(*) Eduin Alexander Rincón Galarza
En una homilía del 12 de diciembre, el Papa Francisco decía, respecto a Nuestra Señora de Guadalupe: “Es nuestra Madre mestiza”. En esta fiesta de la Guadalupana hemos de pedir la Gracia de ser puestos ante nuestra querida Madre mestiza, patrona de la UCALP, en tiempos donde en algunas latitudes del mundo, en especial de América, emergen nuevos racismos, nuevas formas de ataque y de discriminación a los/as inmigrantes, a los/as pobres, tiempos en que se instalan discursos de odio a todo lo que sea “mestizo”, a todo lo que sea del pueblo, a todo lo que tenga que ver con el mundo de los/as pobres.
Estamos por culminar el año jubilar de la esperanza y hemos de hacer un alto en el camino y ver qué tanto hemos dejado que la esperanza sea, qué tanto he sido esperanza para quienes son afectados por las injusticias y violencias, qué tanto he sido esperanza para quienes van siendo descartados por sistemas económicos y políticos que matan, que violentan la dignidad y dañan la creación.
Dejarse poner ahí a los pies de nuestra Madre mestiza nos interpela en nuestro modo de ser cristianos/as, nos ha de permitir clarificar nuestra opción por los pobres que emana de nuestra fe en Jesucristo resucitado.
Traigo algunas palabras que siguen resonando con fuerza profética: “Hoy como ayer, Santa María de Guadalupe quiere encontrarse con nosotros, como un día con Juan Diego en el cerrito del Tepeyac. Quiere quedarse con nosotros. Nos suplica que le permitamos ser nuestra madre, que abramos nuestra vida a su Hijo Jesús y acojamos su mensaje para aprender a amar como Él. Ella vino para acompañar al pueblo americano en este camino tan duro de pobreza, explotación, colonialismos socioeconómicos y culturales. Ella está en medio de las caravanas que, buscando libertad y bienestar, caminan hacia el norte. Ella está en medio de ese pueblo americano amenazado en su identidad por un paganismo salvaje y explotador, herido por la predicación activa de un ateísmo práctico y pragmático. Y Ella está allí. ‘Soy tu Madre’, nos dice, la Madre del amor por quien se vive” (Francisco, 12 diciembre 2023).
Hoy les quiero invitar a leer la nota Mater Populi fidelis, del Dicasterio para la Doctrina de la fe. En ella, nuestro querido Card. Víctor Fernández, quien fue Arzobispo de nuestra iglesia platense, que está dedicada a María, y es motivo de gratitud que en esta nota se actualice una antigua manera de nombrar a María, “Mater populi fidelis” (Madre del pueblo fiel).
Al respecto, comienza indicando el documento: “La Madre del Pueblo fiel es contemplada con afecto y admiración por los cristianos porque, si la gracia nos vuelve semejantes a Cristo, María es la expresión más perfecta de su acción que transforma nuestra humanidad. Ella es la manifestación femenina de todo cuanto puede obrar la gracia de Cristo en un ser humano” (n.º 1).
En este tiempo de Adviento, al celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe, además de invitarles a leer la nota del Dicasterio para la Doctrina de la fe.
Les invito a que, puestos ahí con María de Guadalupe, orar y ver qué lugar hago en mi vida a los/as pobres, los/as marginados, a quienes hoy están siendo deshumanizados. Pedir junto con María la gracia necesaria para hacerle lugar si no lo hubiese.
Querido/a lector/a, anímate a tener un gesto personal o junto con la familia y/o amigos/as para con nuestros/as hermanos/as pobres de la comunidad.
Que nuestra querida Madre mestiza, Madre del pueblo fiel, nos ponga con su Hijo.
(*) Secretario Académico del Departamento Superior de Teología