Día de la no violencia
Día de la no violencia
Día de la no violencia

“Que tu sí sea un sí , y que tu no sea un no” (Mt 5,37)

“Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón y encontrarán paz en sus vidas” (Mt 11,29). El término que usa el evangelio en griego por el que traducimos manso también permite usar como sinónimos suave, tierno, delicado, cuidadoso, respetuoso. Esta propuesta invita en cada momento y circunstancia a ser instrumentos de paz. Hoy, 2 de octubre, la ONU propone como efeméride el Día de la No Violencia, tomando como dato histórico el nacimiento de Gandhi.

Propongo que, como creyentes, en esta pequeña reflexión, antepongamos el adverbio para calmar la tempestad de la violencia, imitando el de Cristo al Padre.

Por lo tanto: sí al diálogo y no al grito; sí al respeto y no a la degradación; sí al reconocimiento humilde y servicial de los propios saberes, dones y cualidades y no a la ridiculización o exposición de las limitaciones físicas, intelectuales o morales que todos tenemos.

Sí a la apacibilidad y no a la sumisión; sí a la libre y sana formación de conciencia y no a su manejo y deformación ideológica que conduce a una confrontación innecesaria y sin fin.

Sí al juicio como acto de la razón y no al prejuicio como adhesión acrítica y descalificadora; sí a la caricia y no al golpe; sí a la búsqueda y encuentro del otro y no a su olvido e ignorancia; sí al altruismo y no al egoísmo.

Sí a regar el trigo, futuro pan, plantado en nuestros campos y no a fortalecer la cizaña plantada durante la noche (Mt 13, 24); sí a comprometernos con la oración y la acción con quienes sufren violencia física, sexual, racial, de credos, por lo que piden credenciales de dignidad humana para ser aceptados en la sociedad, los abusados, silenciados, quienes viven ensordecidos por las guerras, los desocupados, instrumentalizados por la política para sus espurios intereses o cualquier violentado por las relaciones existenciales viciadas.

En Gandhi Mahatma (en sánscrito de “alma grande”), la humanidad encuentra un auténtico modelo de paz. Los cristianos, alma del mundo (Ep. a Diogneto 5), sumamos en 2021 hombres y mujeres que dieron su vida por la paz, la verdad y la justicia, amando por sobre todas las cosas.

Un día como hoy, animémonos con una misma esperanza para que nuestro sí sea un sí al servicio y respeto hacia el otro, y nuestro no sea un no terminante a la violencia.

Padre Fernando