, preventiva y de cuidado. El desarrollo del proyecto incluyó diversas etapas, entre ellas la preparación de la propuesta, la conformación del equipo extensionista, la organización y realización de una encuesta entre los vecinos, la planificación de talleres quincenales y la puesta en marcha de los encuentros comunitarios.

Entre los objetivos planteados se destacó la creación de un espacio comunitario de sostén y promoción del cuidado de la salud desde una mirada integral, así como el acercamiento a la comunidad en problemáticas vinculadas a la salud nutricional y comunicativa.
También se buscó generar instancias de encuentro y participación, favorecer la inserción social del estudiantado en su futura tarea profesional, promover el trabajo interdisciplinario y fortalecer el vínculo entre la universidad y la comunidad.
El proyecto funcionó como una primera aproximación que sentó bases sólidas para futuras intervenciones y para la proyección de nuevas líneas de trabajo
Como resultado del trabajo realizado, se registró un acompañamiento sostenido a una familia atravesada por múltiples situaciones de vulnerabilidad, brindando un espacio de escucha, orientación y contención. Asimismo, se destacó la participación activa de niños y niñas del barrio, especialmente en los últimos encuentros, quienes manifestaron interés y deseo de continuidad del espacio.
El proyecto permitió además el desarrollo de habilidades en el estudiantado, como el trabajo en equipo, el liderazgo, la responsabilidad, la planificación, la comunicación y el compromiso social, así como la construcción de un vínculo sólido entre estudiantes y docentes extensionistas.

Durante la experiencia se identificaron obstáculos vinculados a la asistencia sostenida de vecinos y vecinas y al escaso conocimiento inicial del proyecto en la comunidad, lo que impactó en la convocatoria. En ese marco, se reconoció que la construcción de confianza y compromiso comunitario requiere procesos prolongados y que el tiempo de ejecución de la iniciativa constituyó un primer acercamiento.
Entre los hallazgos se señaló la emergencia de múltiples problemáticas sociales, familiares y de salud que requieren continuidad en el acompañamiento, así como la necesidad de profundizar el trabajo territorial de manera sostenida y articulada con otros actores comunitarios.
Sobre el trabajo del alumando se destacó su rol protagónico, asumiendo la propuesta con responsabilidad, compromiso y sensibilidad social. Estas experiencias resultan fundamentales para la construcción de un perfil de egresado comprometido con las problemáticas sociales y capaz de intervenir de manera ética y situada en contextos reales.
