La pregunta “¿celular en la escuela, sí o no?” no puede resolverse con un “todo o nada”
La pregunta “¿celular en la escuela, sí o no?” no puede resolverse con un “todo o nada”
La pregunta “¿celular en la escuela, sí o no?” no puede resolverse con un “todo o nada”

Por María Navarro (*)

Estamos frente a una sociedad en la que los límites entre lo real y lo virtual se diluyen, y el celular es el mayor responsable de tal situación.

Entonces surge la pregunta sobre la presencia del celular en la escuela y no es simplemente una cuestión técnica ni disciplinaria: es, ante todo, una invitación a reflexionar sobre los modos en que aprendemos, nos vinculamos y habitamos el mundo.

Hoy, los adolescentes comparten contenidos que los identifican, se divierten, aprenden y encuentran apoyo emocional con sus amigos a través del celular. Esto lleva a que cada vez más docentes de todos los niveles educativos advierten una disminución en la atención y una dificultad creciente para sostener la concentración, lo que se relaciona con una dependencia constante del celular como “válvula de escape”.

El informe de UNICEF 2023 (1) sobre “Bienestar digital y adolescencia”; alerta que el uso excesivo de pantallas afecta el sueño y la salud emocional. “Este impacto en las funciones cognitivas, además, se relaciona con un fenómeno conocido como nomofobia”.

Asimismo, otro informe de UNICEF del año 2025 titulado “Impacto de la tecnología en la adolescencia” revela que el 98,8 % de los adolescentes tienen perfil en redes sociales y acceso a wifi en el hogar, y que la edad promedio para obtener un dispositivo móvil es de 11 años. Destaca también el reto de la desinformación y el ciberacoso, remarcando la necesidad de herramientas educativas y una mirada crítica. (2)

La pregunta “¿Celular en la escuela, sí o no?” no puede resolverse con un “todo o nada”.

Excluir la tecnología del aula sería desconocer que vivimos en una cultura digital; pero habilitar su uso sin mediación pedagógica también implica renunciar a nuestro rol como docentes. El problema no es el celular, sino su uso sin propósito, sin límites y sin sentido pedagógico.

Una noticia algo reciente nos recuerda la gravedad del tema: en junio de 2024, una escuela secundaria en Francia suspendió temporalmente las clases por una semana tras detectarse un desafío viral que incitaba a conductas autolesivas, compartidas y replicadas entre estudiantes a través de TikTok y WhatsApp. Este hecho reabre la discusión sobre el rol de las instituciones educativas frente a los riesgos en redes sociales sin criterio ni orientación.

Por otro lado, comprendemos que hoy gran parte de la vida cotidiana gira en torno al uso del celular. Este dispositivo influye en la organización del día a día, las compras, los viajes en transporte público, el acceso a información actual, la posibilidad de acortar distancias con quienes están lejos y, también, en la seguridad personal desde que salimos hasta que regresamos a casa.

Frente a este escenario, resulta imprescindible educar en valores que orienten un uso responsable del celular, fomentando conductas conscientes en redes sociales y comprendiendo el impacto que nuestras acciones digitales tienen en la vida propia y en la de los demás.

Desde nuestra Facultad, proponemos tres herramientas de análisis para abordar el tema con responsabilidad:

Uso pedagógico vs. uso compulsivo, la pregunta que debemos hacernos es ¿El celular es un recurso para aprender o un escape constante que interrumpe el proceso? Docentes y estudiantes pueden consensuar momentos específicos para el uso educativo del celular, integrándolo a proyectos, investigaciones o producciones colaborativas.

Códigos institucionales claros, toda institución debería revisar sus normas de convivencia para incorporar lineamientos explícitos sobre el uso del celular, desde una perspectiva formativa y no meramente punitiva. La tecnología no puede ser tratada como un “enemigo”, sino como un campo a gestionar con inteligencia colectiva.

Educación digital crítica, no alcanza con prohibir el celular en clase si no se trabaja en la formación de criterios de uso responsable. Incluir espacios de reflexión sobre ciudadanía digital, privacidad, desinformación y adicciones tecnológicas es una necesidad urgente.

Además, ofrecemos algunos consejos prácticos para instituciones y docentes:

  • Implementar zonas libres de celular en momentos clave del aprendizaje (exposiciones orales, evaluaciones, debates).
  • Promover el uso de apps educativas como alternativa al uso recreativo.
  • Involucrar a las familias en la construcción de hábitos saludables de consumo digital.
  • Sugerir el “modo concentración” o “modo no molestar” durante las clases.
  • Generar charlas, jornadas o “desafíos” que motiven a los alumnos a involucrarse, compartir sus inquietudes y convertir el aprendizaje en un reto personal de crecimiento y superación.

Una propuesta de gran impacto es organizar concursos como por ejemplo “Mejor video sobre el uso del celular en tu vida”, donde los alumnos crean, actúan y presentan sus producciones ante la comunidad. Este tipo de iniciativas despierta conciencia y compromiso real con el tema.

En definitiva, más que preguntarnos si el celular debe estar o no en la escuela, deberíamos preguntarnos para qué, cómo y cuándo usarlo. Porque la tarea de educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar seres humanos capaces de habitar con conciencia crítica este nuevo ecosistema digital.

* María Navarro
Lic. en Cs. de la Educación y Prof. de Informática
Secretaría Académica
Facultad de Humanidades – UCALP

(1 )UNICEF – UNESCO (2025). Niñas, Niños y adolescentes conectados, Informe general de resultados Encuesta Kids Online Argentina. Buenos Aires, UNICEF Argentina –https://www.unicef.org/argentina/media/24916/file/NI%C3%91AS,%20NI%C3%91OS%20Y%20ADOLESCENTES%20CONECTADOS%20%20KIDS%20ONLINE%20ARGENTINA%20Informe%20de%20resultados.pdf
(2) Andrade, B., Guadix, I., Rial, A. y Suárez, F. (2021). Impacto de la tecnología en la adolescencia. Relaciones, riesgos y oportunidades. Madrid: UNICEF España. https://www.unicef.es/publicacion/impacto-de-la-tecnologia-en-la-adolescencia