Consejos para entrenar de forma segura con la llegada del calor
Ante la cercanía del verano, consejos para salir a entrenar de forma segura
Ante la cercanía del verano, consejos para salir a entrenar de forma segura

Con la llegada de la primavera y los días más largos, muchas más personas deciden iniciar o retomar su rutina de ejercicios. Ante este fenómeno social, y en diálogo con este medio, el docente del Profesorado en Educación Física de la Facultad de Humanidades, Lic. Ariel Esteban Benítez, advierte que es fundamental hacerlo con cuidado y planificación.

El profesional destacó: “Siempre recomiendo que se sostenga el entrenamiento durante todo el año. Pero con la llegada del calor, se alargan los días y es cierto que eso invita a comenzar o retomar los ejercicios físicos. En estos casos, lo ideal es realizar una consulta médica y hacer estudios (concretamente, una prueba de esfuerzo) para confirmar estar aptos físicamente para hacer actividad y no correr riesgos”.

Respecto a la hidratación, Benítez señaló que “ya sea verano, invierno, con calor o frío, la hidratación es importante antes, durante y después del ejercicio. Cuando hace calor, esto cobra vital importancia, ya que con el sudor la pérdida de diferentes fluidos corporales (agua, iones, electrolitos, sodio, etc.) se ve comprometida”. Por ello, además de beber agua, recomendó “ingerir bebidas isotónicas que son más eficientes para incorporar las sustancias mencionadas que se pierden con la transpiración”.

                                      Lic. Ariel Esteban Benítez – Docente del Profesorado en Educación Física

En cuanto al mejor momento del día para realizar actividad física, el docente precisó que “lo más aconsejable (independientemente de la actividad) es entrenar durante las primeras horas o en las últimas del día (es decir, al amanecer o cuando se esconde el sol). Esto implicaría, a grandes rasgos, evitar la franja horaria que va entre las 11 y 18 horas, cuando es mayor la exposición al sol”.

Sobre la alimentación, Benítez indicó que “deberíamos hacer una consulta con un nutricionista, no obstante, por regla general, se recomienda ingerir comidas de rápida absorción y ricas en agua (puede ser una banana, un yogur o algún licuado de frutas) una hora antes de entrenar, y después alimentos con mayor aporte energético para lograr una recuperación efectiva (algún batido proteico, barras de proteínas, tostadas integrales, huevos)”.

EXCEDER LOS LÍMITES Y VESTIMENTA ADECUADA

También explicó que el cuerpo da señales cuando se exceden los límites o el calor empieza a afectar. “Las primeras son la sudoración abundante, mucha sed, y poca energía (vitalidad). Luego pueden aparecer los calambres y sensaciones de fatiga y mareo (acompañado de dolor de cabeza y nauseas). De continuar estos síntomas, puede llegar el golpe de calor, que podría definirse como aquella afección o problema que se da por un ‘sobrecalentamiento’ del cuerpo, el cual, si no se trata de manera inmediata, puede tener consecuencias graves”.

Al referirse al calzado adecuado, el docente destacó que “debería ser elegido de acuerdo a las posibilidades y limitaciones de la persona, ya que sería conveniente evaluar la forma de caminar y el tipo de pisada. En principio se deben utilizar zapatillas cómodas y aptas para entrenar”. Además, recomendó “el uso de indumentaria liviana y de colores claros, ya que no atrae tanto el calor como la ropa oscura. Dicha vestimenta puede incluir una gorra, un sombrero y/o lentes que nos protegen del sol, además del uso de protector solar para el cuidado de la piel”.

Sobre la intensidad de los entrenamientos durante los días calurosos, el experto explicó que “si bien depende del nivel y la experiencia que tenga la persona, en reglas generales se aconseja regular la intensidad y la duración. Aprovechar las pausas para descansar e hidratarse, controlando la posible aparición de los signos mencionados anteriormente”.

Finalmente, dejó un mensaje para quienes quieren aprovechar estos meses para ponerse en movimiento: “La salud no se resume a una instancia del año, si me voy de vacaciones, si llego o no al verano. Si bien, siempre es buen momento para comenzar a entrenar, lo ideal sería hacerlo durante todo el año, regulando las intensidades y la frecuencia de acuerdo a los factores que influyen en nuestro rendimiento (entendido este como lo que podamos hacer y no como la búsqueda de un resultado deportivo)”.