Como corolario de una serie de actividades propuestas por el 55º aniversario de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, se llevó a cabo en la Facultad de Derecho un conversatorio con el reconocido politólogo Andrés Malamud, en el que se abordó una amplia variedad de temas, como la situación a nivel nacional, la percepción de la sociedad sobre los candidatos y las brechas generacionales, potenciadas por los mercados laborales emergentes y las redes sociales.
Antes de ceder el espacio al disertante, habló Federico Gómez, director de la carrera: “Con esta charla, estamos culminando un año completo de actividades en donde hemos buscado construir nuestro campo disciplinar a partir de la multiplicidad de escenarios políticos, tanto domésticos como externos, que se desarrollan, despliegan y proyectan en la ciencia política y las relaciones internacionales”.
Andrés Malamud calificó a la Argentina como un país presidencialista, un presidencialismo federal: elegimos un Presidente con su congreso, más 24 gobernadores con sus respectivas legislaturas. “Nuestro sistema permite la aparición de los partidos provinciales, algo que no sucede en otras partes del mundo como México o Estados Unidos. Eso provoca una desagregación, porque los partidos tradicionales, como el radicalismo o el peronismo, no tienen políticas a nivel nacional”.

A la hora de definir la política nacional, el doctor en Ciencias Políticas y Sociales resaltó: “Argentina sigue siendo un país que premia el desempeño, pero lo hace de un modo diferente al de antaño. Los que somos más grandes, tenemos una matriz estadocéntrica en la que, por ejemplo, si hay desempleo, es culpa del Estado. En cambio, los más jóvenes esperan estabilidad macroeconómica o que baje la inflación, ya que en lo laboral asumen el desempleo como algo normal y buscan resolverlo con las aplicaciones de transporte o delivery. En la nueva mentalidad, la gente hace lo que puede para que le vaya bien y si no, explota para dentro”.
Andrés Malamud es investigador principal en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, donde desarrolla estudios sobre instituciones democráticas, política exterior y procesos de integración regional, con especial enfoque en Europa y América Latina.
Para el experto, existe una distancia generacional al pensar en qué clase de político se vota: “En la actualidad, la política está más en las redes que en los medios de comunicación. Los referentes de los partidos son figuras, celebridades, más que políticos. Para los menores de 35 años, los trabajos top son ser youtuber, influencer o tiktoker. El horizonte de aspiración que teníamos los ´viejos´, ser abogado o médico, ya no es el de las mayorías populares juveniles y son precisamente ellas las que cada vez más deciden sobre quien nos gobierna”.
En ese sentido, brindó una explicación sobre el modo de sufragar que se ha observado en los últimos años: “Lo que prevalece en el acto electoral es la rabia y el algoritmo. Cuando se vota, no se busca una identidad positiva, una propuesta o una bandera, sino un castigo: la gente está enojada y quiere que alguien sufra”. En esta línea, agregó: “Sin enojo no hay poder, pero no podés estar todo el tiempo ofendiendo; para poder gobernar, también necesitás negociar y que te aprueben leyes”.
Federico Gómez, entregándole una distinción a Andrés Malamud
Para finalizar el conversatorio, se abrió un espacio de preguntas de los presentes, que trataron sobre el valor de la democracia en la modernidad, cómo combatir el estado de incertidumbre generalizado y algunas tendencias internacionales en el ejercicio de la función pública.