Los Museos y la crisis global
Los Museos y la crisis global
Los Museos y la crisis global

La actual crisis ante la pandemia y las realidades que han surgido produjeron que la UNESCO trate de realizar aportes ante esta compleja temática. En una charla por Zoom en la que participó el director del Museo Beato Angélico, Dr. Walter Di Santo, y que fue coordinada por el director ejecutivo del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat, Ernesto Ottone, subdirector general de Cultura de la UNESCO y arduo trabajador por la cultura del mundo, comentó acera de la crisis.

Solo en EE. UU., 35 000 profesionales de museos han sido despedidos de trabajos. Si bien las redes permitieron a muchos museos reinventarse, las estadísticas demuestran que el 50 % del mundo no tiene acceso a internet. En algunos países de África, únicamente posee acceso a las redes el 5 % de su población, y esto es peor aún en el Caribe, donde en regiones solo el 2 % puede acceder a la web; por tanto, la llegada a los museos vía virtual no es tal en todo el globo.

Durante el encuentro, Ottone explicó, además, que en Francia hoy se ha abierto el 70 % de los museos y que el 30 % restante permanece cerrado, pues no puede cumplir con los requerimientos de los protocolos pospandemia.

La UNESCO propende a proteger el trabajo de la sociedad civil, en áreas como la de los creadores y artistas que han estado estos seis meses sin ingresos. La condición del artista es protegida por la Convención de 1980 (cómo mejorar la remuneración para que sea justa); sin embargo, ellos no forman parte de los planes de los Estados, y en cada crisis, nos encontramos ante el cierre y el peligro de la pérdida de diversidad cultural.

De los 95 000 museos en el mundo, la realidad muestra que un 60 % creció en la última década, por lo que se sostiene que la institución museo está viva. La encuesta de ICOM al momento de la reapertura indica que el 12,9 % de los museos del mundo no estará en condiciones de abrir; sabemos que son espacios resilientes, y su importancia como lugar de encuentro debe ser tenida en cuenta por los Estados. Es crucial lograr que los responsables políticos asuman que estas instituciones son primordiales.

Los museos se están reinventando, la capacidad de pago es menor, el funcionamiento debe replantearse y se deberá ver cuál es el rol en el futuro. Nunca había pasado esto, hubo situaciones pero solo en regiones, no en pandemia; y esto hizo que se modificaran todos los proyectos para los próximos dos años, pues los fondos serán muy escasos.

Esta situación de inseguridad también ha producido que se robaran piezas de museos en África y en Centroamérica. En las redes, se disparó el tráfico ilegal de arte y bienes culturales; ahora Facebook e Instagram prohibieron la venta de arte que no tenga origen claro. Gracias al encierro, se pudo organizar y tomar las definiciones para evitar esas ventas, que se revirtió por
el trabajo de redes de museos, galerías, martilleros , etc.

La crisis nos obliga a ver hacia dentro y exhibir más patrimonio, que habitualmente solo se mostraba entre el 6 y 12 %. Hoy el sector privado propone la circulación, y las muestras se repiensan, ya que quienes recibían cinco mil visitantes por día solo reciben con el protocolo a cuarenta. Esto es un golpe enorme a los museos y su economía.

La situación impactó en los creadores también, ya que ha afectado la producción artística. Se está condicionando la creación con estas medidas; no basta dar soluciones sector por sector, sino que debe ser integrada para solucionar el ecosistema. Por ejemplo, la UNESCO ha paralizado sus investigaciones por falta de recursos (en Irán intentan recuperar los tres museos destruidos que fueron desmembrados para financiar el terrorismo). Hoy la ventaja es la red, que nos permite trabajar en conjunto y observar lo que sucede.

Entre otros conceptos, Ottone destacó que debemos inventar nuevas formas. La política hace que la responsabilidad sea coyuntural solo a su período, no planifican para después; se avanza lentamente en temas legislativos, y designar más recursos es una decisión política.

Ante la virtualización de la educación, hoy sabemos que el 40 % del contenido utilizado durante este período fue tomado de lo creado por los museos; sabemos que la educación es primordial y los espacios culturales necesitan fondos privados y públicos que sean sostenibles en el tiempo.

El presidente de la Asociación de Directores de Museos de la Argentina (ADIMRA), Dr. Walter Di Santo, consultó por las recomendaciones de la UNESCO a los Estados y, ante la realidad de la Argentina, que carece de una ley de museos, sostuvo que este sería un momento adecuado para dictarla. Ernesto Ottone respondió que la UNESCO sí realiza recomendaciones y la legislación de museos está entre ellas; actualmente, se trabaja en lo que, en octubre o noviembre, se compartirá como recomendaciones de recopilación de trabajos, de diálogos para consolidar la información y buenas prácticas y trazado de líneas. Manifestó que se está trabajando en los marcos legislativos, que deben adecuarse a los tiempos actuales, para detallar y especificar el manejo de colecciones, los traslados, préstamos, etc., no solo los
contenidos económicos. Las buenas prácticas como las ocurridas en la tragedia de Notre Dame permitieron que las obras fueron resguardadas: 2500 obras fueron rescatadas por 400 bomberos, quienes las salvaron siguiendo los protocolos previamente organizados, y así se preservó el patrimonio de ocho siglos. Hoy es momento de trabajar en esto.

La virtualidad llegó para quedarse; la digitalización, el acceso a los archivos hoy, es menos del 5 % del patrimonio mundial. Por ejemplo, se está desarrollando la digitalización de las colecciones con fondos saudíes, en el este europeo.

Si la primera fila en la pandemia fueron los trabajadores de la salud , la segunda fila para salvar nuestra salud mental del encierro fueron las entidades culturales, quienes, en ese rol, han jugado un importante papel para mantener una conexión con la humanidad, con lo humano en la crisis.