El 25 de mayo de 1810, una multitud se reunió en la plaza de la Victoria –hoy plaza de Mayo- para concluir un proceso revolucionario que se había iniciado unos días antes con el cabildo abierto. Al grito enardecido de “¡El pueblo quiere saber!”, se oficializó la destitución del virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros y se instauró la Primera Junta, paso fundacional para la independencia argentina. En este proceso, hubo actores centrales que levantaron la bandera del sentimiento nacional, periodistas e intelectuales que soñaron con una república libre y soberana.
“No podemos entender la Revolución de Mayo sin pensar en los medios de comunicación. Van de la mano”, afirmó en su primera respuesta Bernardo Iaconis, docente de Historia del Periodismo en la facultad de Humanidades, y siguió: “Era un momento de mucha incertidumbre sobre qué estaba pasando, si gobernaba el virrey o no, a quién pertenecíamos como sociedad. Realmente queríamos saber, y ahí los medios fueron fundamentales”.
Velozmente, identificó dos figuras en el periodo prerrevolucionario: Francisco de Paula Castañeda y Manuel Belgrano. El primero fue un religioso franciscano que, si bien es recordado por su sermón patriótico el 25 de mayo de 1815 –un año antes del Congreso de Tucumán-, se celebra su accionar en la Revolución, tal como mencionó Bernardo: “En esa época, su rol como comunicador era transmitir los ideales nacionales de una manera un poco precaria, con una imprenta que pudo conseguir, con la cual imprimía y entregaba boletos informativos a todos los que se cruzaba”.

Bernardo Iaconis, docente de Historia del Periodismo de la UCALP
Manuel Belgrano no solo fue uno de los vocales de la Primera Junta que erigió a Cornelio Saavedra como su presidente: fue colaborador del periódico El Telégrafo Mercantil (1801-02) y redactor principal del Correo de Comercio (1810-11), cuyo primer número salió meses antes de la Revolución, cuando la inestabilidad del virreinato permitía vaticinar una respuesta popular. “En sus intervenciones, con astucia, iba incorporando ideas nacionales y ciertas críticas a la forma de gobierno existente”, destacó.
Prueba de esto es el artículo que publica el 19 de mayo de 1810, titulado “Causas de la destrucción o de la conservación y engrandecimiento de las naciones”, en donde hace un llamamiento a la unidad nacional, como se evidencia en el siguiente extracto:
“La unión es la muralla política contra la cual se dirigen los tiros de los enemigos exteriores e interiores; porque conocen que arruinándola está arruinada la nación; venciendo por lo general el partido de la injusticia y de la sinrazón al que, comúnmente, lo diremos más bien, siempre se agrega el que aspira a subyugarla” (Correo de Comercio, 19 de mayo de 1810).
“Lo que ellos ejercieron, que se conoce como periodismo o comunicación militante, se entiende desde un sentido humano: eran personas con convicciones, que comunicaban hechos que los interpelaban con la intención de sembrar ideales y universalizar el acceso a la información, que es un poco la función del periodismo”, explicó el docente.
Una muestra del interés por los medios radica en uno de los primeros pedidos de la flamante Primera Junta en plena efervescencia independentista: fundar un periódico patrio. La tarea se le encomendó a Mariano Moreno, quien el 7 de junio de 1810 editó La Gazeta de Buenos-Ayres (1810-21) para difundir las novedades de este gobierno provisorio. En honor a esta histórica publicación, cada 7 de junio se celebra el Día del Periodista.

Los personajes presentados representan una página más de la rica historia nacional. Periodistas, intelectuales, religiosos, comunicadores… desde su lugar, cada uno de ellos propuso combatir el dominio español para teñir de celeste y blanco el destino de la República Argentina.
Camino al Jubileo de los Periodistas y Comunicadores, en este 25 de mayo vale recuperar a aquellos que engrandecieron la profesión: “Las historias mueren cuando no se cuentan. La información tiene que pertenecer a todos. Ahí estuvieron y están los periodistas como revitalizadores de hechos pasados y comunicadores de situaciones presentes. Siguiendo este camino, radica su magia y su razón de ser: la de convertirse, como Castañeda, Belgrano y Moreno, en operadores comunitarios”, concluyó Bernardo Iaconis.