Por Eduin Alexander Rincón Galarza (*)
Este domingo como Iglesia, entraremos a vivir el adviento: tiempo de espera y esperanza. Ha sido un 2024 con muchos matices, con una realidad social y económica donde se hace compleja la esperanza para muchos de nuestros hermanos y hermanas y que nos debería interpelar al momento de ver si somos signos de esperanza y solidaridad en ese deseo de fraternidad universal que late en lo más íntimo de todo ser.
Adviento, tiempo para hacer memoria agradecida por aquel que nos ha amado y nos ama en todo tiempo y situación, y que no cesa de invitarnos a amar a su modo. Adviento es tiempo para disponer el corazón, la vida, las manos y hacer memoria del Nacimiento de Jesús de Nazaret. Que como comunidad universitaria podamos gustar y sentir el adviento, y sea renovada en nuestras vidas, en nuestros contextos la esperanza y esa alegría que solo da el conocer con el corazón que Dios es con nosotros.
Adviento es ponerse en camino…
AL INICIO DEL ADVIENTO
Por un Adviento que sea
más que un calendario,
un pasar de domingos
y encender velas.
Por un Adviento de mirada
renovada, sobre mí,
sobre ti, sobre el mundo
y sobre Dios.
Por un Adviento de mirar,
de mirar mucho.
De mirar donde nadie mira
o donde nunca mirabas.
Porque la mirada mata o salva,
desprecia o reconcilia,
tensa o suaviza,
juzga o perdona.
Por Oscar Cala, S.J.
(*) Secretario Académico, Departamento Superior de Teología